Quedarse para crecer: estudiar en Castilla-La Mancha sin hacer la maleta
Acceso, ahorro y oportunidades: jóvenes que apuestan por formarse en casa para construir su futuro sin marcharse
Elegir carrera no es solo seguir una vocación. También es hacer números, pensar en la familia y decidir si toca irse fuera o no. Durante años, para muchos jóvenes de Castilla-La Mancha estudiar ciertos grados significaba hacer la maleta y asumir matrículas más caras, alquileres imposibles y gastos que no siempre eran fáciles de afrontar.
Hoy ese escenario ha cambiado. La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), con campus en Toledo, Albacete y Cuenca, además de otras sedes repartidas por la región, permite que miles de estudiantes puedan formarse sin salir de su entorno. Actualmente, según los datos institucionales de la UCLM, más de 26.000 alumnos cursan actualmente estudios de grado, máster o doctorado en sus aulas.
Pero más allá de los datos, la pregunta es clara: ¿qué supone realmente poder estudiar cerca de casa?
Hugo Triquero, estudiante de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en el campus de Toledo, tenía clara su vocación desde el instituto. Sin embargo, su decisión final no fue solo académica.
“Muchas opciones de CAFYD estaban en universidades privadas de Madrid, mi hermano estudia en una de hecho, pero teniendo la oportunidad de hacerlo en una universidad pública y encima en Toledo, implica mucho ahorro y una gran oportunidad”.
Y es que la diferencia económica pesa. El precio medio del crédito en las universidades públicas es muy inferior al de las privadas, donde el coste anual puede multiplicarse por cuatro o cinco. A eso hay que sumarle el alquiler en ciudades como Madrid, uno de los mercados más caros del país. Para muchas familias, estudiar fuera no es solo una experiencia nueva: es un reto económico importante, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el gasto de los hogares en educación superior supone un esfuerzo relevante para muchas familias.
En Cuenca, María Cejalvo y Noelia Gutiérrez estudian Educación Infantil y lo tienen claro: quedarse fue clave en su decisión.
“Quedarnos en casa ha sido importante. Irnos fuera suponía pagar alquiler, transporte y gastos que no todo el mundo puede asumir. Aquí podemos centrarnos en estudiar y estar cerca de la familia”, explica María.
Noelia, de primer curso, reconoce que al principio tenía dudas. “Personalmente tenía más dudas de quedarme a estudiar aquí, pero este primer cuatri me ha dejado claro que la universidad está más que bien preparada y que estar cerca de casa es una gran oportunidad para estar más con mis amigos y con la familia”.

En Albacete la historia se repite. Fernando Gutiérrez estudia Ingeniería Informática y destaca que ya no es necesario irse a Madrid o Valencia para cursar una carrera tecnológica.
“Hace tiempo parecía que si querías estudiar algo de tecnología tenías que irte fuera. Ahora podemos hacerlo aquí y tener oportunidades reales. En mi caso, los dos últimos veranos he estado trabajando en algo relacionado con mi carrera”.
La ampliación de titulaciones en áreas estratégicas no solo abre más opciones académicas, también ayuda a que el talento joven se quede en la región. Y eso tiene un impacto directo en el mercado laboral.
Julia Vera, estudiante del doble grado en Derecho y Economía, lo explica desde su propia experiencia: “Aquí te enseñan cómo funciona el tejido empresarial de la región y haces contactos desde la carrera. Eso facilita mucho el acceso al mercado laboral, y muchas veces las prácticas acaban en contrato”.
Porque una universidad no solo llena aulas. También mueve ciudades. Cada curso, miles de estudiantes impulsan el alquiler, la hostelería, el transporte y la vida cultural en lugares como Cuenca o Albacete. La presencia universitaria se nota, y mucho, en la economía local.
Las historias de Hugo, María, Noelia, Fernando y Julia tienen algo en común: no tuvieron que irse para perseguir su objetivo. La universidad regional no elimina la opción de marcharse, pero sí evita que sea la única alternativa.
En un contexto en el que la movilidad sigue siendo habitual en España, elegir quedarse ya no es conformarse. Para muchos jóvenes de Castilla-La Mancha, es una decisión estratégica.
Y su futuro empieza, literalmente, en casa.
