La IA en tu cocina y tu cabeza, cómo los jóvenes usan la inteligencia artificial
Hola, ChatGPT. Desde hace unos días tengo dolor de cabeza y en internet sale que puedo tener una enfermedad, ¿qué opinas? Como esa conversación, cada día suceden decenas entre los jóvenes y las inteligencias artificiales generativas. Esa confianza ciega en la IA pone de manifiesto cómo se ha dado un salto entre un inicial uso más académico o costumbrista, hasta llegar a lo más íntimo, que incluye desde inspirar el menú del día hasta hacer de psicólogo. Esta ampliación del uso de la IA sirve para apoyarse o hacer una consulta rápida, pero puede resultar peligrosa por si se pretende que sustituya a un profesional de verdad.
De un prompt a la cocina
Lejos quedan ya aquellos tiempos en los que se recurría a una enciclopedia para conocer ciertos términos o conceptos. Han pasado a ser objetos que podríamos considerar obsoletos. Por otro lado están los libros de cocina, que, si bien gozan de otra suerte, su popularidad está reservada al libro anual de Arguiñano y las joyas ocultas que se encuentran en mercadillos. Para aprender a cocinar hoy en día hace falta uno de estos cuatro pilares: la maña de una familia que te enseñe, una escuela, TikTok o una IA que te haga de chef.
De los 3 primeros, el más popular entre los jóvenes es TikTok. Recetas virales como la «tarta de queso» japonesa o unas albóndigas veganas son ya todo un clásico entre los que experimentan con nuevas recetas, como en el caso de Gonzalo Millán. Desde que comenzó a ser vegano y nadie le dijo cómo serlo, su principal aliado eran todas las cuentas de TikTok que le enseñaban recetas.
Pero todo esto pasó a un segundo plano cuando cierto prompt llegó a su vida. «Le hice una foto a la nevera porque ya no sabía qué comer. Vi en Insta un prompt para cualquier IA en el que te daba el menú de la semana si le pasabas la foto. Con lo que me dijo que comprara y lo que tenía ya me hice el plan de todo el mes» expresa Gonzalo. No se trata de ser más o menos vago, sino de que con la IA no se busca ser chef profesional, sino cocinar lo más rico posible economizando en todos los sentidos.
Autodiagnosticados
Pero crear recetas en base a la IA es de las mejores cosas que se le pueden delegar. Existen otro tipo de casos en los que la fragilidad de la persona, sumada a una IA que solo da la razón son una combinación peligrosa llena de sesgos.
Ese es el caso de Mariona (nombre ficticio), que por problemas tanto con su menstruación como con sus dolores de cabeza, decidió ir al médico y le recetaron varios medicamentos. Ella, previo a su visita, ya tomaba varios paracetamoles ya que explica: «Como no me hacía efecto tomarme uno, le preguntaba al ChatGPT qué hacer y me decía que doblase la dosis». Esa información la omitió al ir a su médico que le recetó una pastilla de diazepam al día. «Igual que con el paracetamol, le preguntaba a la IA si podía tomarme dos porque no me quitaban el dolor. Suerte que no le hice caso y seguí lo que me dijo el médico, porque al volver a una revisión me echó la bronca por lo de la IA» declara Mariona.
El problema no solo radica en que una IA te diga cuánta dosis te tienes que tomar para curar tus dolores, sino que hacer mal uso de un medicamento puede suponer que no haga efecto a futuro o que te pueda causar algún problema mayor. Igual que los medicamentos, la IA sirve también como un apoyo moral en los casos en los que más se necesite, sin embargo no es el sustituto de un profesional que te aconseje acorde a tu caso y necesidades. Seguirán desarrollándose decenas y decenas de inteligencias artificiales que nos faciliten la vida en distintos aspectos, pero siempre sabiendo cuándo poner límites, nos asegura que los jóvenes no están tan perdidos como parece.
