“Estoy viviendo un sueño, pero tengo que trabajar más que nunca”
Dani Bernabéu García, nacido en Cartagena en 2007, vive una temporada difícil de olvidar. A sus 19 años, el lateral del Albacete Balompié todavía tiene ficha juvenil, pero su fútbol ya le ha llevado a convivir con el filial y el primer equipo.
Llegó al club manchego en 2024 y, en apenas unos meses, ha pasado de debutar en pretemporada ante el Al-Rayyan a estrenarse en Liga contra el Cádiz, ser titular por primera vez ante el Granada y jugar de inicio en Copa del Rey frente al Real Madrid y el FC Barcelona.
El Albacete ha reforzado esa apuesta con una renovación hasta 2029, dentro de su proyecto de futuro.
Con ficha juvenil, renovación hasta 2029 y minutos importantes con el primer equipo, ¿te ha dado tiempo a asimilar todo lo que te está pasando y a ver que tu fútbol ya te está llevando a otro nivel?
Poco a poco intento asimilar todo lo que me está ocurriendo en el día a día. Estoy disfrutando mucho de esta experiencia, porque está siendo muy bonita. Es el sueño que tenemos todos desde el primer día que tocamos un balón de pequeños y yo soy una de esas personas que lo ha podido conseguir.
Ahora toca centrarme en eso, trabajar más duro que nunca y seguir subiendo escalones para poder asentarme en el fútbol profesional. Ha sido todo de golpe, en menos de un año. Ahora mismo estoy viviendo el presente y disfrutando del momento. Además, acompañado de mi familia y de mis amigos, todo es más fácil.
Es una sensación intensa, poco a poco ves que vas subiendo hasta el punto de estar con el primer equipo todos los días. Desde que salí de casa y llegué a Albacete, esto era lo que buscaba: un sitio mejor para crecer. La adaptación fue rápida y, con la confianza que me dieron la dirección deportiva, los entrenadores y los jugadores, todo fluyó perfectamente.
Ahora, sobre todo, tengo que tener los pies en el suelo y trabajar más de lo normal, porque todavía quedan muchas cosas que debo mejorar, tanto física como mentalmente.
Cuando llega una renovación tan importante siendo tan joven, ¿aparece más la ilusión o también una responsabilidad extra por demostrar que la confianza del club está bien puesta?
Aparecen las dos cosas: la ilusión de haber cumplido un sueño y también la responsabilidad de que esté apostando por mí un club tan histórico como el Albacete. Es un club en el que la afición está muy metida y siempre tienes que demostrar.
Desde que llegué, el club me ha dado esa confianza. Tampoco tengo que exigirme de más ni pensar solo en demostrar. Tengo que ser yo, seguir haciendo lo que he hecho para llegar hasta esta renovación y mantener dentro del campo las mismas cosas que he hecho hasta ahora.
No quiero venirme abajo y quiero vivirlo con cero presión. Es verdad que, cuando ves los campos tan llenos, es normal sentir algo por dentro, pero una vez que pita el árbitro estás tan concentrado que solo piensas en hacer lo mejor posible tu trabajo.


Tu primer partido con el primer equipo llegó el 20 de julio de 2025, en pretemporada, contra el Al-Rayyan. ¿Qué recuerdas de ese debut?
Fue un partido amistoso en el que jugué de central izquierdo. La verdad es que ese verano, cuando me dijeron que empezaría la pretemporada con el primer equipo, me preparé bastante bien, sobre todo físicamente.
En el día a día estaba con los compañeros y solo tenía que hacer lo mismo que hacía en los entrenamientos: ser yo y dejarme llevar en el campo.
Sabía que era una oportunidad desde el principio, aunque fuese un amistoso, porque debutar con el primer equipo era mi sueño desde pequeño.
El entrenador me mentalizó para ese partido, porque era muy importante para mi progreso y para mi futuro de cara a la dinámica del primer equipo. Personalmente sabía que, si hacía un buen partido, podía entrar en esa dinámica. Era una oportunidad muy importante para estar ahí, tanto de cara al futuro como en el día a día.
El 31 de agosto de 2025 debutaste en Liga ante el Cádiz. Después contabas que fue uno de los momentos más difíciles de la temporada. ¿Cómo recuerdas aquel partido?
Fue la parte más difícil que he vivido hasta ahora. En mi debut en Liga contra el Cádiz, le di un balón al delantero y acabaron marcando gol. Ese día me derrumbé, lloré y lo pasé muy mal durante las primeras semanas.
Mi padre me dijo una frase que se me quedó grabada: “Todos los días sale el sol”. Fueron momentos difíciles y mi confianza esa semana estuvo muy baja.
Después llegó el partido contra el Leganés y pude revivir con una gran actuación del equipo y con el pase de ronda en Copa del Rey. Para llevar poco tiempo en el fútbol profesional, ya he visto las dos caras del fútbol: tanto ganarle al Madrid como regalarle puntos al Cádiz.
¿Qué sentiste en el momento en el que Alberto González te comunicó que ibas a ser titular por primera vez en Liga, ante el Granada?
Cuando me lo comunicó, la verdad es que no me lo esperaba. Desde que me lo confirmó, me dio un par de indicaciones tácticas que tenía que corregir e intenté aplicarlas en el partido.
Fue un gran encuentro. Salí mentalizado, sabiendo lo que tenía que hacer y con cero nervios, porque me enfrentaba a jugadores de la misma calidad con la que entreno todos los días.
Has llegado a ser titular en partidos contra algunos de los mejores equipos del mundo. Antes de esos encuentros, ¿tenías expectativas de salir de inicio o pensabas que tu papel sería esperar una oportunidad desde el banquillo?
Alguna expectativa sí tenía, la verdad, porque jugaron bastantes futbolistas que venían teniendo menos minutos, sin descuidar la Liga. Pero podía pasar de todo: salir de inicio, no jugar o entrar desde el banquillo.
Cuando el entrenador lo dijo, fue uno de los días más importantes de mi vida, lo recordaré siempre. El Carlos Belmonte estaba lleno, estaba toda mi familia viéndome, mis amigos… Fue una oportunidad única y soñada. Como he dicho, el sueño de cualquier niño pequeño estaba empezando a hacerse realidad.
¿Cómo se prepara mentalmente un jugador tan joven para partidos así?
Yo intento prepararme sin pensar demasiado en el partido hasta que llega el momento. Sí que entran los nervios cuando te subes al autobús desde el hotel hacia el campo. Ahí aparece ese cosquilleo en la barriga, esa tensión y ya empiezas a pensar en el partido.
El recibimiento de la afición me motivaba más de lo normal. Cuando saltas a calentar, los nervios se van pasando un poco. Después, cuando empiezas tocando las primeras bolas, intento dar bien los dos o tres primeros pases. Una vez pasa eso, vas cogiendo confianza.
A partir de ahí estás viviendo un sueño. Casi no te enteras ni de quién tienes delante, porque estás tan concentrado que solo piensas en hacerlo lo mejor posible.
Ante el Real Madrid se habló mucho de tu actuación y de cómo competiste en tu banda. ¿Ese partido cambió algo en tu confianza?
Sí, por supuesto que cambió mi confianza. Al final te enfrentas a los mejores jugadores y ves que no estás tan lejos de ellos si trabajas bien en el día a día.
Fue un partido muy competitivo por ambas partes y en mi banda tuve un gran duelo frente a Franco. La verdad es que no se lo puse fácil. Cuando van pasando los minutos, la afición aprieta, el banquillo también, el entrenador te empuja y tu ambición sube el triple. Así fue como actué en el partido y así fue como mi confianza fue creciendo durante el juego.

Contra el Barcelona, te tocó medirte a un jugador como Lamine Yamal, uno de los futbolistas más desequilibrantes del momento. ¿Qué te pasó por la cabeza al tener delante a un rival así?
Lo primero que se me pasaba por la cabeza era no entrar de golpe y aguantarle lo máximo posible para que no pudiera desequilibrarme.
Como he dicho antes, ver el campo lleno y sentir cómo la afición apretaba hacía que mi confianza fuera subiendo poco a poco. Creo que hice una gran actuación, pero Lamine Yamal es un gran jugador, sale por los dos lados y fue un duelo bastante difícil. Diría que ha sido el más difícil que he tenido.

¿Te da miedo que desde fuera se aceleren demasiado las expectativas?
No, no me da miedo. Yo voy a seguir haciendo mi trabajo en el día a día, siendo yo mismo. Si suben las expectativas, no me va a entrar presión. Haré lo que he hecho hasta ahora e intentaré mejorar. Nunca me voy a poner más tenso porque haya unas expectativas sobre mí. Mi rendimiento lo marco yo y siempre intentaré dar el cien por cien. A los jóvenes no hay que meterles tantas expectativas.
Mi única preocupación es demostrar que estoy hecho para formar parte del equipo y enseñar mi nivel. Cada vez que salgo al campo intento darlo todo y dar la cara por el equipo. Que me vean como futbolista o como promesa ya es decisión de la gente y yo lo respetaré. Al final, yo estoy para hacer mi trabajo, esforzarme y ayudar al equipo lo máximo posible.
En un vídeo de Instagram se ve cómo tus compañeros del juvenil celebran la noticia de tu renovación. ¿Cómo viviste esa reacción y qué papel han tenido ellos en este proceso?
Mis compañeros están en el día a día conmigo y no me miran de otra manera, pero sí que se fijan mucho en mí. Intento darles consejos, decirles que estén tranquilos, que todo va a llegar y, sobre todo, que no tengan prisa por llegar a la élite. Lo normal no es llegar tan temprano como me ha pasado a mí. Yo soy un afortunado.
La reacción a mi renovación fue muy especial. Por supuesto que sentí que ellos también lo vivían como un logro compartido, porque esto también es gracias a ellos. Son la gente que está en el día a día, los que te animan en los momentos malos y también en los buenos.
Para ellos soy un reflejo bastante grande, porque también están buscando ese sueño. Mucha gente está fuera de su casa intentando conseguirlo y seguro que lo van a lograr. A veces pensamos que estamos lejos, pero en realidad estamos muy cerca. Estamos en la vía del tren y, cuando llega la oportunidad, hay que coger ese tren.

¿Quién te ha ayudado más a mantener los pies en el suelo durante todos estos meses?
Principalmente mi familia, mis amigos y la gente que está conmigo en el día a día. Cuando todo va tan rápido, tener cerca a quienes te conocen de verdad hace que todo sea más fácil.
También me ayuda mucho el entorno del club, porque desde que llegué me han dado confianza, pero al mismo tiempo me han hecho entender que esto va de trabajar cada día, de no dejar de mejorar y de tener claro que todavía me queda mucho camino por recorrer. Sobre todo, físicamente y mentalmente.
Sé que estoy viviendo algo muy bonito, pero también sé que queda mucho trabajo por delante. Tengo que seguir siendo yo, mantener lo que me ha traído hasta aquí y trabajar más de lo normal para poder seguir creciendo y asentarme en el fútbol profesional.
¿Qué te gustaría que la afición conociera de Dani Bernabéu más allá del futbolista?
Me gustaría que la afición me conociese también en lo personal. Soy una persona humilde, trabajadora y que pelea el día a día para llegar hasta aquí.
También me gustaría que supieran todo el sacrificio que hay detrás y que, por un partido malo o dos malos, no te crucifiquen de la manera en la que a veces se hace. Que piensen también en nosotros, en nuestros momentos difíciles y en nuestros días malos.
Por ejemplo, si un día hemos perdido y me apetece salir a tomar algo con mis amigos, que lo entiendan como algo normal.
Dentro de unos años, cuando recuerde este año, diré que he estado en el techo y también en el suelo a nivel de confianza. He pasado momentos muy difíciles y he aprendido que no puedo bajar los brazos. Al final, es una temporada para enmarcar. Tanto mi familia como yo siempre estaremos muy agradecidos por esta temporada. Creo que es el principio de algo bonito.
