SOCIEDAD

Educación entre pantallas: el impacto de las distracciones digitales en las aulas

Las nuevas tecnologías han cambiado la manera en la que se comunican, relacionan y se desarrollan las personas. Actualmente, los más jóvenes aprenden, interactúan y construyen su personalidad a través de la pantalla de un móvil o un ordenador. El acceso llega cada vez a una edad más temprana, algo que preocupa tanto a expertos como a familiares.

Más del 90% de los menores entre 10 y 15 años tiene acceso a internet y casi un 70% tiene móvil propio, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta realidad, que aumenta cada año, plantea diferentes retos tanto a nivel social como a nivel educativo, y donde la adicción a las pantallas ya supone un problema para la concentración, el rendimiento y la salud mental de los más jóvenes.

Acceso temprano a las pantallas

Javier Feliz, psicólogo y director de operaciones de la clínica Desconect@, declara que el acceso a los dispositivos electrónicos se ha adelantado de forma significativa en los últimos años: «Antes se daba con 15 y actualmente se da con 11 años». Esto implica que los menores tienen acceso a herramientas donde hay riesgos porque: «por edad biológica y madurativa, no están preparados», lo que aumenta las consecuencias negativas, recalca Feliz.

Esta exposición tiene consecuencias mucho antes de llegar a la adolescencia. La Asociación Española de Pediatría en sus nuevas recomendaciones ha aumentado el rango de edad sin pantallas, por ello aconseja evitarlas antes de los seis años y limitar su uso a una hora diaria hasta los doce años de edad. Sin embargo, el informe del Impacto de la Tecnología en la adolescencia muestra que más del 30% de los jóvenes pasa más de cinco horas diarias en internet entre semana.

Efectos en la atención y el aprendizaje

La saturación de estímulos afecta hasta en las etapas más tempranas, como en la Educación Infantil. Ignacio López, tutor de una clase de niños de tres años advierte que: «muchos llegan a clase familiarizados con pantallas» y añade que «solo mantienen la atención con actividades de la pizarra digital». Comportamientos que empeoran en etapas posteriores como en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

«Solo mantienen la atención con actividades de la pizarra digital».

Laura García, profesora de Educación Secundaria Obligatoria

Detrás del uso excesivo de las nuevas tecnologías y las redes sociales, existe un diseño intencionado por parte de las plataformas para captar la máxima atención posible. Cada interacción ofrece una pequeña recompensa al cerebro, lo que aumenta la probabilidad de engancharse, especialmente entre los jóvenes. «Las redes sociales tienen todos los elementos para generar adicción: contenido disponible durante 24 horas que si no lo miras se borra; publicaciones ilimitadas, algoritmos que te muestran lo que te interesa […] buscan que siempre tengas ansiedad» advierte Feliz.

Esta adicción puede afectar directamente al comportamiento y a la salud mental de los jóvenes. Dentro del estudio La Generación Ansiosa se analizaba a la población infanto-juvenil de varios países como Noruega, Suecia o Estados Unidos. En él se muestran diferentes patrones relacionados con el uso de redes como trastornos alimenticios, ansiedad o depresión en los casos más graves.

Por ello, cada vez surgen más clínicas como Desconect@ que ayudan a los jóvenes a tener un uso responsable con la tecnología. El psicólogo Javier Feliz indica que reciben a diario adolescentes que han bajado las notas, se han aislado de su entorno o cambian su comportamiento por el uso excesivo de las redes sociales.

Aula desconectada

En quince años la capacidad ha disminuido casi cuatro segundos debido, en gran parte, al uso irresponsable de la tecnología según un estudio realizado por la Universidad Oberta de Cataluña. Laura García, profesora en la ESO explica que los alumnos aguantan apenas diez minutos atentos: «En seguida te interrumpen, también son mucho más dependientes y enseguida se bloquean». Esto obliga a muchos docentes a volver a métodos más tradicionales, como el uso del lápiz y el papel, para intentar recuperar la atención de los estudiantes.

Además del bajo rendimiento, aparecen nuevos conflictos con mayor frecuencia. «Yo no había visto nunca un ataque de ansiedad y ahora ocurren con más normalidad», afirma García. Por otro lado, problemas como el acoso escolar pasa al plano digital convirtiéndose en una sensación de malestar constante generando mayores niveles de estrés a las víctimas como advierte Javier Feliz: «Genera muchísima más ansiedad porque desconoces quién lo realiza, quién lo ha podido ver y puede permanecer mucho tiempo publicado».

Prohibición o educación responsable

El debate sobre la regulación de la educación con pantallas divide a docentes, familias y psicólogos. Algunos demandan la prohibición de las pantallas en los colegios y otros apuestan por enseñar un uso responsable. «El problema no es el dispositivo, sino el uso que se le da», insiste Feliz. «Prohibir puede ser útil a corto plazo, pero si no educamos en un pensamiento crítico y responsable, la adicción vuelve».

En este contexto, Pedro Sánchez ha anunciado su intención de prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, una medida que busca frenar la exposición temprana y reducir los riesgos por el uso excesivo de estas plataformas, y que no ha quedado fuera del foco público. Esta iniciativa se suma al debate sobre cómo proteger a los menores en un entorno digital que avanza más rápido que la regulación.

Un ejemplo es el de Laura García, que reconoce que ha cambiado de postura con los años: «Al principio pensaba que era mejor educar en el uso responsable, pero últimamente pienso que estar unas horas sin actividad digital les va a ayudar a centrarse».

Prevención y alternativas

Ante esta problemática, han surgido en los últimos años diferentes iniciativas que promueven un uso más equilibrado de la tecnología entre los jóvenes. Centros especializados como Desconect@ trabajan con adolescentes que tienen diferentes problemas relacionados con las nuevas tecnologías, donde ofrecen diferentes programas terapéuticos centrados en recuperar la atención, convivencia y hábitos saludables. También ofrecen aulas sin pantallas e imparten talleres a familias y profesorado para fomentar un uso responsable de la tecnología.

En Castilla-La Mancha destacan programas como Imitan tu conducta, impulsado por la Consejería de Sanidad, que incorpora acciones de sensibilización sobre salud mental, prevención del suicidio, uso adecuado de los teléfonos móviles y bienestar digital. Para muchos docentes como García, estas iniciativas deberían comenzar en edades más tempranas, ya que los problemas asociados al uso de pantallas pueden aparecer antes de la adolescencia.

Las familias también juegan un papel clave. Algunas optan por establecer normas claras en casa como limitar horarios, aplicar un control parental o incentivar actividades sin pantallas. Verónica Sánchez, madre de dos adolescentes, explica que la experiencia con su hijo mayor le llevó a ser más estricta con la menor: «La clave es la paciencia y la supervisión», explica.

Para muchos padres, el reto no es solo poner límites, sino acompañar a sus hijos en un entorno digital que evoluciona cada vez más rápido.

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