Debí tirar más fotos
Existe un dicho que resuena en los pasillos de cualquier facultad: “hay que pasar por la universidad, y la universidad tiene que pasar por tí”. De la primera, después de cinco años, y la mitad de este tiempo como becario de mi facultad – la de Comunicación del campus de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) – estoy seguro. En el caso de la segunda me suscita más pensamientos. Yo he pasado por la Facultad, ¿ha pasado la Facultad por mí? Por supuesto.
Y realmente, es difícil cuantificarlo. ¿Cuánto de lo que soy o he logrado, lo he logrado gracias a la Universidad? A lo largo de estos cinco años he escuchado a muchos compañeros decir que no han aprendido nada y que han perdido su tiempo. Y vale, uno puede haber aprendido más o menos. Pero lo que no es debatible, al menos en mi facultad, es que todo aquel que ha querido, ha salido con un más que válido porfolio audiovisual. Una gran ayuda para el mundo laboral en nuestro sector.
Pienso, que aprovechar el tiempo en la universidad no consiste sólo en tomar apuntes, sino servirse de todos los servicios complementarios que se ofrecen – que, además, aportan a tu formación. Como becario, conozco muy de cerca tanto los espacios como el equipo de préstamos al que todos los alumnos hemos tenido acceso en este tiempo. Un material profesional, que coge polvo hasta que algún profesor pide una práctica que lo requiera. Precisamente, el día que escribo este artículo, he sabido que la última cámara de cine que llegó al servicio de préstamos – una cámara muy usada actualmente y que estaba cedida para que la prueben los alumnos por un mes – tras tres semanas seguía sin estrenar.
A lo que me refiero, es que los medios están ahí y son accesibles, ¿por qué no se hace nada con ellos? Seguramente haya muchas respuestas: asignaturas que saturan la carga de trabajo de los estudiantes durante todo el cuatrimestre, apatía generalizada, desconocimiento… Lo que seguro no es, es falta de talento o creatividad. Durante la carrera me he servido del equipo de la facultad cuanto he querido, y he hecho infinidad de trabajos personales que me han abierto puertas. Y, sin embargo, ahora que veo el fin de mis estudios cerca, me apena no haberlos usado todavía más. Cómo diría Benito: “Debí tirar más fotos”
Cuando se nos garantiza un derecho – como el servicio de préstamos o los platós – que mira por eliminar la desigualdad de rentas u oportunidades, es un deber de los alumnos hacer uso de él. Porque va a completar la formación del aula. Porque la universidad también pasa por uno cuando hace uso de sus medios para aprender o desarrollarse, dentro o fuera del aula. Es por eso, que sí, yo desde luego pasé por la universidad, y la persona que soy ahora está profundamente atravesada por la universidad.
