Extension universitaria

El campo de fútbol universitario pide la hora

Jugar al fútbol en el campus de Cuenca nunca había sido tan arriesgado. El estado actual del césped artificial del campo universitario que se encuentra al lado de La Fuensanta (campo de la UB Conquense) no es solo una cuestión de estética, es un obstáculo que pone en peligro la integridad física de cientos de estudiantes que las utilizan diariamente.

Con tan solo echarle un vistazo rápido a la superficie de este campo te da para entender que es peligroso y que se encuentra en pésimas condiciones.

El tiempo y el clima conquense han convertido este terreno en un espacio de caucho, con apenas césped. Anteriormente incluso se aplicaban regados mediante aspersores que, posteriormente, fueron retirados de la zona, por lo que el paso del tiempo ha ido desgastando considerablemente el estado del campo.

Para el estudiante universitario, el Trofeo Rector es el evento social y deportivo del año, donde puedes despejarte de las actividades de clase. Sin embargo, en las condiciones actuales del sector de fútbol 7, ya debería ofrecer un obsequio por el hecho de participar y no «reventarse» las rodillas al caer al suelo.

Por supuesto que reformar una instalación de este calibre supone una inversión económica considerable. Pero, ¿Cuánto vale la salud de los alumnos? El uso de este campo es masivo; no solo por los torneos realizados por la UCLM, sino por la gran cantidad de gente que diariamente entrena y juega ahí.

Pero, con la llegada de los inversores a la UB Conquense y, aprovechando que el terreno está en las inmediaciones del estadio del principal club de Cuenca, ignorar el estado del campo sería mirar para otro lado cuando podría favorecer también al club de manera indirecta.

Una mejora no solo mejoraría las actividades deportivas universitarias, sino que elevaría el prestigio de la zona, ofreciendo una imagen de ciudad deportiva que Cuenca merece y necesita.

No se puede seguir permitiendo que el deporte universitario puedan provocar lesiones por el estado de sus inmediaciones. Los estudiantes cumplen pagando tasas para poder jugar en estas instalaciones y, a pesar del estado del césped, siguen dándole vida. Por tanto, las instituciones deben cumplir garantizando un lugar digno donde jugar.

Aprovechando la llegada del verano y del buen tiempo es la hora de que alguien se ponga manos a la obra y aproveche estos meses donde no se usarán las instalaciones para hacer algunos cambios para lucrar la mejor de las experiencias tanto a los nuevos estudiantes que llegan a Cuenca como a los que estuvieron siempre.

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