Auntie Films: pequeñas historias para emocionar a lo grande
Las grandes historias rara vez aparecen de golpe. A veces nacen de algo pequeño como una conversación familiar, un recuerdo o una escena que se queda grabada en la memoria durante años. En el caso de Auntie Films, la productora creada por los hermanos Carlos y Roberto Valle, todo comenzó con una historia íntima y familiar.
Carlos Valle aún recuerda aquel cortometraje que rodó cuando estudiaba Bellas Artes y que lo cambió todo. La silla de la vida estaba inspirada en dos mujeres de su familia: su abuela y su tía abuela.
«Era una historia sobre cómo se ayudaban mutuamente para salir adelante».
Carlos Valle
Lo que empezó como un proyecto universitario acabó dejando un impacto mayor del previsto. Tras aquella experiencia, los dos hermanos decidieron dar un paso más y crear su propia productora.
El nombre, Auntie Films, también guarda un significado personal. “La llamamos así como homenaje a mi tía Carmen, que era una de las protagonistas del corto”, recuerda. Era el año 2015 y casi sin ser conscientes, aquel gesto marcaba el inicio de una aventura que hoy en día sigue creciendo.
Cine que nace del entorno
Desde sus primeros trabajos, Auntie Films ha desarrollado una identidad muy concreta. Sus historias suelen surgir del entorno más cercano, de los paisajes y las personas que forman parte de la vida cotidiana de sus creadores.
“El sello de identidad de la productora son historias muy cercanas a nuestro entorno”. En ellas aparecen personajes humildes y situaciones que hablan de superación, aceptación o vínculos familiares.
Ese interés por lo cotidiano también se refleja en el tono de sus proyectos. El drama y la comedia conviven en muchas de sus narraciones, generando un equilibrio emocional que busca conectar con el espectador.
«Intentamos jugar con ambos géneros. Queremos que quien vea nuestras historias pueda reír, pero también emocionarse o sentir nostalgia».
El resultado son relatos que parten de lo íntimo pero que aspiran a tocar algo universal.
Semillas de Kivu
Hace un año, la productora alcanzó uno de los hitos más importantes de su trayectoria. El cortometraje documental Semillas de Kivu obtuvo el Premio Goya al Mejor Cortometraje Documental, uno de los reconocimientos más importantes del cine español.
El documental traslada al espectador hasta el este de la República Democrática del Congo, concretamente en Kivu, una región profundamente marcada por años de violencia y conflicto armado. Parte de la historia se desarrolla en el Hospital de Panzi, un centro médico que se ha convertido en un lugar de referencia internacional por su trabajo con mujeres víctimas de violencia sexual en contextos de guerra.
Lejos de limitarse a mostrar el horror del conflicto, el documental pone el foco en los procesos de recuperación y reconstrucción personal de muchas de estas mujeres. A través de sus testimonios, la película explora las consecuencias sociales, emocionales y familiares de una violencia que ha marcado a toda una generación. Sin duda, el rodaje del proyecto dejó una huella imborrable en Carlos: “Hay cosas que no sabes explicar por qué se quedan contigo”.
Crecimiento de la productora
Una vez terminada una obra, los festivales se convierten en una plataforma clave para darla a conocer. En el mundo audiovisual, estos eventos funcionan como una primera puerta de entrada al público y a la industria. Estrenar en festivales de prestigio, como el Festival de Cannes o el Festival de San Sebastián, puede abrir muchas oportunidades desde ampliar la visibilidad internacional hasta facilitar premios e incluso reconocimientos que impulsen la carrera de una película.

Pero el crecimiento de la productora no solo depende de los festivales. Es fundamental construir una identidad pública sólida. Al principio, eran los propios fundadores los que se encargaban de gestionar la comunicación y la presencia en medios. Sin embargo, con el tiempo optaron por contratar a empresas especializadas en marketing y publicidad para profesionalizar esta área y mejorar su conexión con el público, especialmente a través de las redes sociales.
«Intentamos cuidar el diseño de nuestros contenidos y también la conexión emocional con el usuario en este caso».
Retos y desafíos de Auntie Films
Dar el salto a su primer largometraje es, hoy, su mayor desafío. Un paso que implica un cambio radical en términos de financiación y producción: mientras que un corto puede levantarse con recursos relativamente modestos, un largo exige cubrir presupuestos muy superiores, que pueden llegar a varios millones de euros. «Es un reto que me motiva mucho, pero también da vértigo», admite.

Entre los proyectos en desarrollo destaca El aire de la nube, un largometraje de animación dirigido por Roberto Valle. Este proyecto toma como punto de partida Nacer, un corto de previo de la productora, y prolonga ese mismo universo rural y simbólico.
El segundo proyecto es Mañana volveré, un largometraje de imagen real inspirado en el corto de Hugo de la Riva. La historia combina fantasía y aventura a través del viaje de un nieto y su abuela fallecida por distintos rincones de Castilla-La Mancha.
Tiempo para contar buenas historias
En una industria tan competitiva como la audiovisual, donde los plazos de producción suelen ser cada vez más ajustados, Auntie Films defiende otra manera de trabajar: un modelo pausado, en el que cada proyecto se cocina con tiempo y cuidado antes de dar el salto a la pantalla.
«Preferimos hacer una película muy buena en cinco años que cinco películas mediocres en uno».
Como productora independiente, los hermanos Valle se permiten dedicar a cada historia el desarrollo que necesita antes de ponerla en marcha. Para ellos, la calidad pesa más que la rapidez o el número de proyectos que puedan producir en un año.

Este enfoque también se refleja en la manera en que eligen los proyectos que desarrollan. Sus decisiones no responden tanto a modas o tendencias del mercado, sino a una conexión personal con la propia historia. Muchas ideas nacen de su propio entorno o de trabajos impulsados anteriormente. En ese proceso, lo esencial es que la historia tenga algo que decir y que genere una conexión emocional, tanto para quienes la crean como para el público.
Contar desde lo personal
Más allá de los premios o del crecimiento de la productora, Carlos Valle insiste en que el cine que realiza desde Auntie Films parte siempre de una idea clara: contar historias honestas.
«Siempre nos gusta ser fieles a lo que somos y a nuestro entorno, a lo que nos rodea».
Esa filosofía también marca la forma en la que entienden el trabajo creativo. Según Valle, crear una productora o sacar adelante un proyecto audiovisual nunca es un camino sencillo: la financiación, la producción o la distribución suelen plantear obstáculos que pueden hacer dudar incluso a quienes más experiencia tienen. Por eso, uno de los consejos que ofrece a quienes quieren emprender un proyecto similar es tener claro el motivo que les impulsa. «Lo primero es estar seguro de que realmente quieres dedicarte a esto», recuerda.
En un sector donde las tendencias cambian con rapidez, Auntie Films se aferra a un principio sencillo: contar historias que nazcan de la verdad de quienes las crean.
Historias que nacen de preguntas
En Auntie Films, las historias no siempre nacen de grandes planes de producción ni de estrategias diseñadas. Muchas veces surgen de una imagen, una conversación o una sensación difícil de explicar.
Carlos Valle reconoce que la inspiración puede aparecer en cualquier momento. A veces llega a través de una noticia, un libro o cualquier suceso de lo más normal en la vida cotidiana. Otras veces nace de una pregunta que se queda en rondando en la cabeza durante años.
«Las historias muchas veces surgen porque hay algo que te preguntas y quieres responder».
Una de esas experiencias ocurrió durante el rodaje de Semillas de Kivu en la República Democrática del Congo. Mientras estaban grabando en el Hospital de Panzi, Carlos recuerda a una niña que se acercaba a él con frecuencia y le daba la mano. Ese simple gesto le dejó una sensación difícil de describir: «Me provocaba algo que no sabría explicar con palabras».
Con el paso del tiempo empezó a preguntarse cómo sería la vida de aquella niña y qué historia había detrás de su estancia en el hospital. Esa curiosidad, cuenta, es precisamente el motor que muchas veces impulsa el proceso creativo.
Para los hermanos Valle, el cine también funciona como una forma de entender el mundo y de responder a esas pequeñas incógnitas que surgen en la vida cotidiana, esas que solo encuentran sentido cuando se cuentan.
