CULTURA

‘Trashumancias 2.6’: las claves del cambio rompedor de formato

¿Qué ha cambiado y por qué en la convocatoria cultural más potente de la UCLM?

El pasado julio, sobre las ocho y media de la tarde, comenzaba la inauguración de la exposición final de la Residencia artística y creativa ‘Trashumancias 2.5’. Ese día, más de trescientas personas se congregaron en la sede de la Fundación Los Maestros en la localidad conquense de Tragacete. Diecisiete proyectos, de distinta tipología, pero todos en torno a lo rural. Dirigidos a la puesta en valor del saber popular y la vida de los pueblos. La tarde sucedió con la alegría de quienes exponían y la emoción y admiración de quienes se reconocían a ellos mismos o sus familiares en las obras expuestas.

La inauguración fue el colofón a más de cuatro meses de proyecto, y muy especialmente a las dos semanas de residencia artística y creativa en Tragacete. Un formato popular – el de las residencias artísticas – y que, este año, ‘Trashumancias 2.6’ abandonará como formato del programa.

¿Cómo había funcionado el programa?

El proyecto cultural y artístico ‘Trashumancias’, desde su primera edición en 2024, ha sido principalmente conocido por su formato innovador de residencia creativa situada. El formato: una serie de excursiones formativas en fin de semana, con estudiantes universitarios, a pueblos de la Serranía de Cuenca. Excursiones con una fuerte carga de mentoría para la formación de proyectos culturales, seleccionados y llevados a cabo en una residencia de quince días en Tragacete. El proyecto de ‘Trashumancias’ había sido muy atractivo y con una gran evolución de una edición a otra. En su primera edición, se expusieron diez trabajos, mientras en la segunda, se aumentaron a diecisiete.

El formato de residencia permitía un trabajo situado en el territorio, consciente de lo que trataba de contar y con un contexto local – pretendido en la convocatoria del proyecto. Paz García, exresidente de ‘Trashumancias 2.5’ comenta lo siguiente respecto al formato de residencias: “Lo mejor de los proyectos en residencias es que al final durante dos semanas estás en una burbuja con gente que está en el mismo proyecto que tú, en el mismo punto, que tiene la misma curiosidad o el mismo interés que tú por innovar, por intentar hacer un proyecto que llegue y que toque a las personas”.

La máxima del programa a lo largo de sus ediciones pasadas, han sido el respeto a los Derechos Culturales: “Son el principio para entender estos procesos participativos. Y ya tenemos una ley en España que habla de ellos” dice José Antonio Montero, director artístico del programa. Añade que: “Los derechos culturales están no solamente en qué cultura tienes, también el de participar en ella, ser un motor de eso”, de esta forma, el programa defiende trabajar de una forma no extractivista, y hacer que: “Los estudiantes aprendan a trabajar con las comunidades, con ese respeto y ese saber escuchar a la comunidad. Ser respetuosos con su material, y exponerlo por primera vez allí. Trabajar para que los resultados sean suyos, no sean solo tuyos. Es un cambio radical en la visión del mundo de la cultura, especialmente en el medio rural”.

Novedades de la nueva edición

El pasado jueves 29 de enero, a través de sus redes sociales, se presentó la nueva convocatoria de ‘Trashumancias 2.6’, con un formato rompedor con la línea que venía siguiendo. Como principal cambio, el paso de residencia creativa a laboratorio formativo de procesos culturales situados. “De esta forma, el programa evoluciona del formato de “residencia creativa y de investigación” hacia un modelo de ejecución efectiva de proyectos en el territorio, bajo la premisa de que las propuestas se diseñarán para su realización con financiación y acompañamiento técnico”, con estas palabras se describe en su página web el cambio de formato en su nueva edición.

El formato, seguirá contando con una primera fase de formación en el medio rural – como hasta ahora – sin embargo, después la residencia se sustituye por un proceso de diseño completo de proyectos – incluidas personal, producción y presupuestos – y después una fase de ejecución, pero adaptada a las necesidades específicas de cada proyecto. Incluye, además, una nueva fase con prácticas remuneradas en ‘Aula Albura’. Esta es una iniciativa del Ministerio de Cultura para fortalecer el ecosistema cultural rural. Una de las claves de esta iniciativa es ofrecer prácticas formativas remuneradas en proyectos locales. José Antonio Montero comenta que: “El proyecto está en constante evolución. Entonces, es un proyecto que tiene funciona una vez, funciona otra vez, pero llega un momento que los modelos hay que evolucionarlos”.

El cambio de formato viene dado por la nueva vía de financiación del programa. En la nueva edición, continúa la colaboración entre la Cátedra UCLM–Diputación de Cuenca de Oportunidades para el Reto Demográfico y la Diputación Provincial de Cuenca. Sin embargo, el mayor cambio a este nivel se produce por la entrada del Ministerio de Cultura, que Montero valora así: “La parte del Ministerio de Cultura es impactante, porque tú estás dentro de tu proyecto, no ves lo que te están mirando afuera ni cómo lo están leyendo los demás. Que el Ministerio de Cultura te dé la cuarta mejor valoración, pues otorga muchas posibilidades. Obviamente, cuando tú consigues que durante una serie de fines de semana se llene un bus de estudiantes universitarios para participar en una formación en el medio rural, pues obviamente eso llama bastante la atención”.

Nuevos agentes en el proceso

En este nuevo formato, encuentran espacio exresidentes y artistas, que ahora forman parte desde la entidad para ayudar a los nuevos concurrentes a la convocatoria. Una de ellas es María Herreros: “Me han contratado como mentora y gestora cultural. Para ayudar a las próximas personas que entren al programa en todo lo que pueda para llevar a cabo sus proyectos”. María formó parte de las dos ediciones previas, y como antigua residente destaca que: “Creo que este cambio suma sobre todo en la creatividad. Juntar personas de carreras distintas, con ideas y miradas diferentes, es enriquecedor”. Dice, además, que la nueva forma de trabajar elimina la competitividad e individualismo que puede, por momentos, generar la residencia.

Este año, ‘Trashumancias 2.6’, continuará su labor por la cultura en el medio rural. Con un cambio de formato, pero sin olvidar sus puntos fuertes: la fuerte conexión la proyección cultural del alumnado universitario, y la creación desde el medio rural. Como destaca José Antonio Montero: “Se promueve un tipo de cultura rural que está alineada con el futuro, con el reto demográfico, no un tipo de cultura en el medio rural que diga volver hacia atrás, sino que se haga hacia adelante. Y con universitarios, creo que eso tiene un valor que muchas veces cuando estamos metidos dentro de la universidad no nos damos cuenta”.

Sin duda, una propuesta cultural que cala en quienes participan, y que artistas como María Herreros, aún con un cambio de formato y rol, ponen en valor al “Poder habitar los entornos rurales de una nueva manera, totalmente diferente, totalmente distinta”.  La nueva convocatoria ha abierto ya su fase de preinscripciones vía web y redes sociales.

Carrusel informativo sobre ‘Trashumancias 2.6’ / @tras_humancias

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