Extension universitaria

La mirada periodística más allá de la facultad

Llegar a cuarto de Periodismo en la UCLM tiene un efecto secundario casi inevitable: la obsesión por el abismo del mercado laboral que se nos viene encima. En esta recta final, las actividades extraescolares suelen verse como un mero trámite, un atajo para rascar los últimos créditos optativos o una línea más para engordar el currículum. Sin embargo, creo que, en ese afán por acumular diplomas, olvidamos que el verdadero valor de estas iniciativas no está en el papel, sino en cómo nos ayudan a construir nuestra «mirada» como futuros comunicadores.

Siendo varios compañeros analizando este tema, estoy segura de que alguien defenderá las bondades del deporte universitario, las ligas de debate o los cursos de idiomas. Yo quiero centrarme en cómo la diversidad de nuestra oferta extracurricular, cuando se elige con criterio, es el mejor campo de entrenamiento para el periodismo especializado. No se trata de apuntarse a todo para hacer bulto, sino de buscar experiencias que nos conecten con realidades contrastadas.

Por un lado, necesitamos iniciativas que nos obliguen a mancharnos los zapatos y pisar el territorio. Programas de inmersión como Trashumancias 2.6 en Belmonte son el ejemplo perfecto de cómo salir de la burbuja de los teletipos. Cambiar el aula por el entorno rural nos empuja a buscar fuentes primarias, a escuchar testimonios cara a cara y a entender nuestra región desde la raíz. Es ahí, sobre el terreno, donde se aprende el reporterismo social que no viene en los manuales.

Pero la mirada periodística también se afila desde la butaca y el análisis crítico. Participar en actividades culturales, como el Festival Internacional de Cine de Comedia de Cuenca, es mucho más que puro ocio de fin de semana. Para un periodista, diseccionar la narrativa audiovisual, debatir sobre teoría cinematográfica o analizar cómo el séptimo arte refleja las ansiedades de una sociedad supone una gimnasia mental indispensable para ejercer el periodismo cultural.

A esto podríamos sumar la asistencia a los seminarios sobre verificación de datos y desinformación e Inteligencia Artificial, que nos dan las herramientas técnicas para sobrevivir en el entorno digital actual.

La verdadera riqueza de las actividades extraescolares de la universidad radica en aprovechar esos contrastes. Un buen periodista necesita entender tanto la realidad de nuestros pueblos como la complejidad de una obra cultural o las trampas de la sobreinformación. Así que, para cursos anteriores, menos calentar la silla por un crédito, y más aprovechar estas ventanas para entender el mundo que, en solo unos meses, nos tocará contar.

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