DEPORTES

La fiebre del Strava: tus kilómetros compiten con el mundo

Cuando decides empezar a hacer deporte por su cuenta, tienes varias opciones. Por un lado, puedes apuntarte al gimnasio y por otro, tienes deportes más asequibles. Con unas simples zapatillas ya puedes salir a andar. Con más energía, revoluciones y fuerza de voluntad se puede pasar del paseo al temido running. En muchos casos, levantarte para salir a correr no es un impedimento si cuentas con gente que salga contigo. Practicar deporte en compañía lo hace más ameno y además, crea comunidad.

El problema lo tiene la gente que lo practica por su cuenta. Sales a correr y te sientes bien contigo mismo, pero ¿con quién comentas el entreno o cómo compartes lo que sientes al terminar? Es como celebrar un gol en un partido e irte al vestuario directo, al menos antes era así. Gracias a Strava, el juego ha cambiado de ruta y ahora todos los corredores pertenecen a algo mayor.

Strava, el lobby global del sudor

Ana Serrano tenía clara su meta cuando se descargó la aplicación: «Como me iba a hacer el Camino de Santiago, quería tener medio registrado lo que hiciera: distancia, desnivel, etc.». Lo mismo pasa con Lorena Martín: «La empecé a usar para registrar los entrenos para una media maratón y llevar así cierto control». Aplicaciones que midan tu progreso deportivo hay muchas, más todavía de running. Podemos elegir entre Runna, Nike Run Club, Garmin o las decenas de aplicaciones más que existen, pero Strava tiene algo diferente, algo que ha cautivado a más de 120 millones de deportistas en el planeta.

Pero, verdaderamente, ¿qué es Strava? Decir que es una aplicación deportiva es quedarse corto, ya que pretende ser algo más. Es uno de los lobbies donde mayor número de personas a nivel global registran sus entrenamientos, rutas y tiempos. Aquí, un ciclista de Cuenca se mide en tramos con uno de Valencia o Barcelona. No es un registro privado. Tus kilómetros entran en un mapa vivo. Puedes competir con gente de tu barrio como con gente de otras partes del mundo para seguir mejorando mientras corres e interactúas.

Para mantenerte enganchado y que te obligues a salir a correr, Strava también tiene las clásicas técnicas de fidelización. Burger King te ofrece coronas, Duolingo tiene un pájaro que no quiere que pierdas tu racha y Strava quiere que te conviertas en el rey o reina de la montaña. Sus estímulos son los Kudos, a través de los cuales la gente puede felicitar las sesiones y los tiempos de otros usuarios. La aplicación, además, ofrece caminos alternativos para incrementar el número de Kudos y crear rankings clasificatorios que, según la psicóloga deportiva Raquel González para El País: «genera una sensación de logro que supone un refuerzo para seguir con el esfuerzo». Strava tiene clara su filosofía: Registra + Suda + Comparte = Kudos.

La necesidad de compartir las rutas

Strava puede estar concebida como una aplicación más para hacer deporte. Si bien la base de la app es esa, hay un trasfondo más allá, no se quedan en que mejores como deportista, quieren que lo compartas como si fuese una red social. No se vende deporte, sino pertenencia. Al descargar la app, los desarrolladores te quieren dejar un mensaje claro: «Con el apoyo de una comunidad que te motiva. Haz un seguimiento de tu progreso y mantén la motivación». La evolución deportiva viene de la mano de, si no lo tienes ya, construir un grupo con el que comentar qué, cuándo y cómo sales a correr.

La clave es hacerte sentir como usuario que formas parte de algo mayor, el tan mencionado sentido de pertenencia. Una de las aplicaciones más conocidas que realiza este tipo de prácticas es Spotify. De hecho, cada año, cada diciembre, la aplicación genera el evento canónico en las vidas de muchas personas: el Wrapped basado en un resumen musical de tu año. En 2016 comenzó esta campaña que no ha dejado de ser viral desde entonces gracias a su difusión en redes. Todo se basa en compartir tus estadísticas ya sea en X, Instagram o derivados. La gente que tenga los mismos gustos que tú comentará generando más interacciones. Los que no comenten nada o no suban su Wrapped directamente no existen, es un constante generador de FOMO. Este sentimiento se basa en la ansiedad que se crea cuando se siente que te pierdes algo o que no estás presente.

Strava es el mismo caso pero sin llegar a esos extremos. Una vez terminas tu tramo, lo subes y como dice Andrés Patón, un aficionado al running conquense: «Compartes ruta, tiempos y comentas a tus amigos en sus publicaciones. Sirve para picar a los compañeros pero sin maldad». Que la aplicación sea una fuente donde documentar tu progreso deportivo es un arma de doble filo. Ya no juegas con los gustos musicales de la gente, sino con su físico. «Uno de cada diez borra o no sube su entrenamiento si no lo considera suficientemente positivo para ser admirado por la comunidad«, como afirma Carles Senso. No importan tanto los ritmos ni los desniveles, sino no correr nunca solos y sentirse aprobados.

Hacer de menos a una persona por no subir su ruta o un mal comentario son todo lo que la aplicación quiere evitar a través de una comunidad sana en la que todos se sientan representados. La representación tan positiva que se pretende buscar se canaliza en forma de memes en otras redes sociales que siguen aumentando el boom de la app.

Meme sobre la obsesión con la app / @EsDeMamador

Hacer piña a través de Kudos

Sin embargo, el sentimiento de pertenencia no se queda en likes o números. El objetivo es que te sientas observado por otros usuarios con las mismas rutas que tú para conseguir hacer piña. Lorena Martín, en su Erasmus en Bolonia conocía gente, pero fue a través de usar Strava que «veía a chicas de mi residencia saliendo a correr y gracias a la app nos acabamos juntando».

Es innegable la popularidad reciente que llega a traspasar pantallas. Si bien Strava se creó hace más de 15 años, el boom reciente en España es digno de estudio. Decenas de clubes se conforman para salir a correr y hacer piques sanos. Salir al amanecer siempre ha sido un lujo, pero con las redes que se conforman así se ve de distintas formas. Al final, lo que se necesita es lo de siempre, zapatillas y energía, pero ahora cada salida vale el doble. Como corredor, formas parte de algo más grande que ahora sí te da motivos para comerte el mundo. Antes solo corrías por sentirte bien contigo mismo, ahora para que todos lo vean.

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