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La UB Conquense alcanza el playoff y mantiene viva la ilusión del ascenso

La Unión Balompédica Conquense ya está en el playoff de ascenso a Primera RFEF. El conjunto blanquinegro certificó su clasificación tras imponerse por 1-0 al Tenerife B en La Fuensanta, un triunfo que le permite alcanzar uno de los grandes objetivos de la temporada y encarar con ilusión el tramo decisivo del curso. Además, el equipo todavía mantiene opciones de terminar tercero, ya que afrontará la última jornada con esa posibilidad abierta. 

Más allá del resultado, la clasificación refuerza el crecimiento del Conquense en una campaña exigente y de alta presión competitiva. Tras el encuentro, el entrenador Rober Gutiérrez compareció acompañado de todo su cuerpo técnico. Fue un gesto con el que quiso subrayar que el logro no puede entenderse de forma individual, sino como el fruto de un trabajo compartido. El técnico reconoció sentir “mucho orgullo” por vivir un momento así en Cuenca y definió la clasificación como “la recompensa a mucho esfuerzo”. Ha sido una temporada que describió como “muy sufrida” por la carga de ilusión y responsabilidad acumulada durante el año. 

En su valoración, Gutiérrez puso el foco en todo lo que hay detrás del éxito deportivo inmediato. Habló de “sacrificio, perseverancia y exigencia” como pilares del día a día del equipo, y quiso repartir el mérito con quienes le rodean en el banquillo. En esa línea, destacó que sin ese trabajo colectivo habría sido imposible llegar a este punto de la temporada en una posición tan favorable. La imagen del técnico arropado por sus ayudantes reforzó precisamente esa idea: la clasificación es un premio al recorrido completo del grupo. 

El triunfo ante el Tenerife B, además, dejó buenas sensaciones futbolísticas. Gutiérrez señaló que su equipo pudo incluso marcharse al descanso con una renta mayor, aunque valoró también el mérito defensivo de un Conquense que apenas concedió ocasiones peligrosas al filial canario. Esa lectura del partido encaja con una plantilla que, pese a su juventud, ha sido capaz de sostener el pulso competitivo en una fase decisiva de la temporada.

Gol de Álvaro Sánchez que le daba la victoria a la UB Conquense

Con el objetivo del playoff ya asegurado, el discurso del técnico no se movió ni un centímetro hacia la relajación. Al contrario, insistió en que el equipo debe seguir compitiendo con la misma exigencia en la última jornada. Tanto por la posibilidad de acabar tercero como por la necesidad de mantener el tono competitivo antes de la fase de ascenso. “Mañana nos ponemos el mono de trabajo”, resumió, antes de recordar que a partir de ahora “empieza una liga nueva” y que todo lo conseguido hasta este momento deja de tener valor práctico cuando arranca la eliminatoria. 

Ese mensaje revela con claridad cómo quiere afrontar el Conquense el playoff: con satisfacción por el camino recorrido, pero sin caer en la autocomplacencia. El técnico almeriense dejó claro que la clasificación era el primer gran paso, no la meta definitiva. En ese sentido, la última jornada ante el Real Madrid C aparece como una oportunidad para mejorar la posición final y para llegar al cruce en el mejor estado competitivo posible.

De cara a la promoción, Gutiérrez también lanzó un mensaje de confianza. “Si estamos a nuestro mejor nivel, somos capaces de todo”, afirmó, mezclando ambición y prudencia en una misma idea. En una fase tan corta y exigente como el playoff, esa convicción puede convertirse en uno de los principales activos del vestuario. 

Con todo, el Conquense entra en el playoff con dos certezas. La primera, que ha hecho los deberes en el momento clave y se ha ganado el derecho a seguir soñando. La segunda, que el grupo quiere que esta clasificación sea el punto de partida de algo mayor. El mensaje de su entrenador resume bien ese equilibrio entre recompensa y ambición: orgullo por lo conseguido, sí, pero también trabajo inmediato y confianza plena en las posibilidades del equipo

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