Cuenca con Palestina: “¿Y por qué no?”
Un activismo local frente a una crisis global
No es Puerta del Sol, ni Atocha o Montjuïc. Lejos de los grandes focos mediáticos y de las capitales donde las manifestaciones reúnen a miles de personas, un grupo de vecinos se concentra cada mes con una misma intención: que Gaza no desaparezca de la conversación pública. Se hacen llamar Cuenca con Palestina, un colectivo civil no registrado que nació hace dos años debido a la escalada de violencia entre el conflicto palestino-israelí.

Se organizan a través de un grupo de Whatsapp y no siguen una estructura jerarquizada. Cualquiera es bienvenido, coordinan las decisiones de manera colectiva y animan a la comunidad conquense a estar presente durante los actos. Esto es, porque no solo ocupan las calles, sino que organizan charlas de concienciación en bibliotecas e institutos para continuar dando voz a la problemática. Yolanda Ruiz, integrante del colectivo, lo resume con claridad cuando se le pregunta por qué deciden crear la asociación en Cuenca: “La cuestión tendría que ser ‘¿Por qué no?’ Es importante concienciar en todos los sitios, por pequeños que sean”. Para el grupo, el tamaño de la ciudad no resta legitimidad a la causa. Defienden la importancia de fomentar el compromiso social como ciudadanos de un mismo mundo y, que ahora mismo son ellos los que “mantienen la poca dignidad que le quedan a los palestinos”.
La asociación cuenta con el apoyo y asesoramiento de Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA España, la agencia de Naciones Unidas para la población refugiada palestina en su delegación española. Según explican desde el colectivo, Martí les orienta en la organización de actos y en la creación de plataformas solidarias o proyectos que permitan canalizar la ayuda humanitaria.
Es más, en la última concentración, Raquel Martí supo del acto y, aunque no pudo asistir personalmente, envió un correo al colectivo que fue leído durante la manifestación. En él decía que confiaba en las movilizaciones que se estaban realizando en Cuenca. Por ello, propuso a la asociación colaborar con una nueva página, que aún no está puesta en marcha de manera general, para lanzar campañas solidarias y gestionar donaciones. También anunciaba su compromiso con la Asociación en próximos proyectos o talleres, fomentando la concienciación en todos los ámbitos posibles: “Estoy a vuestra disposición para que tengamos una breve llamada para pensar en profundidad en las iniciativas que tengáis en mente”, decía así el correo.

Esto fue el pasado viernes, 20 de febrero en el cruce de Carretería con Sánchez Vera. Las intervenciones se sucedieron en un ambiente reivindicativo pero organizado, con lectura de manifiestos y datos actualizados sobre la situación en Gaza. Ágatha, una de las portavoces de esa tarde, definió el contexto internacional como una “política de la barbarie”, en la que -según sus palabras- la fuerza y las amenazas predominan sobre la diplomacia. En su intervención criticó duramente la actuación del Estado de Israel y el papel de Estados Unidos en el conflicto. En varios momentos se escucharon consignas dirigidas contra Donald Trump, a quien algunos participantes calificaron de fascista junto al propio Estado israelí.
Siguiendo la misma línea y con el mismo tono contundente, Yolanda Ruiz ponía en manifiesto la necesidad de los Estados, especialmente España, de cortar todos los lazos comerciales con Israel: “Es imprescindible que nuestro país deje de formar parte de cualquier negocio que contribuya a la violencia. No podemos ser cómplices desde la distancia”. Las intervenciones buscaron, ante todo, recordar que el conflicto no es algo lejano y que la ciudadanía tiene un papel activo en mantener la conciencia sobre Gaza.
Durante la tarde, algunas personas pasaban de largo, seguían caminando e ignoraban al grupo con banderas y un micrófono. Otras se paraban, escuchaban y se podría decir que la Asociación cumplió su deber en ese sentido. Esa tarde, los manifiestos leídos insistieron en que la información es una forma de resistencia: no permitir que la tragedia se normalice, difundir datos fiables y dar visibilidad a la situación de la población civil palestina, algo que dentro de las estructuras informativas digitales actuales, a menudo puede dejar de ser noticia y diluirse entre el flujo constante de la información.
Para Cuenca con Palestina, la memoria, la constancia y el seguimiento son armas tan importantes como cualquier protesta física, cada concentración es un recordatorio de que el conflicto sigue vigente y que su labor, aunque local, tiene un alcance simbólico que trasciende fronteras.
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