Radiografía del miedo: qué dice el CIS
Si hay algo que define al ser humano es su capacidad de sentir miedo. No como una debilidad, sino como una forma de medir el mundo, de anticiparse a lo que duele o a lo que puede causarle algún daño. El último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas se enfoca precisamente en esta dimensión invisible, trazando una radiografía de los temores que atraviesan hoy a la sociedad española.
Mayores temores
En la cima de ese mapa no están los grandes titulares ni las crisis internacionales, sino algo mucho más íntimo: perder a un familiar cercano, con una valoración media de 8,18 sobre 10. Es el miedo más repetido por todos los encuestados atravesando edades, ideologías y contextos. Le siguen otros temores vinculados a la salud y al deterioro físico: perder la salud (7,85), la vista (7,52) o contraer un cáncer (7,39), todos ellos con puntuaciones elevadas.
Sin embargo, aquello que ataña a toda la sociedad también tiene un peso significativo. La posibilidad de una guerra, incluso con el uso de armas nucleares, no se percibe como una hipótesis lejana: el 78,9% de los españoles considera que podría llegar a producirse. Además, un 41,7% cree que un conflicto de este tipo supondría el fin de la humanidad, situándose también como uno de los principales temores de la ciudadanía.
La ciudadanía vive, por tanto, en una paradoja: teme tanto lo cercano como lo global. Le preocupa lo que ocurre en su entorno, pero también lo que sucede a miles de kilómetros. Entre ambos planos aparece una idea común: la sensación de que hay factores externos que escapan de su control.
El miedo en las aulas
Pero ¿coincide este retrato con el de las generaciones más jóvenes? ¿Se parecen los temores que recoge el CIS a los que sienten quienes hoy habitan las aulas universitarias?
Desde El Foco Digital, como periódico universitario, hemos preguntado al alumnado de la Facultad de Comunicación por sus miedos y preocupaciones para comprobar hasta qué punto este diagnóstico se refleja en su día a día.
Este es el resultado:
Los resultados recogidos en la Facultad de Comunicación muestran una diferencia clara respecto a los datos del CIS. Entre los estudiantes, el miedo principal no está tanto en la pérdida o la enfermedad, sino en el fracaso: en no cumplir con las expectativas que ellos mismos se marcan de cara a su futuro laboral.
Este cambio tiene mucho que ver con el momento vital en el que se encuentran. En una etapa centrada en construir su camino profesional, las preocupaciones se trasladan hacia el futuro y la incertidumbre que conlleva.
Así, el miedo no desaparece, sino que cambia. Depende de la edad, de las prioridades y de la situación de cada persona.
