Miguel Ángel Rubio: “La gente deja de pescar en Cuenca por desconocimiento, no por ganas”
La pesca de alta montaña volvió a abrirse en Cuenca el pasado 1 de mayo. Miguel Ángel Rubio, pescador deportivo ligado a la federación de pesca analiza el inicio de la pesca de alta montaña en Cuenca, el estado de los ríos, las licencias y el declive de la trucha.
¿Cómo ha arrancado la temporada de pesca de alta montaña en Cuenca?
Rubio explica que el arranque debe tomarse aún con cautela. “Todavía es pronto porque acaba de arrancar la temporada”, señala. Las aguas, apunta, no han alcanzado todavía la temperatura adecuada y eso influye directamente en la actividad de los peces: “No se han calentado las aguas lo que deben, entonces los animales todavía están un poco fríos, un poco parados”.
Aun así, el comienzo de temporada siempre se vive con ilusión entre los pescadores. “La expectativa para los pescadores siempre es interesante y esperanzadora”, reconoce. Sin embargo, esa esperanza se tiñe un poco de preocupación: “Las poblaciones de salmónidos y de ciprínidos han decaído notablemente”. Rubio señala principalmente al cormorán como uno de los factores que más presión está ejerciendo sobre estas especies.
¿Qué zonas son las más especiales para esta modalidad?
En la pesca de alta montaña, el entorno pesa casi tanto como la propia actividad. Rubio destaca espacios como el Parque Natural del Alto Tajo, la cabecera del Júcar o el Guadiela, zonas que considera especialmente atractivas por su valor natural y paisajístico.
“Son parajes que son espectaculares porque están prácticamente vírgenes, están apenas afectados por el ser humano”, afirma. Para muchos pescadores, esa es precisamente la esencia: salir al río, adentrarse en la naturaleza y disfrutar de lugares que forman parte de la identidad de la Serranía conquense.
¿En qué estado llegan los ríos y las poblaciones de trucha?
El invierno ha sido positivo en cuanto a lluvias. Según Rubio, “este invierno ha llovido bien” y los ríos se encontraban en un estado “óptimo”, aunque “un poco cortos de agua por las fechas”. La primavera, añade, todavía debe terminar de aportar caudal.
El problema principal está en las poblaciones piscícolas. “Las poblaciones de peces están siempre un poco mermadas en función del cormorán”, insiste. A ello se suman otros factores que aparecen con más fuerza en verano, cuando los ríos llevan menos agua y los municipios de la Serranía multiplican su población.
Rubio recuerda que en la provincia no existe una gran industria que contamine directamente estos cauces, pero sí advierte de un problema con los vertidos en verano. “Cuando más estiaje sufren los ríos, es cuando más se duplica la población de los pueblos y entonces los vertidos suelen ser directos o las depuradoras están prácticamente inservibles”, explica.

¿Qué necesita una persona para poder pescar en estas zonas?
En Castilla-La Mancha, el primer requisito es contar con licencia de pesca. Rubio recuerda que “para poder pescar en Castilla-La Mancha solo necesitas la licencia de pesca, que para los residentes es gratuita”. En el caso de los cotos especiales, es necesario obtener además un permiso específico a través de la aplicación Diana, donde se gestionan licencias y autorizaciones.
No obstante, Miguel Ángel considera que el problema no está tanto en el coste como en la complejidad del sistema. “El volumen de pescadores en Cuenca se ha ido reduciendo drásticamente debido a la sobrelegislación que existe y la dificultad de entenderla”, lamenta.
En su opinión, la normativa debería ser más clara y accesible para cualquier persona que quiera comenzar a pescar. “Debía ser una legislación un poco más asequible al ciudadano de a pie, que fuera con directrices claras y que no estuviera tan enrevesada”, señala. Y resume el problema con una frase contundente: “Al final la gente deja de pescar por desconocimiento, no por ganas”.
¿Se está perdiendo afición entre los jóvenes?
Rubio reconoce que el número de licencias y pescadores ha bajado de forma notable respecto a décadas anteriores. “Se ha reducido notablemente el número de licencias y de pescadores que antiguamente había en la provincia de Cuenca”, afirma. Recuerda que antes la pesca era una tradición y “una forma más de ocio”, especialmente en una ciudad como Cuenca, atravesada por el río.
La incorporación de gente joven tampoco es sencilla. Aunque desde la Federación se han impulsado cursos y las escuelas regionales de pesca continúan funcionando, Rubio explica que se trata de un deporte que necesita tiempo y acompañamiento. “Es muy difícil acceder a un deporte que requiere horas de práctica, horas de estudio y alguien que te guíe un poco”, indica.
¿Cuáles son los principales problemas de los ríos?
Para Rubio, los dos grandes problemas actuales son claros: el cormorán y los vertidos. “El principal problema de los ríos a criterio nuestro es el cormorán y los vertidos procedentes de los núcleos de población que no tienen una depuración eficaz de sus aguas fecales”, sostiene.
También advierte del deterioro físico de los cauces por la falta de mantenimiento: árboles caídos, vegetación de ribera muerta y desbordamientos. “No se invierte en los cauces y no se generan espacios atractivos para el pescador foráneo”, lamenta.
¿Puede ser la pesca un recurso para los pueblos de la Serranía?
Rubio cree que sí, pero considera que Castilla-La Mancha no está aprovechando esta posibilidad como otras comunidades. “En Castilla-La Mancha no se está realizando un trabajo que se realiza en otras comunidades como León o Asturias”, afirma.
Pone como ejemplo modelos en los que alojamientos, permisos e información de los cotos están conectados para facilitar la llegada de pescadores. “En Castilla y León hay circuitos de hoteles que te ofrecen el propio hotel, la habitación, con el permiso de pesca, con información del acotado”, explica.
Para la Serranía, donde muchos municipios sufren despoblación y cuentan con pocos recursos económicos, la pesca podría ser un complemento turístico importante. Rubio defiende que se trata de “un recurso de vital importancia para las zonas despobladas que no tienen grandes recursos económicos salvo turismo”.

¿Qué futuro le ve a la pesca de alta montaña en Cuenca?
El diagnóstico de Rubio es prudente. “La pesca en Cuenca, tanto en alta como en baja montaña, lleva un declive constante”, asegura. Para cambiar esa tendencia, cree necesario actuar sobre los cauces, mejorar la vigilancia y ordenar mejor el recurso.
“La única manera de darle la vuelta a esa tendencia sería realizar trabajos de limpieza de los cauces, hacer una vigilancia efectiva sobre la zona de pesca”, plantea. También considera importante mirar más allá de la trucha y valorar otros espacios como embalses y lagunas de alta montaña, entre ellos La Tosca, Chincha o la laguna del Tobar.
La temporada acaba de comenzar y los pescadores vuelven al río con ilusión. Pero, para Rubio, el reto de fondo está claro: cuidar los cauces, simplificar la normativa y entender que la pesca puede ser también una oportunidad para mantener viva la Serranía.
