Iñaki Etxegia: “Hay que trabajar a largo plazo, pero dando el máximo a diario”
El tenis de alto rendimiento exige dedicación absoluta, pero ofrece muy pocas garantías de éxito. En la Academia Juan Carlos Ferrero, ese equilibrio entre esfuerzo e incertidumbre marca el día a día de decenas de jóvenes que persiguen un mismo objetivo como es, convertirse en profesionales.

Al frente de ese proceso está Iñaki Etxegia, cuya trayectoria dentro de la academia no responde al perfil clásico de director deportivo. Su llegada fue, como él mismo explica, “muy humilde y con pocas pretensiones de evolucionar como ha sucedido”. Mientras estudiaba Derecho y Administración y Dirección de Empresas, comenzó trabajando como camarero en el Hotel Ferrero, vinculado a la propia academia. Su objetivo inicial era recibir una ayuda para poder pagarse los estudios.
Sin embargo, aquel primer contacto pronto se transformó en algo más. A medida que asumía nuevas responsabilidades como coordinación, eventos o marketing, empezó a aplicar en la práctica lo aprendido en la universidad. “Mucho de lo que estudiaba […] lo iba aplicando en el trabajo”, señala. Ese crecimiento progresivo, acompañado por el apoyo del entorno, terminó definiendo su camino profesional.
“Al finalizar los estudios decidí seguir aquí ya que me gustaba el trabajo y tenía ya un gran aprecio por la Academia”
Iñaki Etxegia, gerente de ventas de Academia Juan Carlos Ferrero
Comprender la exigencia desde dentro
Esa experiencia personal condiciona hoy su manera de entender la dirección. Trabajar con jóvenes deportistas implica un nivel de exigencia elevado, y Etxegia es consciente de ello: “Cuando trabajas con menores a los que les exiges mucho más de lo que exigirías a otros niños de su edad, tienes que ser consecuente y coherente con ello”.

Su propia trayectoria le permite empatizar con esa presión. Haber tenido que compaginar estudios exigentes con responsabilidades laborales le ha dado una perspectiva más amplia: “Mi desarrollo personal […] me ha obligado a tener esa exigencia adicional […] y por tanto entender un poco más la situación de los jugadores de la Academia”. Además, el conocimiento interno de la estructura, tras haber pasado por distintos puestos, le proporciona una visión global.
Un modelo centrado en el jugador
En los últimos años, la academia ha crecido de forma notable, pero su identidad sigue siendo clara. Según Etxegia, el principal rasgo diferencial radica en su enfoque.
“Nosotros buscamos ofrecer el entrenamiento más profesional posible […] adaptándonos a sus edades y niveles”
Iñaki Etxegia, gerente de ventas de Academia Juan Carlos Ferrero
Ese objetivo se traduce en una toma de decisiones centrada en el desarrollo del jugador: “Por mucho que seamos una empresa, buscamos tomar las decisiones en aras de lo que consideramos mejor para los jugadores”. De ahí derivan otros elementos característicos, como el ambiente o la proyección profesional de sus alumnos.
El tenis, sin embargo, impone sus propias reglas. “El tenis es muy poco agradecido”, afirma. Y lo explica con claridad: “Si no llegas a estar mínimo entre los 100 jugadores del mundo la sensación es que no eres válido”. Ante esa realidad, el modelo de la academia busca facilitar al máximo el camino: “Cuantas más facilidades les des para que ellos puedan centrarse únicamente en entrenar y jugar, mejor”.
El difícil camino hacia la élite
El proceso de selección de jugadores refleja esa combinación entre exigencia y adaptación. Son los propios interesados quienes contactan con la academia, iniciando un proceso en el que ambas partes se evalúan mutuamente. “Es importante que el jugador esté cómodo y tenga confianza en el proyecto también”, explica.
A partir de ahí, se valoran distintos factores como su edad, nivel actual y su capacidad de trabajo. La exigencia varía en función del momento vital del jugador: “Cuanto menor es el jugador, menos nivel se les exige […] Cuando ya son más mayores se les exige un nivel algo mayor”.
Pero incluso dentro de ese sistema estructurado, el salto a la élite sigue siendo incierto. La academia ha formado a jugadores de gran nivel, como Carlos Alcaraz, pero Etxegia evita simplificaciones. “Creo que tiene que haber cierto talento innato”, admite, aunque matiza inmediatamente: “he visto muchos jugadores con ese talento que al final caen en saco roto”.

Para él, la diferencia real está en otros aspectos: “la capacidad de trabajo, la humildad y la competitividad creo que son los factores más diferenciales”. Además, insiste en la importancia del proceso y la constancia.
“Entender que todo es un proceso y que hay que trabajar a largo plazo, pero dando el máximo a diario”
Iñaki Etxegia, gerente de ventas de Academia Juan Carlos Ferrero
Gestionar sueños y frustraciones
Uno de los mayores retos no está en la técnica, sino en la gestión emocional. “Es un trabajo difícil”, reconoce al hablar de la presión que viven los jóvenes. Todos comparten aspiraciones similares, lo que genera comparaciones constantes: “todos juegan muy bien y tienen esos sueños. Esto deriva en muchas comparaciones”.

Para afrontar esta situación, la academia amplía su foco más allá del jugador: “se trabaja especialmente con los alumnos, pero también con los padres que son una pieza clave”. El objetivo es ayudar a comprender que cada trayectoria es distinta, es decir, que los jugadores entiendan que el desarrollo y los tiempos son individuales y diferentes en cada uno.
Valores más allá del deporte
Más allá del rendimiento, la academia busca transmitir una serie de valores fundamentales. Entre ellos, Etxegia destaca la aceptación de aquello que no puedes controlar, sobreponerse al error y aprender de él, responsabilidad con tus decisiones y actos, la importancia de la constancia y el trabajo diario.
Estos principios, profundamente ligados al deporte, adquieren una dimensión más amplia en la formación de los jóvenes.
Tecnología y esencia humana
La evolución tecnológica también ha llegado al tenis. Herramientas de análisis técnico, recopilación de datos y control del rendimiento forman parte del día a día. “Podemos analizar la calidad técnica de los golpes, analizar datos de un partido o controlar el descanso y la recuperación”, explica.
Sin embargo, Etxegia subraya un límite claro: “al final del día sigue primando el aspecto humano”. La clave sigue estando en la relación con el jugador: “Conocer a tus jugadores y cómo van a escuchar más, aprender más, estar más motivados”.
Mirando al futuro sin perder la identidad
España seguirá siendo, en su opinión, un referente en el tenis mundial gracias a factores estructurales: “las condiciones para entrenar y competir […] el buen tiempo, la gran estructura de torneos y la tradición”.
Mientras tanto, la academia continúa creciendo, aunque con cautela. “No queremos abarcar más de lo que podemos”, afirma. Mantener su esencia es prioritario.
«Nuestra seña de identidad es el servicios profesional y personalizado»
Iñaki Etxegia, gerente de ventas de Academia Juan Carlos Ferrero

Un consejo final
Para quienes sueñan con dedicarse al tenis, su mensaje es exigente pero claro: “tienen que ser coherentes con sus sueños. Si quieren ser los mejores en algo no vale con hacer lo que hacen todos”.
A ello añade dos ideas clave que resumen su visión del camino deportivo y personal, uno, no pueden tener miedo a fallar y dos, tienen que disfrutar del proceso.
