Así suena la Big Band de la UCLM
A principios del siglo XIX, Nueva Orleans empezó a llenarse de un sonido nuevo. En una ciudad marcada por la mezcla de culturas, tradiciones africanas, europeas y caribeñas comenzaron a fusionarse para dar lugar a una forma de expresión musical distinta. A lo largo del tiempo, ese sonido evolucionaría hasta convertirse en el jazz, y con él surgirían las grandes formaciones instrumentales que hoy conocemos como big bands. Estas agrupaciones alcanzaron su auge en las primeras décadas del siglo XX, especialmente durante la llamada era del swing, cuando orquestas formadas por numerosos músicos llenaban salones de baile y teatros con una música vibrante y rítmica, pero con espacio para la improvisación.
Estas agrupaciones siguen existiendo, recogiendo no solo el jazz, sino también otros estilos de música moderna como el pop o el rock. Un ejemplo de esta evolución es la Big Band de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), un proyecto que combina formación, práctica y creatividad en un entorno universitario.
Origen y objetivos
La Big Band de la UCLM nace hace aproximadamente cuatro años como una iniciativa impulsada por su actual director, Julián Román Martínez, quien ya contaba con experiencia previa tras haber creado una formación similar en la Universidad Popular de Albacete. A partir de esa trayectoria, presentó el proyecto a la universidad, que lo acogió con el apoyo del Vicerrectorado de Cultura de Cuenca, consolidándolo como una propuesta pedagógica centrada en la enseñanza de la música moderna.
En la actualidad, existen dos formaciones situadas en los campus de Cuenca y Albacete que, aunque funcionan de manera independiente en su actividad semanal, ambas comparten los mimos objetivos formativos e incluso se unen para participar en conciertos y eventos conjuntos, como las jornadas de músicas creativas. Durante estas sesiones, la Big Band colabora con artistas de reconocido prestigio nacional como Carmen París o Ramón Cardo. Sin ir más lejos, el próximo 10 de mayo colaboran con Depedro, músico y cantante español, en el Paraninfo Universitario de Albacete.
La posibilidad de colaborar con artistas de reconocido prestigio permite a los integrantes enfrentarse a nuevos retos, explorar distintos estilos, conocer gente y profundizar en el lenguaje de la música moderna desde una perspectiva práctica y participativa. Según Julián Román, estos encuentros son:
“una oportunidad única para aprender de músicos de referencia, compartir escenario con ellos y trabajar su repertorio desde dentro, adaptándolo a la formación de big band”
Este enfoque convierte cada concierto en un objetivo en sí mismo, un reto colectivo que motiva a los participantes a superarse y a trabajar con mayor implicación. Tal y como explica el director, “se trata de tocar música de artistas que admiras, pero hacerlo tú, formando parte de ese proceso y compartiéndolo con ellos”.
Formación e integrantes
En cuanto al perfil de los músicos que integran la big band, no existe un único modelo. El proyecto está abierto a perfiles muy diversos, desde estudiantes universitarios hasta músicos externos que quieran acercarse a la música moderna y, en especial, al lenguaje del jazz. No se exige un nivel concreto ni una prueba de acceso estricta, sino el interés por aprender y participar activamente en el proyecto.Según explica Julián Román, basta con tocar un instrumento y tener motivación para formar parte de la agrupación.
Para poder inscribirse, el proyecto ofrece dos periodos de matrícula al año, coincidiendo con el inicio de cada cuatrimestre universitario. El primero se abre a comienzos del curso, en torno al mes de octubre, y el segundo al inicio del segundo cuatrimestre, aproximadamente a finales de enero. El proceso de inscripción es sencillo y accesible, los interesados deben contactar previamente con el director para valorar el instrumento que tocan y la disponibilidad dentro de la formación. En este sentido, no existe una limitación por instrumento en sí misma:
“Cualquier instrumento es bienvenido y puede formar parte de la big band. La agrupación se adapta incorporando distintas sonoridades y ampliando sus posibilidades musicales”.
Ahora bien, los integrantes e interesados deben entender que la improvisación es fundamental dentro de la dinámica big band. Lejos de ser una habilidad exclusiva de músicos avanzados, se plantea como una herramienta accesible y progresiva. En el contexto de la Big Band, la improvisación no es obligatoria, pero sí una parte importante del aprendizaje y cada músico puede desarrollarla a su ritmo, dependiendo de su nivel de confianza y experiencia. Se trabaja de forma gradual, combinando sesiones teóricas con la práctica en los ensayos. Tal y como señala el director, la improvisación consiste en “crear in situ, en el momento, algo propio”.
Por ello, la Big Band de la UCLM funciona con una estructura clara basada en ensayos semanales. En el campus de Albacete, los ensayos se realizan los lunes por la tarde, mientras que en Cuenca tienen lugar los miércoles, con horarios más flexibles en función de las necesidades del grupo. Cada sesión tiene una duración aproximada de dos horas, en las que se trabaja tanto el repertorio como aspectos técnicos e interpretativos.
Sin duda, la Big Band de la UCLM ha logrado crear en 4 años un espacio de aprendizaje y convivencia en el que la música actúa como elemento vertebrador. Como explica el director, “la música une mucho, se crean lazos muy bonitos… es totalmente un nexo de unión”.
