Nuestro futuro

La universidad como pasaporte profesional

Cuando llegué a España en 2021, no imaginaba hasta qué punto la universidad iba a convertirse en una puerta abierta hacia Europa. Venía de Colombia con la ilusión de estudiar Periodismo, de entender mejor este oficio y de encontrar mi lugar en un país que, en ese momento, todavía me resultaba nuevo. Hoy en 2026, a punto de terminar la carrera, miro hacia atrás y comprendo que la UCLM no solo me formó en las aulas: también me permitió moverme, conocer, adaptarme y proyectarme profesionalmente más allá del territorio español.

En un mundo cada vez más conectado, estudiar Periodismo ya no puede limitarse únicamente a aprender a escribir una noticia, hacer una entrevista o cubrir una rueda de prensa. Todo eso sigue siendo esencial, por supuesto, pero el periodista del presente, y claramente del futuro, necesita algo más. Ahí entra el contexto internacional, capacidad de adaptación, sensibilidad cultural y una mirada amplia sobre la realidad. En mi caso, los programas Erasmus han sido una parte fundamental de ese aprendizaje.

Durante mi tercer año de carrera tuve la oportunidad de estudiar un cuatrimestre en Opole, Polonia, y otro en Kastoria, Grecia. Dos destinos muy distintos, con ritmos, culturas y formas de vida diferentes, pero ambos igual de valiosos para entender Europa desde dentro. No como turista, sino como estudiante. Vivir en otro país te obliga a observar más, a escuchar mejor y a comunicarte incluso cuando el idioma o las costumbres parecen una barrera. Para alguien que quiere dedicarse al periodismo, esa experiencia es casi una escuela paralela.

En Opole descubrí una Europa central marcada por su historia, su orden y su relación particular con el pasado. Me siento afortunado por haber podido estar en un medio polaco y seguir parcialmente en sus programas de radio y publicaciones digitales. Después, Kastoria, una ciudad griega junto al lago, entendí otra forma de vivir el tiempo, la comunidad y el espacio público. Ambos lugares me enseñaron que cada país cuenta sus propias historias de distintas maneras y que un periodista debe estar preparado para entenderlas antes de contarlas.

Otra oportunidad internacional

Ahora, recién terminada la carrera, la universidad vuelve a abrirme otra puerta: un Erasmus de prácticas en Bielsko-Biała, Polonia, donde trabajaré durante casi cuatro meses en una empresa de marketing y comunicación. Esta vez ya no voy solo como estudiante, sino como futuro egresado de la Facultad de Comunicación y como alguien que empieza a dar sus primeros pasos profesionales. Esa diferencia importa y no solo porque he mejorado mi polaco. También, porque el salto entre la universidad y el mundo laboral suele dar vértigo, pero hacerlo en un contexto internacional también puede convertirse en una ventaja.

Las alianzas internacionales de las universidades no son simples convenios administrativos ni oportunidades bonitas para poner en el currículum. Son herramientas reales de transformación personal y profesional. Permiten que un estudiante nacido en Colombia, formado en España y con experiencias en Polonia y Grecia pueda imaginar su futuro en un mapa mucho más amplio. Permiten entender que la comunicación, el periodismo y la cultura no tienen fronteras fijas, sino escenarios cambiantes en los que hay que aprender a moverse.

Como próximo periodista profesional, sé que mi reto no será solo contar lo que ocurre, sino hacerlo con una mirada abierta al mundo. La universidad me ha dado conocimientos, sí, pero también me ha dado movilidad, contactos, independencia y perspectiva. Formarse en España no significa quedarse únicamente en España, y que Europa es un espacio al que también se accede desde las aulas.

Por eso, cuando pienso en mi futuro, no lo veo limitado a una ciudad, un país o una redacción concreta. Lo veo como un camino en construcción, marcado por las experiencias que la universidad me permitió vivir. Porque a veces las oportunidades profesionales empiezan mucho antes del primer contrato: empiezan cuando una institución educativa confía en que sus estudiantes pueden aprender, crecer y aportar en cualquier lugar de Europa.

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