Un plan de estudios que funciona, pero que podría mirar más al oficio
El plan de estudios de Periodismo de la UCLM: una formación sólida, pero con margen para reforzar la práctica, la radio y la televisión.
Estudiar Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Castilla-La Mancha supone entrar en un grado que, sobre el papel, busca formar profesionales capaces de entender la realidad, contarla con criterio y adaptarse a un sector que cambia casi a la misma velocidad que las noticias. El plan de estudios ofrece una base amplia y, en muchos aspectos, necesaria: teoría, contexto social, comunicación, cultura, tecnología y práctica. Sin embargo, cuando uno avanza en la carrera empieza a notar que no todas las asignaturas pesan igual en la vida real, aunque sobre el papel tengan una importancia parecida. Y ahí aparece una pregunta inevitable: ¿estamos dedicando suficiente tiempo a aprender el oficio de verdad?
El periodismo no se entiende solo desde los apuntes. Se aprende escribiendo, saliendo a la calle, preguntando, editando, locutando, equivocándose delante de un micrófono o preparando una pieza audiovisual con la presión de que tiene que estar lista a tiempo. Por eso, aunque el plan de estudios del grado es en general una buena base, se echa en falta una mayor presencia de asignaturas que trabajen directamente las lógicas periodísticas. Más radio, más tele, más redacción, más producción informativa y más contacto con dinámicas parecidas a las de una redacción real.
No se trata de convertir la universidad en una empresa ni de pensar que solo sirve lo práctico. El periodismo necesita pensamiento crítico, cultura general, ética y capacidad de análisis. Sin todo eso, el oficio se queda vacío. Pero también es cierto que, cuando llegan las prácticas o el primer contacto con un medio, lo que marca la diferencia es haber repetido muchas veces los gestos básicos de la profesión: saber enfocar una noticia, jerarquizar la información, preparar una entrevista, entrar en directo, escribir para radio o construir una pieza para televisión.
Ahí es donde el plan podría ganar recorrido. Algunas asignaturas que tienen el mismo peso que otras parecen estar más alejadas del futuro laboral al que se enfrentará la mayoría del alumnado. Las materias relacionadas con diseño gráfico, por ejemplo, pueden aportar herramientas útiles en determinados perfiles, pero cuesta entender que ocupen un espacio similar al de contenidos más conectados con el trabajo diario de un periodista. Saber diseñar puede sumar, pero saber contar bien debería ser el centro.
El problema, por tanto, no está en que el grado sea demasiado amplio, sino en cómo se reparte esa amplitud. La formación de un periodista debe ser completa, pero también debe priorizar. Y priorizar, significa dar más tiempo a aquello que después se va a usar más: las rutinas, los formatos, los lenguajes y las exigencias de los medios.
La universidad tiene la responsabilidad de preparar a sus estudiantes para un entorno laboral competitivo, cambiante y cada vez más multimedia. Por eso, revisar el peso de algunas asignaturas no sería restar valor al plan de estudios, sino reforzarlo. Porque una buena carrera de Periodismo no solo debe enseñar a mirar el mundo; también debe enseñar a contarlo con seguridad cuando llegue el momento de hacerlo fuera de la facultad.
