Mujeres ingenieras en un área masculinizada: «Queremos ser las referentes que no hemos tenido»
¿Cuál es el lugar de las mujeres en los campos de la ciencia y las matemáticas? No es una pregunta nueva. Ya se la planteó Hipatia de Alejandría, considerada la primera mujer matemática de la historia, allá por el siglo IV. Casi dos milenios después, figuras como la suya sustentan una misión todavía inacabada: la igualdad de género en las ciencias técnicas.
La ONU definió en 2010 el cuarto jueves de abril como el Día Internacional de las Niñas en las TIC. Esta efeméride pretende incentivar la orientación académica de la mujer hacia el ámbito STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), sectores caracterizados tradicionalmente por la presencia hombres.
La UNESCO estima que solo el 27% y el 28% del estudiantado de las TIC y las ingenierías respectivamente son mujeres. El organismo de las Naciones Unidas estima que, a este ritmo, no se alcanzará la paridad de género en el área STEM antes de final de siglo.
La situación en España
En términos generales, la educación universitaria ha alcanzado la paridad de género en España. De hecho, la presencia de estudiantado femenino representa el 56,8% del total, de acuerdo con la estadística del Ministerio de Universidades. La cifra supera ligeramente el millón de estudiantes.
Sin embargo, la tendencia se invierte en las matriculaciones de las carreras STEM. El ámbito informático cierra la lista de áreas con menor presencia femenina, con solo un 17,7%. Le siguen la ingeniería, industria y construcción, con un 32,6% de estudiantes mujeres.
Esta tendencia se consolida en los estudios de Doctorado, donde las mujeres representan solo el 12,5% y el 22,1% respectivamente. Paradójicamente, las notas de acceso de las mujeres duplican a las de sus compañeros varones, a pesar de su reducida presencia.
Doctorarse en Ingeniería siendo mujer
Marta Martínez, graduada en Ingeniería Minera e Ingeniería de la Energía, tomó la decisión de hacer carrera académica en el área STEM. Un reto en el que, para una mujer, se añade la circunstancia de su baja representación. Desde hace año y medio trabaja en su doctorado, pero ya imparte clase en la Universidad de León.
Ella ni siquiera esperaba acabar en el área de la ingeniería: «En Secundaria se me daban fatal las matemáticas, hasta que mi profesor particular me ayudó a entenderlas. Él era ingeniero de minas, así que despertó mi interés por esa rama. Los considero a él y a mi padre, que era minero, mis referentes», afirma.
Sin embargo, una vez que llegó a la universidad, se encontró con la realidad de la rama: «En Ingeniería de la Energía había más chicas, pero en Ingeniería Minera yo era la única. Te cuesta hacer un grupo de amigas en una carrera así. Al final, todos mis amigos han acabado siendo chicos», cuenta.

La carrera de Marta concluyó de la mejor manera posible: consiguió el Premio al Mejor TFG en Ingeniería Minera. Una vez graduada, se unió al programa STEM Talent Girl, que busca despertar la curiosidad de las niñas por este tipo de carreras: «Queremos servir de referentes a las chicas. Es una suerte poder ver algo que yo no he tenido», asegura.
Aun así, ella considera que el reto es más bien estructural. De acuerdo con la UNESCO, 9 de cada 10 niñas de entre 6 y 8 años asocia las ingenierías con habilidades masculinas. Esto, en palabras de Marta, es un problema: «Desde pequeñas nos han mostrado que las niñas juegan con muñecas, no con coches. Así, por ejemplo, es difícil que más tarde una chica se interesa por la mecánica», lamenta.
El trabajo desde la universidad
Raquel Martínez ocupa la Secretaría Académica de la Escuela Politécnica de Cuenca (EPC). Este centro concentra una mayor representación femenina respecto a otras facultades de la rama en la UCLM. En el curso 2024-25, el 40,6% del estudiantado de la EPC eran mujeres, un incremento respecto al año anterior, cuando la cifra se quedó en el 31,1%.
La secretaria académica atribuye esta mejora a la implementación del Grado en Ingeniería Biomédica: «El 72% del estudiantado de nuevo ingreso en este grado son chicas. Esta titulación está vinculada de forma más directa con la rama sanitaria, donde hay más presencia femenina a pesar de tratarse de una ingeniería», explica.

Raquel reconoce que todavía existen barreras, tanto visibles como invisible, para la plena igualdad de género en el área STEM: «A veces no percibimos las barreras porque las tenemos muy interiorizadas. Todavía cuesta mucho encontrar una mujer catedrática para un tribunal en ciertas áreas», asegura.
Desde la EPC se trabaja en el proyecto Mujeres Ingeniosas, que se esfuerza en divulgar la ingeniería a las niñas: «Hay que trabajar en igualdad de género antes de llegar a la universidad. Para poder estar aquí, han tenido que elegirlo, pero para poder elegirlo tienen que conocerlo», afirma.
El estudiantado femenino, minoría firme
Eva Arcos se graduó en 2025 en Ingeniera Informática por la UCLM. Durante cuatro años estudió en la Escuela Superior de Ingeniería Informática de Albacete, uno de los centros donde más se acusa la brecha de género entre el estudiantado. En el curso 2024-25, solo el 13,6 % de las estudiantes de grado, máster y doctorado eran mujeres, según los datos de la institución.
Poco le importó a Eva esta circunstancia para enfrentarse a esta carrera: «Desde pequeña me ha llamado la atención cómo funcionan la informática y las nuevas tecnologías. Cuando empecé el grado, la mayoría masculina en clase era evidente, pero nunca lo vi como algo que me frenara para cumplir mi objetivo», cuenta.
«Nunca vi la mayoría masculina en clase como algo que me frenara para cumplir mi objetivo» – Eva Arcos, graduada en Ingeniería Informática
Aun así, Eva convivió con la situación excepcional de una representación femenina tan baja. Una circunstancia que el profesorado no pasó por alto: «Con algunos profesores noté un apoyo extra hacia nosotras, conscientes de que éramos demasiado pocas. Sobre todo, lo sentí por parte de una profesora, la única que tuve en la carrera», recuerda.
Esta situación, en su opinión, se origina mucho antes de entrar a la universidad: «Creo que es necesario fomentar más este tipo de carreras y profesiones en los coles, informar mejor y mostrar a las niñas que es un mundo en el que también tienen sitio», asegura.
El reto: seguir creando referentes
En definitiva, la igualdad de género se trata de construir desde la base, mediante proyectos como Mujeres Ingeniosas o STEM Talent Girl: «La base de todo va en la educación, no en la carrera. Estos grados no son para genios, sino para gente que quiere aprender, tiene curiosidad y quiere ayudar a toda la sociedad. Las carreras no tienen género», afirma Marta Martínez.
En palabras de Raquel Martínez, es fundamental que las niñas tengan mujeres como referentes en esta área: «Cada vez hay más chicas que estudian Edificación, porque muchas de ellas han tenido madres o abuelas que se han dedicado a ello. Poco a poco, las chicas tienen más referentes, tanto a nivel personal como en la ciencia», concluye.
