SOCIEDAD

“Me juzgan por ser mujer, no por mi trabajo”: la masculinidad tóxica que rodea al fútbol

En Castilla-La Mancha, solo el 7,6% de los árbitros de fútbol son mujeres, un porcentaje que refleja la brecha de género en un deporte históricamente masculinizado. María Navarro, colegiada del Comité Técnico de Árbitros de la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha (CTA-FFCLM) en categoría Preferente Masculino y segunda RFEF femenina rompe el silencio en esta exclusiva. Con cuatro temporadas pitando (desde marzo de 2023), denuncia el machismo tóxico que las juzga desde el minuto cero: insultos sexistas, acosos en vestuarios y una deshumanización que las convierte en blanco fácil.

Del curso impulsado por un compañero al pitido en Preferente

«Empecé hace cuatro temporadas, sobre marzo de 2023» comenta Navarro. Un compañero con años en el comité me avisó de un curso abierto. Siempre me ha apasionado el fútbol, así que me lancé «, relata Navarro. «Es un mundo duro, pero bonito. Te enseña toma de decisiones, gestión emocional y crea una piña con compañeros», añade. Sin embargo, el precio es alto: la masculinidad tóxica acecha en cada jornada.

En la región, el arbitraje femenino crece tímidamente. El año pasado duplicaron la plantilla de colegiadas, impulsadas por el boom del fútbol femenino: más escuelas, niñas y categorías estructuradas. Pero la grada no evoluciona al mismo ritmo. «Me juzgan por ser mujer y mi físico desde que piso el césped, no por mis decisiones arbitrales», confiesa.

«Vete a fregar» y amenazas: el acoso verbal diario

Los insultos son rutina. «En la grada, casi cada partido: ‘Vete a fregar’, ‘subnormal, eres muy mala’, amenazas o barbaridades que se te ocurran», detalla. En el campo es menos directo, pero duele igual. «Delegados que entregan fichas a asistentes hombres, asumiendo que yo no soy la árbitra principal… pero no miran». Entrenadores y jugadores respetan más, salvo excepciones como un jugador que tras ser expulsado me gritó: «por que nos pita una tía».

Estos ataques generan frustración profunda. «Al principio afectaban; ahora, menos. Pero es incómodo que te cuestionen por género, no por trabajo. Entramos concentradas en la jugada, y los insultos pasan a segundo plano… hasta que no». Navarro destaca la diferencia con colegas hombres: «A ellos no les dicen ‘vete a lavar platos’ ni juzgan su cuerpo».

María Navarro durante un encuentro. Fuente: María Navarro.

El incidente que marcó: acoso en vestuarios y sanción ejemplar

El episodio más traumático para Navarro llegó en un partido en el que asegura que: «Al aparcar, un jugador bajó del coche y gritó: ¡Me he enamorado de ti!. Lo tomé a broma al inicio. Pero en vestuarios (cerrados con llave), me propuso: Cámbiate en mi coche, tengo lunas tintadas. Pidió mi número y bromeó más», narra con gran incomodidad. «Me sacaba 20 años; actué como mujer, no como árbitra. No tomé sanciones inmediatas».

El delegado rival intervino al verla afectada: «Trátenla como al resto». Navarro expulsó al agresor, redactó un anexo detallado y el comité le impuso 7-8 partidos de sanción. «Me fui con mal sabor. A compañeros hombres en ese campo no les pasa». Ese apoyo del CTA-CLM y su psicóloga fue clave: «Somos una piña fuerte. Siempre ayudan en bajones post-partido».

Efectos de la masculinidad tóxica

El contexto regional agrava todo. En 2025, un padre golpeó a un árbitro en Chozas de Canales; en 2026, un juvenil de Cuenca mandó a otro al hospital con una paliza. «No me ha pasado nada físico, pero lo vivo en compañeros cercanos. Duele. En deporte base, se ha llegado a amenazar a menores (árbitros desde 13 años)», alerta. También Navarro lamenta que los protocolos RFEF sean insuficientes: «Cubren agresiones graves, no verbales leves ni prevención. Enfocados en sanción post-hecho, no en evitarlo».

Navarro propone soluciones: «Sanciones duras, formación de padres que, (a veces son más infantiles que sus hijos,) comisiones antiviolencia como la nueva del CTA-CLM. Reclama más ayuda «como humanos: tenemos familia, no vivimos de esto, erramos como jugadores o directivos».

Hacia un cambio tímido: «Probadlo, nuevas árbitras»

Optimista, Navarro ve luz: «El femenino crece; duplicamos en un año colegiadas en Castilla La-Mancha, las jugadoras lideran el cambio». A las novatas: «Olvidad lo negativo. Fortalece como persona, crea equipo pese a la soledad aparente». Para terminar María sueña con campos donde «llegar sea normal, sin barbaridades asociadas a ser una mujer arbitrando un partido de fútbol».

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