CULTURA

El Museo de Fotografía de Huete: un convento renacentista convertido en referente de la imagen contemporánea

El Museo de Fotografía de la Fundación Antonio Pérez, inaugurado en junio de 2015 en la localidad conquense de Huete, ocupa el antiguo Convento de Jesús y María, conocido popularmente como “El Cristo”. Este magnífico edificio renacentista, cuyas obras concluyeron en 1576, se levanta sobre una superficie de 2.600 metros cuadrados distribuidos en dos plantas alrededor de un patio central, convirtiendo el antiguo claustro en uno de los espacios más singulares dedicados a la fotografía contemporánea en Castilla-La Mancha.

Patio del convento
Fresco en el patio

En la planta baja del antiguo convento, la exposición temporal “Después de utopías (más allá del juego espacial) 1990-2025”, de Ana Navarrete y comisariada por Juan Manuel Bonet, ocupa la Sala L con una potente reflexión sobre la transformación urbana. El proyecto, iniciado en 1999 en la Bibliothèque Nationale de France, se articula en tres ejes —Pasajes, Utopías y (No) Lugares— y dialoga con el texto de Walter Benjamin “Cada época sueña con la siguiente”. A través de fotografías, secuencias y textos, Navarrete examina la crisis de la ciudad moderna, la gentrificación, el turismo masivo y la especulación que convierten los espacios en productos. Veinticinco años después, la artista regresa al mismo tema en el París posolímpico de 2025, donde los “grands travaux” de Mitterrand conviven con la expulsión de las clases populares y la uniformidad turística.

En la primera planta, la Sala Colección presenta los fondos fotográficos de la Fundación Antonio Pérez de forma semipermanentes. En este espacio se exhibe actualmente la serie completa “Ibérica” de Ricky Dávila, integrada por 110 fotografías: 80 retratos y 30 paisajes de gran formato (60 × 90 cm y 90 × 120 cm). La sala, dedicada a los grandes nombres de la fotografía nacional e internacional —Isabel Muñoz, Ramón Masats, Juan Manuel Castro Prieto, Jean-Marie del Moral y muchos otros—, permite al visitante descubrir la riqueza de la colección mientras el claustro renacentista, con sus pilares cajados y su torre triangular, sigue envolviendo el recorrido con su sobria elegancia histórica.

El museo en palabras de su responsable, Juan Membrillo

Juan Membrillo, responsable del Museo de Fotografía de Huete, resume con claridad la vocación del centro: “La sede de Huete nace con una vocación muy clara: exhibir, preservar, estudiar y dignificar la fotografía y la imagen como medio artístico, documental y de pensamiento. Entendemos la fotografía no solo como un registro de lo visible, sino como un espacio de reflexión, de diálogo y de construcción cultural”.

Información del museo

Sobre su relevancia en el panorama nacional, Membrillo destaca que “el Museo de Fotografía de Huete se ha ido consolidando como un referente por su apuesta específica por la fotografía como patrimonio, como memoria y como forma de pensamiento. No existen tantos espacios en España dedicados exclusivamente a la imagen en toda su amplitud”.

Gestionar un museo de este nivel en un pueblo de la Alcarria no es sencillo, pero él lo ve como “un reto hermoso y profundamente significativo”. “Nos encontramos en un entorno rural y, sin embargo, desde aquí se sostiene una programación de gran nivel. La convivencia entre patrimonio arquitectónico, contexto rural y contemporaneidad artística otorga al proyecto una identidad muy especial. Apostar por la descentralización cultural es una necesidad: el arte puede y debe habitar todos los lugares”.

El museo ha evolucionado con paso firme desde su apertura. “Los proyectos culturales sólidos no se construyen de manera repentina: crecen paso a paso, consolidando cada avance. Con el tiempo se ha mejorado la infraestructura, los recursos técnicos y la capacidad de proyección”, explica Membrillo.

Hombre con burro en el Ayuntamiento de Huete
Escaleras del museo

En cuanto al público, recibe perfiles muy diversos: turistas culturales atraídos por la Alcarria, visitantes que llegan expresamente por las exposiciones y, sobre todo, la comunidad local de Huete. “Que la población reconozca este museo como parte de su patrimonio vivo es uno de los objetivos esenciales”, afirma.

Especialmente emotiva es la labor con los niños y jóvenes. “El trabajo con el colegio y el instituto de Huete es una parte fundamental de nuestra labor. Acercar a niños y jóvenes a exposiciones de fotografía de primer nivel en su propio entorno es un privilegio. Educar la mirada, despertar la curiosidad y transmitir que la cultura es una herramienta de pensamiento y de libertad deja una huella profunda”.

El Museo de Fotografía de la Fundación Antonio Pérez es, en definitiva, un espacio vivo donde conviven simultáneamente varias propuestas expositivas que convierten cada visita en una experiencia completa y enriquecedora. Además de la gran muestra temporal de la Sala L y la selección de la Sala Colección, el visitante puede adentrarse en la intimidad de la Sala Negra, dedicada al videoarte, las proyecciones audiovisuales y los documentales artísticos, o descubrir en la Sala Specularis las propuestas más frescas de artistas emergentes y de media carrera. Recorriendo sus salas y pasillos, uno se encuentra también con cámaras fotográficas de época, objetivos históricos y objetos que forman parte del patrimonio de la Fundación, piezas que convierten el antiguo convento renacentista en un puente perfecto entre el ayer y el mañana de la fotografía.

Imágenes realizadas por Rodrigo Carrasco Palomar.

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