Sergio Mena: del atletismo conquense a una carrera en Estados Unidos
El atleta conquense Sergio Mena atiende a https://elfocodigital.es/ , el medio de la Facultad de Comunicación de Cuenca, desde Texas, donde reside actualmente. Su historia, que conecta Cuenca con Estados Unidos, ejemplifica cómo el deporte puede convertirse en una vía de desarrollo más allá de la élite. Como muchos atletas españoles que encuentran en el sistema universitario estadounidense una oportunidad académica y competitiva, el conquense transformó una beca deportiva en una carrera profesional consolidada. Lo que comenzó con un destacado resultado en el campo a través nacional terminó abriéndole las puertas de Estados Unidos y redefiniendo su vida.
Una oportunidad que cambió el rumbo
El punto de inflexión llegó hace aproximadamente una década, en el Campeonato de España de campo a través disputado en Alcobendas. Allí, un cuarto puesto no solo supuso uno de sus mejores resultados deportivos, sino también el inicio de una nueva etapa.
En conversación con https://elfocodigital.es/, Mena recuerda cómo aquel día marcó un antes y un después en su carrera. “Aquel día había un ojeador de una universidad de Kentucky que se fijó en mí”, explica. “A partir de ahí me ofrecieron una beca para estudiar y competir en Estados Unidos”. El salto no fue solo deportivo. Instalarse en otro país implicaba adaptarse a un sistema mucho más exigente y estructurado. “Llegas a un entorno donde el nivel es altísimo en todo. Tienes que aprender rápido y aprovechar cada oportunidad”, añade.

Del atletismo universitario al mundo laboral
Tras completar su etapa universitaria en Kentucky, Mena decidió continuar su formación con un MBA en Texas. Ese movimiento marcaría definitivamente su futuro fuera de las pistas. La transición al mundo laboral llegó casi sin pausa. “Nada más terminar el máster empecé a trabajar. Todo fue muy rápido”, señala.
De hecho, una carrera volvió a cruzarse en su camino profesional. En la Media Maratón de Dallas logró un segundo puesto que terminaría siendo decisivo. La repercusión mediática de aquel resultado llamó la atención de su actual empresa, que se puso en contacto con él pocos días después. “Creo que soy de los pocos atletas que puede decir que se ha ganado la vida corriendo”, afirma con cierta ironía.
Vivir para trabajar… y seguir corriendo
Hoy, ya asentado en Texas, su realidad es distinta a la de sus años como universitario. El trabajo ocupa el centro de su rutina, y el atletismo ha pasado a un segundo plano en cuanto a tiempo, aunque no en importancia.
Entrena cuando puede, no cuando quiere. Madrugar o aprovechar los últimos momentos del día se ha convertido en la norma. “He aprendido a priorizar la continuidad sobre el volumen. Lo importante es no parar”, explica. Ese equilibrio no siempre es sencillo, especialmente por la distancia con España. “Lo más difícil es perderte momentos importantes con familia y amigos”, reconoce. Aun así, intenta regresar una o dos veces al año.
Dos modelos, una misma exigencia
La experiencia en Estados Unidos también le ha permitido comparar sistemas deportivos. En su opinión, las diferencias son claras. “Allí todo está mucho más estructurado, con más recursos y una cultura competitiva muy fuerte desde jóvenes”, explica. Un modelo que, aunque distinto al español, eleva considerablemente el nivel medio de competición. “Incluso en carreras pequeñas hay muchísimo nivel”.
Cuenca como punto de partida

Pese a la distancia, Mena mantiene un fuerte vínculo con sus orígenes. La formación adquirida en Cuenca sigue siendo, según él, la base de todo. “Allí aprendí a entrenar con disciplina, muchas veces con recursos limitados. Eso te da una base muy fuerte”, asegura. Cada competición en Estados Unidos la vive también como una forma de representación. Su ciudad sigue presente, incluso a miles de kilómetros.
Mirando hacia adelante
En 2025 alcanzó uno de sus hitos profesionales al convertirse en Accounting Manager, el mayor logro hasta ahora en su carrera laboral. En lo deportivo, sus objetivos pasan por mantener la constancia y seguir compitiendo al mejor nivel posible.
Entre sus próximas citas figura la Media Maratón de Fort Worth, una prueba marcada en su calendario. El futuro, por ahora, permanece abierto. “No me cierro a nada. La vida son etapas”, afirma.
El mensaje: constancia y oportunidad
Si algo tiene claro tras su recorrido es el valor del esfuerzo sostenido en el tiempo. A los jóvenes atletas, especialmente a los de su tierra, les lanza un mensaje directo: “Es normal sentirse perdido a veces, pero si sigues trabajando, las oportunidades llegan. Y cuando llegan, hay que aprovecharlas”.
Desde Dallas, donde atiende a Foco Digital, Sergio Mena continúa sumando kilómetros en una vida marcada por la adaptación y la constancia. Lejos de casa, pero con sus raíces intactas, su trayectoria demuestra que el atletismo puede ser mucho más que una meta: también puede ser un camino.
