Cuando el fútbol se divide entre el campo y la grada
El partido se juega en dos sitios a la vez, aunque no siempre lo parezca. En el campo, dieciséis niños de entre nueve y diez años que corren detrás de un balón con una lógica simple como es intentarlo una vez más. En la grada, en cambio, todo es más complejo. Hay nervios, indicaciones constantes, protestas, ánimos que cambian de tono en cuestión de segundos… Antes incluso del pitido inicial ya se percibe esa tensión suave, ese murmullo de padres y espectadores que no terminan de sentarse del todo, como si intuyeran que lo que está a punto de empezar importa más de lo que en realidad debería.
El Alevín Sporting Villena tarda poco en encender el partido. En el minuto cuatro, llega el primer aviso, un casi gol que levanta a todos de golpe, y justo un minuto después llega el acierto, el primer gol. La grada responde con aplausos y gritos que por un momento dan sentido a todo lo que esta ocurriendo. El equilibrio dura poco ya que el equipo contrario, el Novelda Unión C.F responde con rapidez. Primero empatando minutos después, y después otro gol, con estos dos goles no solo cambia el marcador, sino también el ambiente. Las voces se vuelven más fuertes y las indicaciones más insistentes.
Dentro del campo, sin embargo, el ritmo es otro. Los niños siguen jugando con una mezcla de error y diversión que no necesita demasiadas explicaciones. Fallan y vuelven a intentarlo sin cargar con lo anterior, como si cada jugada fuera independiente de la anterior.

“Cuando fallo algo, mi entrenador me dice que a la siguiente me saldrá”
Jugador del Alevín Sporting de Villena
El partido va transcurriendo a base de detalles como faltas, balones largos y presiones por parte del Novelda que obliga al Sporting a responder sin demasiado margen. Algunas jugadas vuelven a encender la grada, desde fuera el partido empieza a discutirse, pero desde dentro se sigue desarrollando con la misma lógica simple.
El empate llega justo antes del descanso devolviendo así una cierta calma que en realidad es momentánea. En el banquillo, el entrenador intenta ordenar el sentido de todo lo que está pasando con una idea clara.
“Lo más importante es el compañerismo, la formación y que todos estén unidos antes de la victoria o la derrota”
Jorge, entrenador del Alevín Sporting Villena
Es un mensaje que choca con lo que se vive alrededor ya que él mismo reconoce que “a estas edades ya saben que tienen que competir, lo que vale en el fútbol es la victoria«. Entre esas dos ideas se mueve el partido.
La segunda parte acentúa esa tensión. Hay más presión, más contacto y sobre todo, más ruido. La grada no se detiene, sino que insiste, acompaña, corrige e incluso protesta en cada jugada. El partido, por momentos, parece crecer demasiado para lo que está ocurriendo dentro del campo hasta que una acción hace el silencio. La tarjeta roja al segundo entrenador del Novelda Unión C.F obliga a detener el juego e incluso a intervenir con algunos espectadores. Durante ese instante, el balón deja de ser lo importante.
Un córner a favor del Sporting da el gol que consigue la remontada. La grada vuelve a alinearse, aunque solo sea durante unos minutos, porque el tramo final vuelve a llenarlo todo de incertidumbre. El cansancio ya se nota dentro del campo, el juego se acelera, y el portero del Sporting sostiene al equipo con varias paradas decisivas.
El desenlace llega de la forma menos tranquila posible. Un córner para el Novelda fuera de tiempo junto a un penalti da pie a un descontento que recorre la grada incluso antes del golpe. Llega el empate, el 3-3, y con él una reacción inmediata de protesta, incredulidad y frustración. El partido finaliza como un enorme ruido y murmullo.
Pero no todo termina ahí. “Lo vivimos con muchísima emoción, muchos nervios también… pero alegría de verlos disfrutar, que es lo importante”, explica una madre, que a su vez reconoce que perder da un poco de rabia, aunque enseguida lo sitúa en su lugar: “hay que entender que es un juego y que vienen a pasárselo bien”. En esa misma idea insiste también cuando habla de lo que espera de esta etapa: ”que sean amigos y que disfruten…son niños, pero a su vez, son amigos”.
El entrenador, por su parte, mira en otra dirección, más centrada en el proceso que en el resultado.
“Me sorprende la atención y cómo recogen lo que les quieres transmitir…enseguida lo captan todo”
Jorge, entrenador del Alevín Sporting Villena
Los niños no necesitan desarrollar tanto el argumento. Lo reducen a una fase muy simple y repetida sin variaciones, ellos juegan porque les divierte.
Quizá ahí es donde el partido se separa definitivamente en dos planos. En la grada, donde todo pesa un poco más de la cuenta, y en el campo, donde todavía es posible que no pese tanto. Porque mientras fuera se discute el final o algunas jugadas, dentro queda algo mucho más sencillo como es un grupo de niños que sigue jugando, ajeno a casi todo lo demás.
