DEPORTES

El Club Ciclista de Mariana de improvisado a hacerse un hueco en el circuito provincial.

El Club Ciclista de Mariana nació casi por casualidad, pero hoy ya reúne a vecinos de todas las edades, compite en el circuito de la Diputación y ha organizado una de las pruebas con más participación.

En Mariana, un pueblo de unos 200 habitantes en la provincia de Cuenca, el ciclismo ha pasado en pocos años de ser algo puntual a convertirse en una de las actividades que más movimiento genera. Detrás está el Club Ciclista de Mariana, un proyecto que nació casi sin pensarlo y que hoy ya empieza a sonar dentro del circuito provincial.

El origen del club viene de cuando desapareció la antigua asociación de fútbol. En lugar de dejarlo ahí, un grupo de vecinos decidió aprovechar esa base y darle otra vida, pero sobre ruedas. “Fue cuando teníamos la asociación de fútbol… se decidió desaparecer porque ya no íbamos a jugar ni nada, y se cambió el nombre”, cuenta Sergio de Marco. Así, entre 2017 y 2018, Javi Igualada, José Pérez, Ángel Almansilla, Víctor de Marco y Juan Carlos Almansilla, conocido como Padilla, pusieron en marcha el club casi sin complicaciones: cambiar nombres, organizarse y empezar a salir con la bici.

Con el tiempo, el club ha ido creciendo a su manera. No es un equipo centrado solo en competir, sino más bien un grupo abierto donde cabe todo el mundo. Hay chavales jóvenes y también gente bastante mayor, todos compartiendo lo mismo. “Hay de todo”, resumen. Aun así, han dado el paso de meterse en el circuito de la Diputación de Cuenca, donde compiten tanto a nivel individual como por equipos. Y poco a poco se van haciendo notar. “Ya estamos haciendo ruido por ahí, ya nos conocen”.

Dentro de ese crecimiento también hay nombres propios que están ayudando a que el club gane visibilidad. Es el caso de Alba López, una de las ciclistas del equipo que ya ha destacado dentro del circuito provincial, y ha llegado a poner el club ciclista de mariana en lo más alto del podio. Su presencia refuerza la idea de que el club no solo va a participar, sino también a competir y sumar puntos dentro de una clasificación que se construye carrera a carrera, tanto a nivel individual como por equipos.

Foto: Diputación de Cuenca

Más allá de las carreras, el club se ha convertido en una excusa para que pasen cosas en el pueblo, no es algo constante ni exagerado, pero sí se nota cuando organizan algo. La gente responde, ayuda y se acerca. “Se implica en todo. En cuanto hacemos algo, la gente sale”, explica. El Ayuntamiento también echa una mano con papeleos y algo de apoyo económico, y la Diputación respalda dentro del circuito.

La carrera de MTB, que ahora es lo más llamativo, empezó de la forma más simple posible. “Empezamos a hacer una senda de 100 metros… y dijimos: ‘hostia, pues podríamos seguir’”. Y siguieron, poco a poco fueron ampliando el recorrido hasta llegar a unos siete kilómetros. Lo que empezó como algo casi por pasar el rato acabó convirtiéndose en una idea más seria, incluso el propio Ayuntamiento instó a la organización del circuito mediante presiones.

La primera edición fue una prueba total para ellos. “Con nervios, un poco de desbarajuste… porque no sabes cómo van las cosas”, reconoce Sergio. Pero salió mejor de lo esperado. Cerca de 180 corredores participaron, convirtiéndola en una de las pruebas con más gente del circuito. Y eso sin apenas promoción. “Por diez personas no hicimos récord del circuito”.

El circuito gustó, la organización respondió y el ambiente acompañó. Además, muchos de los participantes llegaron desde Cuenca capital, lo que demuestra que la prueba tuvo bastante tirón.

Foto: Diputación Provincial de Cuenca

Ahora, con la segunda edición en marcha, la idea es clara: no complicarse. “A todo el mundo le gustó y no vamos a tocar nada. Lo vamos a dejar igual”, dicen. Eso sí, esperan que venga más gente, sobre todo por el boca a boca que ha ido dejando la primera carrera. “Se supone que sí, porque hubo mucha gente mirando…”.

Lo de Mariana no es una historia de crecer a lo grande ni de hacer ruido constante, pero sí de cómo un grupo de vecinos puede montar algo que funcione y que haga que el pueblo se mueva un poco más y este más presente en distintos ámbitos.

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