CUENCA

Cuenca-Ciudad Real: el viaje exprés de los estudiantes

Para los estudiantes de Cuenca que necesitan desplazarse a los pueblos de Ciudad Real y no disponen de carné ni coche, tomar un autobús se ha convertido en toda una odisea. La escasez de autobuses, los horarios reducidos y la obligación, en ocasiones, de realizar trasbordos complican un trayecto, que, en teoría debería ser sencillo. Muchos jóvenes se ven obligados a organizar sus desplazamientos en torno a un único autobús. Esto les condiciona, en ocasiones la duración de su estancia en casa y la planificación de sus actividades familiares

Autobuses directos

Actualmente, existe un autobús directo entre Cuenca y Ciudad Real, pero lejos de ser una solución eficaz, es un problema más para el sistema. Solo hay una salida diaria, normalmente a las 16:00, lo que obliga a los estudiantes que quieren irse el fin de semana a salir el viernes por la tarde. El viaje tiene una duración de 3 horas, por lo que llegarían a Ciudad Real sobre las 19:00. Pero ¿Qué ocurre con aquellas personas que viven en pueblos de alrededor, como Almagro, Manzanares o Daimiel? Tienen dos opciones: La primera es que les recoja algún familiar en la estación, la segunda es que hagan trasbordo y cojan otro autobús para ir a sus pueblos. Esto supone perder prácticamente toda la tarde del viernes. Porque entre unas cosas y otras, los estudiantes llegan a sus pueblos aproximadamente a las 20:00.

La situación se repite el domingo. El autobús de regreso, en torno a las 17:00, obliga a marcharse a media tarde, reduciendo la estancia en casa a apenas un día escaso con la familia. “Cuando llegas el viernes ya es de noche y el domingo, si eres de fuera ,como yo, tienes que salir de casa a las 16:00 para poder llegar al autobús”, relata Marta Pérez, estudiante que vive esa rutina cada vez que se va al pueblo.

El autobús que se dirige hacia Alcázar de San Juan es otra ruta que sirve como enlace hacia otros municipios. El viaje comienza a las 15:30 desde Cuenca y realiza una serie de paradas en localidades como Campo de Criptana, Pedro Muñoz, Herencia o Mota del Cuervo, entre otros. El trayecto, al tratarse de una ruta comarcal con múltiples paradas, a veces se alarga hasta las 3 horas. En cambio, a pesar de cubrir varios pueblos, esta línea no llega a todos. Municipios importantes como Tomelloso, Socuéllamos o Argamasilla de Alba se quedan fuera de ese recorrido, lo que les obliga a la misma solución que a los estudiantes de Ciudad Real.

¿Se ha mejorado esta problemática?

En un intento de mejorar el servicio, la dirección de Rubiocar introdujo cambios en los horarios el pasado año. Entre ellos, se adelantó media hora a la salida del autobús que va dirección Alcázar de San Juan, buscando facilitar las conexiones. Sin embargo, esta reestructuración tuvo también consecuencias negativas. Se eliminó la línea que incluía parada en Socuéllamos, dejando a los estudiantes de esa localidad sin transporte, o haciéndolos cambiar de ruta. “Los ajustes responden a criterios de demanda, pero no siempre se tiene en cuenta las necesidades reales de los estudiantes”. “No sale muy rentable para la empresa sacar un autobús que no vaya a llenar las plazas, es mejor poner un autobús conjunto que vaya parando”,explica Paco Arias, conductor del autobús con destino a Ciudad Real.

Como consecuencia, el tiempo real que los universitarios pueden pasar con sus familias es mínimo. Entre el viaje de ida, el cansancio y la obligación de regresar el domingo por la tarde, muchos apenas disfrutan de unas pocas horas en casa. Lo que pretende ser un fin de semana en familia, se convierte en un día en familia. Esta situación refleja una realidad poco visible pero muy extendida. Para muchos jóvenes, estudiar fuera no solo implica adaptarse a una nueva ciudad. También implica asumir que volver a sus casas cada fin de semana será un viaje largo y, en muchas ocasiones, fugaz.

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