Autobuses, aulas vacías y despoblación, así es estudiar en la Serranía Alta conquense
Amanece otro día más en la Serranía Alta de Cuenca, donde en los mapas los pinares abundan más que los pueblos. Mientras los termómetros marcan mínimas y los abuelos comienzan a ir a por leña, un grupo muy reducido de personas también tiene que levantarse de la cama. Llega la hora y algunos tienen suerte y solo tienen que recorrerse medio pueblo, sin embargo, otros esperan en sus casas, todavía dormidos, el claxon del autobús. Niños, padres y adolescentes comienzan siempre sus semanas de la misma manera. Viven en pequeñas y envejecidas zonas rurales en las que ir al colegio o instituto es una maravilla más, pese a todos los esfuerzos que hay detrás.
Porque entender qué supone vivir en una zona rural con una densidad de población tan baja solo te lo da vivir ahí. De los 19 municipios que conforman la comarca, 13 no llegan a los 100 habitantes. En total, en toda la Serranía Alta viven 2189 personas, según los datos del INE de 2025. Sin embargo, Cañizares es el único pueblo que alcanza la cifra de los 441 habitantes, siempre teniendo en cuenta que la relación entre empadronados y gente que reside de verdad es baja.
| Pueblo | Habitantes en 2025 |
|---|---|
| Beteta | 253 |
| Cañizares | 441 |
| Carrascosa | 69 |
| Cueva del Hierro | 27 |
| Fuertescusa | 65 |
| Huélamo | 68 |
| Huerta del Marquesado | 155 |
| Laguna del Marquesado | 54 |
| Lagunaseca | 50 |
| Las Majadas | 214 |
| Masegosa | 58 |
| Poyatos | 70 |
| El Pozuelo | 47 |
| Santa María del Val | 55 |
| Tragacete | 263 |
| Valdemeca | 83 |
| Valsalobre | 17 |
| Vega del Codorno | 171 |
| Zafrilla | 59 |
| 2189 |
Escuela rural: educación entre montañas
Entrando en materia escolar en la España vaciada, hay varios modelos que funcionan en la zona. La más abundante es la de Colegio Rural Agrupado (CRA) donde se imparten Educación Infantil y Educación Primaria. Aquí los niños de distintos pueblos se agrupan por cercanía en distintos CRA para seguir con su educación. Por ejemplo, es el caso de Aarón Fernández, que aunque natural de Gascueña, estudió en el CRA «Los Sauces» de Cañamares por motivos laborales de sus padres. «Yo vivía al lado del colegio cuando era pequeño y tampoco tenía que madrugar tanto, pero compañeros de otros pueblos se pegaban palizas para que al final estuviéramos 6 o 7 en clase» explica Aarón.

El único pueblo que cuenta con colegio propio es Beteta, el centro neurálgico de la Serranía Alta. El CEIP Virgen de la Rosa sirve como centro educativo para todos los niños que viven en pueblos no cubiertos por los CRA. Casos como los de Valsalobre o Santa María del Val, en los que ya no quedan niños en esta etapa educativa son la tónica más habitual. Sin embargo antiguos estudiantes como Nieves Molina explican la verdad de su situación: «No valía con levantarse una hora antes ya que el bus que te recoge se tenía que parar por todos los pueblos. Lo peor no era eso, sino que en invierno, con nieve y hielo, no podías ir a las clases. Lo mejor es que, en mi caso ,iba con mi prima, que aunque sea más pequeña, íbamos juntas y la profesora nos explicaba todo de manera muy personalizada».
Porque tener pocos alumnos, como pasa actualmente, permite mantener un modelo educativo mucho más cercano. Pero a causa de la carga de trabajo, es un esfuerzo extra para los docentes. No solo tratas en el colegio con una clase de alumnos de 10 años: tratas con todas las edades por pocos niños que sean. Por otro lado, en el caso de los más pequeños, también en Beteta, desde 2024 existe una Escuela infantil (0-3 años) en la que los padres pueden dejar a sus hijos con un total de 20 plazas. El delegado provincial de Educación, Cultura y Deporte, Gustavo Martínez, en su inauguración abogó porque «este Gobierno no mira quién gobierna en los pueblos sino qué necesitan sus ciudadanos y ciudadanas».
Aprender lejos del pueblo
Para la Educación Secundaria, en los pueblos con mayor despoblación no se tiene más alternativa que desplazarse. En concreto, en la Serranía Alta, Priego tiene la solución con su IES Diego Jesús Jiménez. Poder continuar con tus estudios es una máxima que el Gobierno Regional cumple con el mantenimiento de este centro. Aunque el traslado de alumnos supone grandes esfuerzos y costes, estudiar en este centro lo ha sido todo para ellos. Por ejemplo, Aarón comenta su opinión: «El bachillerato lo hice en Cuenca, pero de Priego me llevo los mejores profesores de mi vida y amigos con los que sigo hablando a día de hoy».
Si bien la vida rural es maravillosa, no en todas las zonas se concibe de la misma manera. Ya sea por ser tu lugar de nacimiento, de trabajo o por gusto, se tienen que dar ciertos servicios para seguir prosperando. La educación es uno de los más básicos con los que contar. Puede conllevar un esfuerzo económico, físico y mental por todo lo que supone, pero seguir contando con generaciones preparadas, que además tengan decenas de anécdotas en sus trayectos en bus, seguirá siendo la clave para un mejor futuro.
