Raúl González, egresado: «La Facultad de Comunicación es puntera en equipo»
Era una mañana cualquiera de principio de semana. Raúl, becario de la Facultad de Comunicación de Cuenca, ayudaba a los técnicos a ordenar el plató de televisión junto a sus compañeros. Tras un decorado de madera, aparecieron dos viejas cámaras. Cual fue la sorpresa de los técnicos, al recogerlas y observar que se trataban de videocámaras de cinta. Las cámaras fueron llevadas al despacho de préstamos, hasta decidir qué hacer con ellas. En esa sala conviven equipos que han ido llegando desde que en 2010 la facultad comenzara su historia.
Si hay algo que está claro en el mundo del audiovisual, es la velocidad a la que evoluciona la tecnología. En este sentido, es de gran importancia que centros como la Facultad de Comunicación traten de actualizar sus equipos y estudios de realización. Desde la apertura del Grado en Comunicación Audiovisual, el cambio ha sido notable. Sólo en los últimos 2 años, se han rehabilitado por completo los equipos de cámaras y realización del plató de televisión, y el control de Radio 2. Hablamos con Raúl González, egresado de Comunicación Audiovisual en la Facultad de Comunicación de la segunda promoción y ex becario, para que nos cuente su experiencia con la evolución del material de la facultad.
P: ¿Cómo eran los equipos de la facultad y los platós cuando llegaste? ¿Te suena si ya eran un avance respecto a lo anterior?
RG: Cuando yo llegué, lo primero que te enseñan son los platós y la verdad es que conforme llegas te van entrando por los ojos. Vi Radio 2 y los platós de televisión. La verdad es que estaban muy, muy bien en ese momento, sobre todo en lo que es el equipo técnico y también el espacio que estaba muy bien aprovechado. Lo que no sé cómo eran antes de llegar yo. Yo creo que sí que es verdad que en el tema de instalaciones no hubo mucho cambio. En radio sí que había más cambio, porque la mesa de mezclas al final enseguida se desactualizaba y había formas mejores de utilizarla.
P: ¿Qué mejoró a lo largo de la carrera en ese aspecto: nuevos equipos, reformas, mejores préstamos?
RG: Mejoró, sobre todo, en el tema de préstamos. Recuerdo que primero estaba Nico solamente gestionando todo el equipo técnico de la facultad, las salas y el uso de los equipos. Y luego, aparte, también los préstamos. Además, no tenían horario: tenías que coincidir con él o ir a visitarle entre clases, a ver si tenías suerte y te lo cruzabas. Ahora no dependes del azar de cruzártelo por la facultad para poder pedir un préstamo y que esté libre para dártelo.
En tema técnico, claro, hubo un cambio muy grande, porque las necesidades técnicas del grado de periodismo eran muy pequeñas. Además, yo creo que eran videocámaras de máximo 480 píxeles, porque, al final, las prácticas que tenían que hacer los estudiantes de periodismo no requerían un componente técnico tan grande como cuando luego trabajas en audiovisual.
Cuando nosotros llegamos, sí que es verdad que se intentó enseguida profesionalizar un poco los objetos de préstamo. Lo que pasa es que esa innovación se truncó un poco porque enseguida vino el COVID. Nosotros, el primer año, nos apañamos como pudimos con los préstamos que ya había, pensados para periodistas. Y luego, el segundo, sí que hicieron una partida presupuestaria para renovar y poder satisfacer las necesidades de la nueva carrera.
Aun así, al año siguiente ya teníamos equipo de todo tipo, focos LED, las cámaras SLR —con la que empezamos todos a currar un poco mejor— y micros de corbata y tal. La verdad es que, en ese sentido, muy bien. Luego durante un par de años, el tema de préstamos estuvo un poco más parado. Yo no llegué a tocar las cámaras de cine, que las compraron uno o dos años después de que nosotros acabásemos.
P: ¿Qué sientes al ver los nuevos equipos que existen ahora en la facultad?
RG: A ver, viendo lo nuevo, la verdad es que me parece que va por buen camino, pero sí que creo que, a lo mejor, está mal enfocado el tema de la renovación del equipo.
En comparación con otras facultades públicas —porque aquí estamos hablando de financiación pública, no de escuelas privadas de cine o de televisión, que se salen de ese marco—, yo creo que Cuenca es una facultad bastante puntera en ese sentido. Sobre todo, porque, aunque no todos los equipos sean de última gama, sí te aseguras de poder trastearlos desde el principio, y eso es muy importante.
El problema es que creo que se han centrado mucho en renovar los equipos de grabación y captación de imagen y sonido, que está muy bien, porque al final te están dando mucha variedad en el tema de préstamos. Eso luego viene muy bien para cuando sales, porque, aunque por usar Blackmagic no vayas a saber manejar una RED directamente, sí que entiendes la lógica de la captación de imagen en distintas marcas, y eso hace más fácil adaptarte a otras cámaras que no conoces.
Lo que estaba fallando cuando yo acababa la carrera, eran los equipos Mac. Recuerdo que, sobre todo a raíz de la pandemia, cuando fui becario, noté que nos estábamos quedando muy atrás. De las dos filas que había en un aula, recuerdo que solo se podían usar tres o cuatro.
Entonces, si eso no lo han cambiado, yo creo que ahí está el verdadero problema. Entiendo que la facultad quiera ofrecer Mac, porque es verdad que en parte del mundo profesional se usa bastante y está bien que los estudiantes se familiaricen con ese entorno. Pero si a cambio de eso no puedes ofrecer ordenadores decentes para todo el alumnado, entonces ahí está el fallo. Renovar todos esos equipos cuesta muchísimo dinero, claro, pero es que, si no se hace, se genera una brecha digital muy seria.
P: ¿Es importante que los centros formativos como la Facultad de Comunicación actualicen sus equipos? ¿Crees que los alumnos deberían ser más escuchados respecto a los equipos que deberían traerse?
RG: Es importante hasta cierto punto. Es verdad que, si a día de hoy la Facultad de Comunicación siguiera utilizando la videocámara JVC o ese tipo de equipos que había cuando yo llegué, eso no llevaría a ningún sitio, porque los alumnos no podrían desarrollar sus aptitudes técnicas ni profesionalizar las prácticas dentro del aula. Al final, necesitas equipos que estén a cierto nivel.
Dicho eso, tampoco creo que sea necesario estar a la última de la última. Es decir, no por tener una Arri Alexa en la facultad los alumnos van a salir mejor preparados. De hecho, muchas veces es mejor trabajar con equipos un poco más limitados u obsoletos, porque te obligan a buscarte la vida, a entender sus limitaciones y a optimizar cómo trabajar con ellos, en lugar de depender de equipos de última generación que te lo hacen todo mucho más fácil y no te exigen tanto.
Lo ideal es un equilibrio: ni quedarse atrás ni obsesionarse con tener siempre lo último del mercado. En ese sentido, creo que lo llevaban bastante bien, porque había cierta variedad. Aunque hubiera algunos equipos más profesionales, también había otros más sencillos, y eso está bien para que los alumnos puedan probar distintas cosas. Además, si no puedes usar uno porque no está disponible, siempre tienes otra opción.
Por otro lado, sí que creo que sería buena idea hacer algún tipo de revisión periódica —a final o a mitad de curso— y recoger la opinión de los alumnos: qué equipos les interesaría usar, qué creen que falta o qué les gustaría que se comprase. Al final, Comunicación Audiovisual es una carrera muy generalista: tocas un poco de todo y luego ya decides en qué especializarte. Y claro, no todo el mundo tiene las mismas inquietudes. Sin irse a cosas exageradas, a lo mejor sí se podrían hacer compras más concretas si hay suficiente interés por parte del alumnado.
Al final, se trata de que todos salgan ganando: la facultad mejora su equipamiento de forma más ajustada a la realidad, y el alumnado siente que su opinión tiene impacto. Y eso también es importante.
