OPINIÓN

¿Cuál es el plan al terminar?

Hace años me di cuenta de que me gusta especular, imaginar e interpretar en mi cabeza cómo se llevan a cabo las decisiones corporativas de una empresa. Para analizar esta visión, que no deja de ser algo irreal y distorsionado, basta simplemente con observar, y sirve con cualquier producto al que la entidad haya dado su visto bueno para que vea la luz.

Estas reuniones, pensadas para que los directivos/as expongan, debatan y consensuen las decisiones, marcan la identidad empresarial. Por eso hay veces que conviene ser crítico si el resultado final de un producto no garantiza las ventajas que busca un consumidor. Y más aún, si hablamos de una universidad, gasto que no deja de ser una inversión de futuro.

El peso del plan de estudios

Y con esto me refiero a la elaboración de un plan de estudios, que significa el preámbulo de la nueva etapa de un grado. Un periodo de tiempo decisivo, en el que se estipula qué asignaturas es mejor añadir y, aún más importante, repartirlas entre los cuatro años y sus dos cuatrimestres.    

No entro a juzgar si la elección y estructuración de las asignaturas del grado en Periodismo es la correcta, pero sí hay espacio para la crítica en la mejora de alternativas una vez finalizada la carrera, y eso también es una tarea del mismo personal que elabora el plan de estudios.

De nada sirve diseñar y preparar proyectos sin su adecuada publicidad y altavoz; a la oferta de másteres se le podría sacar mucho más partido si fuesen más accesibles visualmente para los estudiantes. Actualmente, hay pósteres (muy pequeños) por la Facultad que informan de posibilidades en la especialización del comunicador, y se debe forzar la retina para poder leerlos.

Másteres invisibles

Tampoco se ha dado la suficiente promoción desde las clases; los profesores son los que dan vida a ese plan de estudios, y esa publicidad ayudaría al alumnado. Estos meses descubrí la celebración de un máster de Periodismo y Narración Deportiva, en el campus de Cuenca, por una noticia en El Foco Digital, algo que no he visto a la universidad promocionar.

La UCLM tiene la categoría de ser una escuela superior con un caché notable, y es algo que, en la oferta de prácticas, se ‘borda’ de manera notable. El Outlook enseña 2 o 3 veces por semana, mínimo, mensajes de prácticas ofertadas, ya sea en puestos de televisión, radio o redacción.

Así como la elaboración y designación del periodo de prácticas es acertada, y no deja de ser una asignatura, también se echa de menos que haya una dedicada al enfoque laboral. Es entendible, en cierto modo, que no puede exigirse lo mismo a la pública que a una privada. Pero el periodista acaba la carrera y ve el futuro incierto, no sabe cuánto va a poder ganar, los contratos de prácticas no son largos y la opción más viable suele ser alargar la estancia un año más, y, como dije antes, a veces para un recurso mal publicitado.

El plan de estudios es un recurso básico y efectivo para el desarrollo y funcionamiento de los elementos de una universidad, pero suena a que únicamente lo es durante cuatro años; no sería una mala idea que estas reuniones expandiesen su creatividad a entornos y escenarios más futuristas para los que están hoy.

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