DEPORTES

Una polaca en Riazor y las vascas a Champions

Algunos espectadores del Riazor seguían con algo de sueño a las 12 del mediodía, cuando Bárbara Latorre encendió la mañana. No se había cumplido el primer minuto y el Deportivo ABANCA ya mandaba en el marcador. Presión alta, robo, golpeo lejano y sorpresa para la Real Sociedad, que tardó varios minutos en entender que aquel domingo en A Coruña no iba a ser un simple trámite para un equipo que pelea por ir a Europa.

El 1-0 llegó casi con la gente buscando asiento. Y quizá esa fue una de las imágenes más simbólicas del partido: un estadio enorme, acostumbrado a rugir en tardes masculinas de otra dimensión, pero que esta vez reunió a una afición más reducida, cercana y familiar. Entre quienes lo vivieron desde la grada estaba Olga Matynia, polaca de 20 años, estudiante Erasmus en A Coruña, que asistía por primera vez a un partido de fútbol en España y también a su primer encuentro de liga femenina.

Marcador del Riazor al minuto 1 / Foto: Samuel Quiñones

“Me sorprendió la diferencia en el número de aficionados en comparación con los partidos masculinos en los que estuve y vi en televisión”, cuenta Matynia. Su mirada, diferente a las costumbres locales y por eso interesantemente valiosa, retrata bien el contraste. La Liga F avanza, crece y compite, pero todavía pelea por ocupar el espacio que merece en estadios como Riazor.

653 aficionados en un estadio para más de 30.000

El Dépor, sin embargo, jugó como si el campo estuviera lleno. El equipo coruñés salió valiente, agresivo y con una convicción que incomodó a la Real durante toda la primera mitad. Olaya, Espe Pizarro y Ainhoa Marín interpretaron bien el partido donde había que presionar, correr y obligar a las visitantes a mirar hacia su portería más de lo que esperaban. La Real, tercera en la tabla, apenas encontró continuidad antes del descanso. Tuvo balón, sí, pero el Dépor tuvo garra.

La pausa cambió por completo el guion. Nada más volver del vestuario, en el minuto 47, Paula Fernández apareció para firmar el empate. La Real enseñó entonces ese oficio de equipo grande, donde no se necesita dominar para hacer daño. Emma Ramírez encontró profundidad por la derecha, el balón llegó al área y Paula resolvió con la serenidad de quien entiende que una temporada europea se construye también en mañanas difíciles.

Aun así, el Deportivo no se cayó. Espe Pizarro tuvo el 2-1 en un disparo que se estrelló en el larguero, una de esas acciones que cambia la narrativa de un encuentro futbolístico. El público se levantó, el banquillo creyó y Riazor sintió que el Dépor podía frenar a una Real Sociedad que ya olía a Champions.

Quien no concreta, paga las consecuencias

Pero el fútbol castiga las ocasiones perdonadas. A falta de 20 minutos para terminar el encuentro, Cecilia Marcos encontró el espacio definitivo y marcó el 1-2. Fue un golpe duro para las locales, que habían hecho méritos para algo más, pero también una muestra de la diferencia entre competir bien y cerrar los partidos. Las vascas no fueron arrolladoras, pero sí eficaces y esa eficacia la sostuvo hasta el final.

Olga con su bufanda del Dépor / Foto: Samuel Quiñones

Desde la grada, Olga observaba algo más que el marcador. Había acudido movida por la curiosidad, por el ambiente y por ver jugar al equipo de la ciudad en la que vive durante su Erasmus. “Tenía curiosidad por la atmósfera y por el juego de las mujeres en este deporte”, explica.

“Era más fácil comprar entradas que para los hombres y eran mucho más baratas”. Admite la estudiante polaca en la facilidad de acceso.

Su experiencia ayuda a entender otro valor de estos partidos: son puerta de entrada para nuevos públicos. Gente joven, estudiantes internacionales, familias, aficionados que quizá no se acercan habitualmente al fútbol profesional masculino, pero encuentran en la Liga F una experiencia más accesible y cercana.

Olga también se fijó en un detalle que le llamó la atención: “Me sorprendió la falta de oportunidad de comprar cerveza con alcohol en el estadio. Nunca antes me había encontrado con tal regla”. Una observación menor en apariencia, pero reveladora de cómo cada espectador vive el fútbol desde sus propias referencias culturales. Esto debido a la Ley del Deporte que prohíbe introducir, vender o consumir bebidas embriagantes en espacios deportivos durante competiciones oficiales.

Cerveza 0.0 tostada / Foto: Samuel Quiñones

El Dépor insistió y persistió hasta el final

El último tramo fue de empuje deportivista. El Dépor movió el banquillo, acumuló centros y terminó el partido en campo rival, con la sensación de que el empate había estado cerca. La Real defendió con sufrimiento y celebró con alivio. Ganó un partido incómodo, de esos que pesan en la clasificación y explican por qué un equipo acaba arriba.

Para el Deportivo ABANCA queda una derrota cruel, pero también una actuación reconocible. El equipo compitió, golpeó primero y obligó a una de las mejores plantillas del campeonato a pedir el pitazo final. Para la Real Sociedad, la victoria confirma su condición de equipo europeo.

Y para Olga Matynia, la mañana dejó una conclusión sencilla: volvería. “Definitivamente volvería a ir a un partido así. Muy buen ambiente y plan para pasar la mañana”, resume.

Quizá también esa sea, más allá del resultado, una de las noticias del domingo. Una estudiante polaca de Erasmus en A Coruña fue por curiosidad a su primer partido de fútbol femenino en España y salió pensando en repetir. El fútbol femenino también crece así, espectadora a espectadora, mañana a mañana, partido a partido.

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