Cómo pasar del anonimato a influencer
Todos conocemos la palabra influencer y cuando la escuchamos se nos vienen a la cabeza muchos nombres y estilos de vida muy alejados de los nuestros. Sin embargo, ellos, antes de ser caras conocidas, fueron un simple nombre que no te decía nada. Ahora todos sabemos quién es Ibai, Lola Lolita o Fabiana Sevillano; pero antes fueron simples jóvenes con unos sueños muchas veces alejados de los que son ahora.
Lucía Sazón, o Lucía García para los que la conocen de siempre, seguro que os ha aparecido scrolleando en ‘para ti’ alguna vez. Con 23 años, cuenta con 180 mil seguidores en TikTok y 140 mil en Instagram. Muchos la conoceréis por sus vídeos de recetas de comida de todo el mundo o por enseñar a hacer pan de masa madre. Lejos de todo eso, Lucía nació en un pueblo conquense en el que pasó toda su infancia. No fue hasta que se mudó a estudiar Marketing a Madrid cuando empezó a subir vídeos a las redes enseñando lo que más le gustaba y sabía hacer. «Al principio no tenía visualizaciones porque no tenía un tipo de contenido concreto». Aun así, tiene claro que la clave del éxito es no dejar de ser constante e ir mejorando la calidad. Después llegará la recompensa.
El principio suele ser lento y progresivo. «Tuve mucho miedo porque sabía que al principio me seguiría la gente de mi pueblo para reírse de mí». Sin embargo, eso a Lucía, viviendo en Madrid, nunca le frenó y fue creciendo. Cuando decides exponerte así, algunos afirman que «es el precio de la fama». Lucía es plenamente consciente de que este es el riesgo al que se expone al llegar a tanta gente y a la variedad de opiniones, ya que no controlas el público al que llega. Aunque no sabemos hasta qué punto se debe pagar ese precio.
Cómo lidiar con el hate
Son muchos los que, debido a todos los comentarios negativos, han tenido que hacer un comunicado respondiendo a todos. A veces se les ha visto vulnerables y explicando todo el acoso que sufren entre lágrimas. En este aspecto, Lucía se considera afortunada, ya que los comentarios de odio no suelen ir dirigidos a ella, sino a sus recetas. «Depende de cómo me encuentre, les contesto o lo ignoro».
Pero no solo hay que ver lo malo que tiene exponerse así. También las redes te pueden dar muchas cosas buenas. Ya no solo la fama, el dinero, los regalos o asistir a eventos muy exclusivos. A raíz de subir vídeos, a Lucía le ha cambiado la vida radicalmente. Ha sido invitada a los premios más famosos de todo Internet, los Premios Ídolo. Encontró trabajo en una agencia de marketing, ya que su forma de hacer vídeos y edición les llamó la atención. Y ahora se dedica a su hobby, la cocina. Aun así, asegura que es difícil ser constante y un gran sacrificio. «Hay días que no te apetece ponerte en frente de una cámara, o llegas cansado de trabajar una jornada completa y tienes que, en tus ratos libres, pensar, grabar y editar». «No es algo para todo el mundo».
Las redes sociales se han convertido en un lugar muchas veces de odio y toxicidad. Más allá del entretenimiento para el que fueron creadas. Lucía ha demostrado que hoy en día cualquiera con un móvil y buenas ideas puede llegar a codearse con sus «ídolos». Sin embargo, no todo es tan sencillo. Hay que entender que detrás de cada vídeo hay una persona que ha luchado y se esfuerza por estar ahí. Como Lucía, hay muchos jóvenes que han crecido con el sueño de que su talento sea reconocido y visto. Pero no siempre se necesita únicamente eso, también un golpe de suerte y saber aprovechar el momento. Eso es algo que Lucía García, o Lucía Sazón para sus seguidores, ha sabido aprovechar.
