CULTURA

Así se celebra el festival de cerveza más grande del mundo

Desde que subes al transporte público es sencillo darse cuenta de que en Múnich está pasando algo, la mayoría de gente va con su típica vestimenta. En el caso de los hombres se llama lederhosen y consiste en llevar pantalones cortos, una camisa, tirantes, chaleco y calcetines hasta las rodillas.

Para las mujeres sería el dirndl, se trata de una camisa blanca y un vestido con colores, cuyo lazo de la cintura juega un papel muy importante, dependiendo de su posición: las solteras lo llevan a la izquierda, las casadas a la derecha y las viudas en la parte trasera. Automáticamente, quien no esté ataviado con los trajes se convierte en el centro de atención.

Precios un poco elevados

Sin embargo, no es obligación vestir con la indumentaria tradicional para entrar al recinto. Las vestimentas suelen tener un precio entre 400 y 2.000 euros. Las más caras tienden a ser las que están elaboradas con piel de ciervo, aunque en algunas estaciones del tren se pueden encontrar a mitad de precio. Desde su creación, estos atuendos eran frecuentemente utilizados por la gente mayor.

“Hoy en día todo el mundo viene con traje tradicional”, comparte Monika Hackerbrücke, oriunda de Múnich, que destaca que los más jóvenes y los turistas se animan cada vez más a vestirse especialmente para la ocasión.

Por lo general, empieza el tercer o cuarto sábado de septiembre, lo que viene siendo el primer sábado posterior al 15 del mes. Es curioso y no todo el mundo lo sabe, que a pesar de llamarse por su traducción “festival de octubre”, la mayor parte del evento transcurre en septiembre. Esto se debe al clima, que suele ser menos lluvioso, hace un poco más de calor y los días son más largos.

Dentro de la tienda Marstall // Foto: Samuel Quiñones

Un poco de historia

Su primera edición fue en 1810, con motivo de la celebración del matrimonio del príncipe Luis de Baviera y la princesa Teresa. Luego de más de doscientos años, la festividad ha sufrido cambios, pero en su mayoría han sido mínimos pues aún se conservan muchas tradiciones. Además de la vestimenta, se sigue realizando el desfile, que cuenta con más de 40 carruajes de caballos adornados. También, el primer barril es abierto por el alcalde de Múnich a las doce del mediodía y se llevan a cabo apuestas de cuántos golpes necesitará para romperlo definitivamente. El récord de menos golpes requeridos se mantiene en dos, es compartido por algunos exalcaldes y el actual regidor, Dieter Reiter. De igual manera, estuvo presente el gobernador de Baviera, Markus Soeder, quien declaró lo siguiente: “Es la fiesta más bonita, más grande e importante del mundo”.

Por otro lado, entre los 6 y 7 millones de asistentes a la fiesta se pueden encontrar algunos hispanohablantes provenientes de España, que han llegado a comparar el Oktoberfest con ferias como las de Sevilla: “Es lo mismo que aquí, la gente viene a comer, bailar y relacionarse”, compartió Isolina Gutiérrez, quién hace años vive en Múnich, pero nació en Cantabria. Es común encontrar este tipo de reacciones, pues este festival también cuenta con atracciones para todas las edades, conciertos y música en vivo, infinidad de puestos de comida y souvenirs típicos. Aunque, siempre hay que tener cuidado si bebes mucho y luego planeas subirte a una montaña rusa, puede que no sea una buena combinación.

Monika Hackerbrüke y su amiga Isolina Gutiérrez con uno de los carruajes / Foto: Samuel Quiñones

Muy fácil extraviar tus cosas

El descuido es muy común en este festival, es por eso por lo que disponen de un lugar de objetos perdidos. Ahí, se pueden recuperar cientos de teléfonos, carteras, lentes de sol e incluso alguna que otra prótesis dental.

¿Qué tan importante es la cerveza?

Sin duda alguna, el atractivo principal es la cerveza servida en una jarra de un litro. No obstante, no cualquier cervecería puede participar y tener su propia tienda dentro del Theresienwiese (espacio donde se lleva a cabo el Oktoberfest). Para ser elegible, la fábrica de cerveza debe estar dentro de Múnich, actualmente solo 6 son aceptadas: Augustinerbräu München, Hofbräu, Löwenbräu, Hacker-Pschorr, Spaten-Franziskaner-Bräu y Paulaner (probablemente la más conocida dentro de España). Una vez se entra a la tienda de alguna de estas marcas, debes buscar asiento y esperar a que un camarero, por supuesto con su respectivo atuendo bávaro, te tome la orden. Solo venden la cerveza si dispones de una mesa asignada, y tienes dos opciones: reservar con meses de antelación o compartirla probablemente con algún desconocido, que suele ser la forma más fácil de hacer amigos.

Precios más elevados aún

Su precio por lo general sube cada año, en su última edición 190 se ha incrementado aproximadamente un 6%, fijando un precio promedio entre 14 y 15,50 euros por jarra. Es prácticamente imposible encontrar cañas, tercios o botellines; con algo de suerte se puede conseguir alguna tienda que venda medio litro como medida “pequeña”.

Durante años la cerveza tenía el nombre de Märzenbier (cerveza de marzo), debido a que estaba prohibido fabricar cerveza en verano. Los productores elaboraban esta cerveza seis meses antes del festival y la almacenaban en bodegas a muy baja temperatura para su conservación. Actualmente, se obtiene una cerveza de un color dorado fuerte y una mezcla de maltas Pilsner y de Múnich, brindando un sabor suave al paladar y moderadamente dulce.  El porcentaje de alcohol va de 5.8% hasta 6.3%. En cuanto a la comida, siempre se puede acompañar con un buen pollo asado o un pretzel gigante. Aunque hay que tener cuidado, normalmente los organizadores suelen hacer la comida muy salada para que tengas la obligación de tomar más cerveza.

¿Oktoberfest fuera de Múnich?

Alrededor del mundo, se intenta replicar el Oktoberfest, incluso en ciudades como Cuenca. La ciudad castellanomanchega lo suele llevar a cabo en el mes de octubre aprovechando que, a diferencia de Alemania, tiende a haber un mejor clima todavía.

Si te llama la atención el ambiente de este festival, ya puedes planear tu visita a la edición 191 que será a partir del 19 de septiembre. Recuerda buscar vuelos y hospedaje pronto. De lo contrario, podrías pagar demasiado por irte en un autobús desde Madrid por una infinidad de horas e incluso dormir en una tienda de acampar con un precio inflado. De igual manera, todo el año puedes visitar las casas de cervezas de las marcas participantes. Es un ambiente similar, pero nunca igual. Como consejo, si vas a venir, es importante que siempre bebas con mesura y hacer uso del transporte urbano. 

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