El rincón favorito de los estudiantes de la Facultad de Comunicación
Los estudiantes, cuando entran a la Facultad de Comunicación, se piensan que las clases serán igual que en el instituto: horas sentado en una silla, en un aula llena de gente. Mi sorpresa y la de mis compañeros fue encontrarnos que no solo había aulas. Si no que hubiera un espacio con sofás, mesas, máquinas expendedoras y microondas. Desde entonces se convirtió en nuestro lugar favorito. Era nuestro sitio de descanso entre clases, horas muertas y comida. Era el lugar en el que nos juntábamos a charlar cómodamente, comer, hacer trabajos grupales o, por qué no decirlo, echarnos alguna siestecilla.
Este espaciorompe con la estructura habitual de crear un entorno soso y aburrido. Ya no solo que la facultad, al ser una de las más modernas del campus, cuente con un diseño moderno. Esta, por dentro, da la impresión de que simula a un tubo, cuyo epicentro, si miras abajo desde cualquiera de los pisos, ves el rincón lleno de sofás. Y sobre todo, gracias a sus enormes ventanales se crea un espacio más cómodo y natural, para relajar la mente y darse un respiro.
Este espacio recientemente ha sido adaptado a distintos eventos, muy enfocados a los estudiantes, que se han llevado a cabo. Como un breve concierto o charlas más dinámicas. Pienso que se debería explotar más este sitio en este sentido, ya que hace que se convierta en algo distinto que llame la atención de más alumnos. Quizá el problema para esto sería el espacio tan reducido que limita el tipo de eventos que se pueden realizar.
Aun así, es un punto que destaca en nuestra facultad. De hecho, desde que entré en 2021, cada vez es más usado por los alumnos y diría que para algunos se ha convertido en su lugar favorito. Es verdad que carece de cafetería, pero por más que he visto otras facultades, nada tiene que envidiarles. Cuenta con todo lo necesario para poder calentarte tu propia comida o comerte un café tranquilamente. De hecho, este último año, y dado el gran uso que se ha hecho de esos sofás. Se ha habilitado en otra zona de la facultad otro espacio parecido, para ampliar el espacio, que ya se quedaba pequeño, y con muebles más modernos. No necesitamos cafeterías; esta es nuestra esencia.
Tengo seguro que, cuando termine la universidad, a mi mente vendrán recuerdos de todo tipo, tanto buenos como malos. Pero cuando pase el tiempo, recordaré en gran parte de los buenos las tantas horas que vivimos en ese rincón. Aquel rincón que hicimos como si fuera el salón de nuestra casa. Donde nos sentimos como en nuestro hogar, y en el que tengo claro que me hubiera gustado haber podido parar el tiempo.



