UNIVERSIDAD

La UCLM completa con éxito su actividad en el Centro de Formación Móvil de ‘Stryker’

En traumatología, es muy importante mantener frescos los conceptos para afrontar casos como lesiones o patologías de pacientes. Los estudiantes de la universidad, tras haber asimilado previamente la teoría, es de vital importancia que den el paso rápidamente a la práctica, pues es el mundo al que se van a enfrentar una vez obtengan su titulación y empiecen su desarrollo en el mundo laboral. La UCLM, junto con el respaldo del Hospital General Universitario de Ciudad Real, programó una actividad ‘Teach Mobile Lab’ con la empresa ‘Stryker’, experta en creación de prótesis que simulan huesos y articulaciones, con el objetivo de familiarizar a las personas que en un futuro trabajarán con estas de forma real.

Stryker proporcionó su laboratorio, instalado dentro de un camión, para que durante el día de ayer se realizasen explicaciones y ejercicios prácticos de forma interactiva, así lo explica Sara González Moyá, periodista de SESCAM: “El camión laboratorio de Stryker, se trata de un semirremolque de unos 18 metros de longitud, que puede alcanzar más de 20–22 metros si se considera la cabeza tractora. El camión permite reproducir un entorno de trabajo muy cercano a un quirófano de Traumatología, tanto en ergonomía como en distribución del instrumental necesario para explicar los conceptos más importantes en el desarrollo profesional del alumnado”, asegura la periodista.

La redacción de El Foco Digital ha podido conseguir el testimonio del Dr. Pedro Zorrilla, jefe de servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital General Universitario de Ciudad Real. La actividad programada durante el día de ayer tenía como objetivo prioritario mostrar a los asistentes piezas óseas construidas a escala y resolver el paradigma que genera intervenir ante los problemas que genera el mundo de la Traumatología: “Se trata de una experiencia por cortesía de Stryker, que busca ofrecer una familiarización al alumnado con el tratamiento de extremidades. Las piezas replican con todo tipo de detalles las de una persona humana. Y esto permite una libertad increíble para exploración, ideas de intervención quirúrgica o el diagnóstico para concluir en qué parte de la articulación se encuentra una posible fisura o rotura”, afirma el doctor.

A pesar de realizarse en otras ocasiones, este año se tomó la decisión de alargar la jornada desde el periodo matinal hasta la tarde. En un proceso que ha estado en todo momento supervisado por especialistas que han permanecido dentro del camión para explicar, matizar o resolver las dudas que los estudiantes o asistentes pudiesen tener con el desarrollo de la práctica: “Anteriormente se han hecho eventos similares, pero la disponibilidad de la gente era limitada pues en otras ocasiones el laboratorio únicamente era accesible a lo largo de la mañana. Por petición popular (y estando los tres organizadores de acuerdo) se decidió que en esta ocasión se confeccionase un horario que fuese desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde, con el objetivo de que pudiese venir más gente” explica el doctor.

El hecho de que se pueda practicar la traumatología dentro de un camión no deja de ser algo curioso. Y es que normalmente este tipo de prácticas se suelen desarrollar en salas o clases de la Facultad, ya que, en ejercicios meramente prácticos, no se acude (o no se suele acudir) al Hospital Universitario para su realización. La idea de albergar el evento dentro del camión es una solución fantástica para el ahorro de tiempo y espacio en la organización de la prueba: “El camión es un laboratorio portátil, es un espacio que está acondicionado como un aula quirúrgica. El remolque está equipado con mesas quirúrgicas, extremidades anatómicas de plástico, materiales como placas, tornillos, clavos y sistemas de fricción y televisiones para reproducir vídeos explicativos. Y también cuenta con iluminación y ergonomía similares a las de un quirófano real”, cuenta Pedro Zorrilla.

El evento de ayer no tuvo únicamente un público de carácter estudiantil, la jornada fue abierta, y cualquier persona puede acceder a las instalaciones de Stryker para observar, preguntar e incluso manipular las piezas proporcionadas por la empresa. No obstante, sí es cierto que, en determinados momentos del día, se dio prioridad a los universitarios para llevar a cabo una serie de ejercicios propuestos por parte del personal docente, en cualquier caso, el interés y la aceptación de el público siempre es una gran noticia: “La actividad ha acogido a un total de 50 alumnos, pero el acceso no se ha denegado a nadie. Cualquier persona ha podido entrar, observar e incluso manipular los materiales proporcionados por el lugar. La idea es que la divulgación de los conocimientos llegue al mayor número de personas, cuando hablamos del ámbito sanitario nunca sobra gente, todo el mundo es bienvenido”, afirma el doctor.

Para llevar a cabo el estudio traumatólogo, Stryker ha seleccionado un número determinado de piezas para cederlas a la Universidad y que la experiencia pudiese ser lo más cercana posible a la realidad, las piezas tienen como principalmente el plástico y tratan de similar la estructura ósea de las articulaciones escogidas: “La textura está muy bien conseguida, pero sí es cierto que el peso no es el mismo que el de la realidad, las piezas pesan algunos gramos de más, pero eso no es problema para su utilización. A pesar de ser de plástico, al cortar, perforar o fresar, del interior sale un material similar al serrín, que reproduce de manera bastante fiel la reacción del hueso al ser trabajado con el instrumental”.

El principal objetivo del evento no es otro que el de corregir al alumnado, el desarrollo de la práctica está idealizado para que la persona que lo practica se equivoque, y, a partir del error, construir una resolución al problema e implantar esta nueva dinámica al estudiante. La metodología que siguió el evento fue dar una amplia libertad a los estudiantes para que resolviesen los ejercicios, una vez alguien tenía una duda o realizaba algún paso de forma errónea, la actividad pasaba a ‘stand-by’ y todos los focos de la clase pasaban al conflicto en cuestión para solucionarlo y explicar la corrección: “Uno de los errores más habituales es la falta de planificación previa. Muchos estudiantes tienden a empezar a trabajar sin analizar correctamente el tipo de fractura, el implante más adecuado o la secuencia de pasos”. En el laboratorio se insistió en que antes de tocar, se debe hacer el correspondiente análisis anatómico, observar el trazo de la fractura y deducir el objetivo biomecánico de la fijación. “También es muy frecuente que se produzca una mala orientación del implante; errores en la colocación de las placas que no respetan los ejes anatómicos. Y el tercer problema más frecuente suele ser el uso incorrecto del instrumental: aplicar fuerza excesiva, en ocasiones, puede llevar a no controlar la profundidad de la perforación”, explica el doctor. En traumatología, la precisión es fundamental, y este tipo de prácticas permite interiorizar los gestos técnicos que en el quirófano real no se pueden mostrar con la calma requerida. El objetivo prioritario es “evitar a toda costa una posible transfusión de sangre en el paciente”.

En líneas generales, ha sido una jornada muy bien aceptada. Al inicio como es lógico hubo dudas y un pequeño grado de desorganización, pues estamos hablando de estudiantes que están empezando su contacto con la Traumatología y que no están familiarizados ni con la dinámica de trabajo ni con el entorno. Pero ese arranque forma parte del proceso de aprendizaje. A medida que se fueron explicando los propósitos, la composición del trabajo manual y el uso correcto del material, los estudiantes fueron adquiriendo la confianza y eso llevó a la actividad a que incrementase su productividad y calidad de forma paulatina hasta su clausura.

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