UNIVERSIDAD

Sergio Martínez, bicampeón de España de Sanda: «Competir es muy bonito, pero no es para todo el mundo»

Cuando eres pequeño, en muchas familias llega un momento en el que hay que decidir a qué actividad extraescolar dedicarle las tardes. Mientras que unos padres optan por los idiomas, otros buscan que otro tipo de estímulos, como el fútbol o el baloncesto, moldeen a sus hijos. En el caso de Sergio Martínez, la historia no es muy distinta. Este joven conquense de 21 años jugó a fútbol toda la vida hasta que un amigo suyo comenzó a practicar un arte marcial desconocida: el wushu. Entre bromas le decían que lo practicaba por no ser bueno al fútbol y a raíz de ese pique le entraron ganas de iniciarse en este deporte. Desde entonces, ¿quién le iba a decir a este joven conquense bicampeón de España que acabaría haciendo pesajes de madrugada en múltiples torneos internacionales?

Ser bicampeón no es sorpresa

Sergio Martínez con sus entrenadores
Sergio Martínez con sus entrenadores / Imagen cedida por Sergio Martínez

De aquel pique infantil surgió cierta curiosidad que acabó echando raíces. El Wushu, que se traduce como: todas las artes marciales chinas, es un gran desconocido para el público general. Si hablamos de Sanda, la modalidad de competición del deporte, entonces ese desconocimiento se magnifica. Por suerte para Sergio, desde un primer momento le han puesto facilidades en el club en el que lleva desde los 14 años: el Club Lao Jia Wu Shu. «Sin el club y mis entrenadores, Iván y Jorge Marcos, jamás me hubiera metido en esto ni en campeonatos nacionales. Me han acompañado mucho y estoy muy agradecido» declara Sergio.

Porque este joven que siempre ha vivido entre Cuenca y su pueblo, Barbalimpia, nunca había tenido en mente ser cinturón negro en ninguna de las modalidades mencionadas. Sergio no deja de ser un estudiante normal. Comenzó cursando el Doble Grado de ADE y Turismo para acabar decantándose solo por el último. Además de estar en la recta final de la titulación, compagina unas oposiciones, ya que declara querer «ser bombero a futuro». La universidad para él no deja de ser uno de los pilares de su futuro próximo, más allá de competir en Sanda.

Sus inicios a nivel competitivo vinieron tras la COVID: «Antes de pandemia practicaba otras modalidades, pero al volver me ofrecieron competir en Sanda. Lo que me hizo dar un pasito y descubrir a más gente a la que le apasionaba este deporte tanto como a mí«. De hecho, su primer campeonato de España le vino de sorpresa: «No lo preparé tan bien, fueron mis entrenadores los que me programaron la competición. Se dio la casuística de ganarlo y acabé enganchado». Lo mismo pasó con su primer torneo europeo, del que se enteró que estaba clasificado cuando recibió una llamada estando en clase.

Podio campeonato de España
Podio campeonato de España / Imagen cedida por Sergio Martínez

Entre abrazos y puñetazos

Si bien es cierto que ser bicampeón nacional de Sanda -70kg, con todo el sacrificio que incluye, es uno de los méritos de los que más orgulloso está Sergio, este deporte le ha dado mucho más que reconocimiento. Si no fuese por su primer campeonato europeo no hubiera descubierto el factor humano que tanto le enamora del deporte. «La Sanda es súper rápida, es intensa, te pegas golpes, pero lo mejor son todos los amigos que he hecho este tiempo«.

A nivel nacional se le han abierto muchas puertas que lo han llevado a recorrerse todo el país gracias a las amistades que ha hecho con el tiempo. En ese viaje acabó en Lisboa entrenando gracias a uno de los competidores, con el que tiene un fuerte vínculo, con el que combatió en su primer europeo. «Pregunté si podía ir a entrenar a Portugal y me dijeron que me ponían casa. Acabé durmiendo en un colchón inflable y volando solo gracias a la hospitalidad de la gente«.

Combate contra su amigo portugués
Combate contra su amigo portugués / Imagen cedida por Sergio Martínez

La Sanda también lo ha llevado a competir de manera profesional en República Checa y, además de ganar un combate, ganar amistades gracias a este deporte: «Tenemos un nexo de unión gracias a pegarnos que no podríamos tener de ninguna otra forma». Su mensaje deja claro que más allá de ser una disciplina llena de gente seria «con cara de mala leche» tiene una honestidad y camaradería detrás que no había encontrado en ningún otro sitio.

Pero mientras el componente emocional no puede entrenarse para los torneos o lo que viene, sí le dedica un tiempo a expresar la importancia del factor mental y físico. «No se trata de que el primero que abra una cabeza gana, el 80% es la cabeza y el 20% luego es tener físico» explica. Tener la sangre fría es uno de los componentes que lo han llevado a lucirse como lo hace, pero a su vez, siente la necesidad de explicar que no todo el mundo puede ni debe competir. Hay vida más allá de la competición, y tiene amigos que disfrutan incluso más que él, siendo ajenos al estrés que supone todo el proceso de competir.

Amigos que ha hecho Sergio gracias a la Sanda
Amigos que ha hecho Sergio gracias a la Sanda / Imagen cedida por Sergio Martínez

Sus retos de futuro

El futuro para Sergio está cargado de competiciones. Del 5 al 10 de mayo en Lyon participará por segunda vez en el Campeonato de Europa de Wushu Kung Fu. En esta ocasión, no será su primera vez fuera de España, sin embargo, prefiere ir sin expectativas a este torneo. «Mi objetivo es estar orgulloso de todo lo preparado, del esfuerzo y de subirme a pegarme con el que me toque. Da igual si es un ruso que me tumba de cuatro golpes, quiero estar contento conmigo mismo y demostrar quién soy con mi trabajo».

Por otro lado, su otra cita internacional sigue relacionada con la universidad. Representando a la UCLM participará en el FISU de Brasilia 2026, las olimpiadas universitarias, junto con otros 1500 alumnos de 40 países distintos. Ya instaurado en el panorama nacional, Sergio explica qué supone que reconozcan su trabajo en este tipo de eventos: «Es increíble sobre todo a nivel social. Al ser universitario vas a pegarte con gente que es igual que tú y que también oposita o se saca su TFG. Todos estamos en medio de un proceso que genera una hermandad que es un sueño».

Al final del día, entre entrenos, las oposiciones y su propia vida, Sergio acaba agotado, pero para eso está su disciplina. El objetivo siempre va a ser convertirse en medallista olímpico o tener tu cara en los carteles de toda una ciudad, pero él decide ir «día a día porque competir es precioso pero durísimo». Por eso aboga porque todo el que quiera disfrutar de este deporte se meta de lleno. En su caso, con competiciones por delante, seguir disfrutando y demostrando ser el guerrero más humano de la competición.

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