SOCIEDAD

Los acuerdos con Mercosur llevan a los agricultores a una nueva manifestación en Madrid

El descontento del sector agrario con la situación provocada por la Política Agraria Común (PAC) y el acuerdo con Mercosur continúa vigente. Más de 8.000 agricultores y 500 tractores salieron a las calles de Madrid el pasado 5 de febrero, cifra que la Delegación del Gobierno de Madrid ha reducido a 1.500 profesionales y 367 tractores, como protesta por el escenario en el que se encuentra el sector primario.

¿Qué es Mercosur?

Un acuerdo histórico entre la Unión Europea y Mercosur se ha convertido en el centro de las protestas de los profesionales del campo. El Mercado Común del Sur, conocido como Mercosur, es el cuarto mayor bloque económico del mundo, formado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. El pasado mes de enero, la Unión Europea aprobó el acuerdo entre dos grandes mercados económicos, que ha supuesto el malestar entre muchos productores europeos. A pesar de que el tratado está temporalmente paralizado por una revisión legal aprobada por el Parlamento Europeo, esta decisión parece insuficiente para gran parte del colectivo agrario.

Este pacto permitirá la creación de una de las zonas de libre mercado más grandes del mundo. Un mercado que cuenta con 280 millones de consumidores en América Latina, donde más de 30.000 empresas europeas se encuentran trabajando. Sobre papel, parecen datos que no dan lugar a respuestas negativas, una suposición muy alejada de la realidad. Estas protestas no son una oposición al libre comercio, sino una muestra de su preocupación por según qué cláusulas del acuerdo.

¿Por qué el sector agrario europeo no está de acuerdo con Mercosur?

Uno de estos puntos de desacuerdo está relacionado con la competencia con productos más baratos. Los países de Mercosur producen alimentos como carne, arroz, café, fruta o cacao con unos costes de producción mucho menores en comparación con países como España. Cuando esos productos se importan al mercado europeo con unos aranceles reducidos, sus precios bajan y se genera una competencia que deja a los profesionales europeos en una delicada situación. Este hecho está ligado con una baja rentabilidad en el mercado europeo. Al contar con unos costes de producción elevados, competir con un producto más barato obligaría al marco europeo a bajar los precios e incluso venderlos por debajo de lo que cuesta producirlos.

Sin embargo, el núcleo del enfado reside en las normas desiguales que rigen ambos mercados. En Europa existen regulaciones muy estrictas que regulan el uso de pesticidas, con numerosos productos prohibidos y controles intensivos de residuos. Además, la Unión Europea cuenta con una normativa exigente en materia de bienestar animal, que fija condiciones de transporte, espacios mínimos para cada animal y la prohibición de determinadas prácticas intensivas. La situación es muy distinta en el ámbito de Mercosur: allí se permiten sustancias vetadas en Europa, los controles son más laxos y la regulación sobre bienestar animal es menos estricta. Este escenario favorece la producción de Mercosur, mientras que la agricultura europea compite bajo requisitos mucho más rigurosos.

¿Qué sucede con la Política Agraria Común (PAC)?

El diseño de la nueva Política Agraria Común, más conocida como PAC, tiene como objetivo principal proporcionar ayudas a agricultores y ganaderos para garantizar la estabilidad de la economía rural. Sin embargo, la nueva PAC que se está preparando plantea la posibilidad de aplicar duros recortes en el próximo ciclo de ayudas, previsto entre 2028 y 2034.

La Comisión Europea plantea un presupuesto total de 865.000 millones para el Fondo Europeo en 2028, el comienzo del próximo ciclo. Este presupuesto incluye planes nacionales, políticas de cohesión y planes de seguridad, entre otros. El problema viene del lado del presupuesto de la PAC, que solo obtendría 300.000 millones de euros. En el ciclo actual, entre 2021 y 2027, la PAC cuenta con un presupuesto de 386.000 millones de euros, repartidos en dos grandes partes. Esta nueva PAC supondría un descenso significativo en el porcentaje del presupuesto destinado a la agricultura. En los años 80, la PAC representaba más del 70% de los fondos; en la actualidad se sitúa en el 32,2% , y con la PAC prevista para 2028 el porcentaje volvería a reducirse hasta el 16,5%.

El panorama actual en torno a Mercosur y la futura PAC ha intensificado el clima de crispación en el sector primario, que reclama igualdad normativa entre mercados y el fin de los recortes para garantizar el futuro de la economía agroalimentaria.

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