Alta velocidad y vivienda: el nuevo escenario de Cuenca
Para muchas personas encontrar alojamiento en Cuenca se ha convertido en un verdadero reto. En los últimos años la oferta residencial ha disminuido y los precios, tanto de compra como de alquiler se han visto incrementados. Según el último informe del Grupo Inmobiliario Gesvalt, el precio medio de la vivienda en la ciudad y su entorno cerró 2025 con un alza del 2,1 %. Por su parte, el alquiler subió casi un 9,6 %, situándose por encima de la media regional de Castilla-La Mancha.
Aunque estas cifras pueden parecer moderadas en comparación con grandes capitales como Madrid o Barcelona, la tendencia es clara: la demanda supera la oferta y la competencia por vivienda disponible se intensifica, especialmente entre los estudiantes universitarios que cada año se alojan en la capital conquense. Datos de plataformas de valoración inmobiliaria como RealAdvisor reflejan que los precios medios de venta por metro cuadrado en zonas de Cuenca rondan entre 1 375 € y 1 515 €/m² según el barrio, con incrementos interanuales de entre el 5,9 % y el 9,4 %. ¿Es el AVE el causante de esto?

El AVE como factor de conexión y revalorización
Aunque la tendencia es similar en toda España, una de las variables que explican la nueva configuración del mercado en Cuenca es la posición geográfica que ocupa junto a la llegada hace unos años de la alta velocidad ferroviaria, esto ha acortado distancias con grandes ciudades y posibilidades laborales como Madrid, Valencia o Albacete, permitiendo a residentes combinar vida en una pequeña ciudad como Cuenca con oportunidades de trabajo en otras regiones sin necesidad de mudarse de forma permanente.
Este efecto ha fomentado el impulso de la demanda residencial: un lugar con buena comunicación, gracias al AVE tiende a atraer a quienes valoran equilibrio entre calidad de vida y posibilidades laborales. En los mercados con mejor conectividad, la percepción de valor de la vivienda aumenta, lo que puede traducirse en precios más altos y mayor presión sobre la oferta. Aunque Cuenca sigue siendo más asequible que otras ciudades españolas, el alza de los precios y la disminución de oferta disponible hacen que Cuenca resulte cada vez más dificil para muchos un lugar en el que instalarse.
En agosto de 2025, los precios de venta por zonas en Cuenca variaban desde cerca de 982 €/m² en barrios periféricos hasta casi 1 956 €/m² en áreas más demandadas, según datos de portales inmobiliarios.
Los estudiantes, quienes más lo sufren
El incremento de la demanda no siempre va acompañado de un aumento equivalente de la oferta. En ciudades medias como Cuenca, donde la vivienda disponible es limitada, pequeños movimientos de demanda pueden tener un impacto significativo en precios y disponibilidad.
María, estudiante de máster en enfermería, lo experimentó de primera mano al llegar a la ciudad. “Tardé semanas en encontrar algo. Muchos pisos estaban muy caros para lo que ofrecían, y otros directamente no estaban en buenas condiciones”, explica. Según su relato, la escasez no solo afecta a la cantidad de vivienda disponible, sino también a su estado: mobiliario antiguo, electrodomésticos obsoletos y contratos excluyentes para estudiantes forman parte de la realidad con la que se encuentran quienes buscan alquilar.
La sensación general es que el acceso a una vivienda es hoy más complejo que hace cinco o diez años, incluso en una ciudad tradicionalmente considerada asequible como Cuenca.
Una situación muy inestable
La mejora de la conectividad ferroviaria con AVE directo a grandes ciudades actúa como factor amplificador: no crea por sí sola la presión sobre la vivienda, pero sí aumenta la afluencia y el atractivo por la ciudad. Este nuevo escenario abre oportunidades para quienes apuestan por Cuenca como ciudad «dormitorio» pero también interrogantes para estudiantes y los propios conquenses que ven como han ido subiendo los precios de la compra y alquiler de inmuebles.
Si la oferta no se amplía o moderniza a medio-largo plazo, el riesgo es que la tensión recaiga especialmente sobre jóvenes, estudiantes y trabajadores con menor capacidad adquisitiva, por esta razón, muchas personas como María confían en la creación de nueva vivienda y una mejora de las condiciones de los contratos que le permitan seguir estudiando en la ciudad.
