SOCIEDAD

¿Por qué las nuevas generaciones han convertido el tarot en su brújula?

Ya no es algo exclusivo de videntes de madrugada ni de cuartos oscuros. El tarot tiene ahora una imagen nueva y muy actual. Hoy, sus grandes defensores son veinteañeros con miles de seguidores en redes sociales. Ellos tienen una visión muy distinta sobre leer el destino. Basta con deslizar el dedo por la pantalla del móvil para ver la magia del algoritmo. Entre vídeos de recetas y bailes virales, aparece alguien barajando un mazo de cartas ilustradas. Lejos de ser una moda pasajera, este resurgimiento responde a un motivo social y cultural mucho más profundo.

Para entender su éxito, debemos mirar los datos sociales. Las investigaciones del Pew Research Center aportan detalles claros. Una gran parte de los adultos jóvenes recurre al tarot y a la astrología. Esto se nota mucho más en las mujeres. Muchos dicen acercarse a estas prácticas por pura diversión. Sin embargo, los estudios revelan algo más. Existe una búsqueda real de conexión, a pesar del nuevo auge de las religiones de siempre.

El Instituto de Investigación Springtide estudia a las nuevas generaciones. Sus informes durante estos últimos años sobre espiritualidad también son muy reveladores. Señalan que más de la mitad de los jóvenes encuestados participan en lecturas de cartas. Los expertos de este centro no ven un abandono de la vida espiritual. Ven una gran transformación en la sociedad. Los jóvenes están creando sus propias herramientas de autoconocimiento lejos de la religión tradicional.

¿Por qué la generación más conectada busca respuestas en naipes tan antiguos? La clave parece estar en la gran incertidumbre actual. «No uso las cartas para saber mi futuro, sino para entender cómo me siento hoy». Así lo explica Anaís, una universitaria de veintidós años que lee el tarot a sus amigos desde hace un año. «Nuestra generación siente que no tiene control sobre casi nada. No sabemos si podremos independizarnos, si habrá trabajo estable o qué pasará con el planeta. Tirar las cartas me da una pausa mental. Es un espejo que me obliga a hacerme las preguntas correctas frente a tanta ansiedad diaria».

Queda muy atrás la idea de adivinar desgracias o amores eternos. El enfoque moderno busca mirar hacia adentro de uno mismo. Se acerca mucho más al cuidado de la salud mental. Las cartas actúan como un espejo, casi como un test visual de psicología. Al ver la carta de La Muerte, los jóvenes no piensan en un final fatal. Piensan en la necesidad de cerrar etapas. Quizás necesiten dejar un mal trabajo o cambiar una relación que ya no funciona.

Alexis es un diseñador gráfico de veinticuatro años y coincide con esta visión terapéutica. «Las religiones clásicas nunca me representaron por ser muy duras con los diferentes. El tarot, en cambio, incluye a todos y te da poder personal. No hay dogmas ni curas que te digan qué pensar. Cuando me siento mal, enciendo una vela y saco un par de cartas. Luego reflexiono sobre lo que esas imágenes me inspiran. Es mi forma de cuidarme sin ser juzgado».

Pensar que esta afición es solo pura ingenuidad sería una muy buena pregunta. ¿Significaría ignorar el claro síntoma de una época muy difícil?. Más que creer en la magia literal, confían en el poder de mirar en su interior. Nuestra sociedad exige rapidez y estar siempre en línea. Por eso, sentarse a mirar cartas se ha convertido en una pequeña rebelión personal. Las soluciones a sus miedos no están en el papel. Lo tienen claro. Para ellos, las respuestas reales están en el diálogo interno que esas imágenes logran despertar.

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