SOCIEDAD

Ucrania cuatro años después: del impacto al desgaste

El 24 de febrero de 2022 Europa despertó con una guerra a gran escala en su territorio. La ofensiva ordenada por Vladímir Putin contra Ucrania rompió décadas de estabilidad relativa en el continente y abrió un conflicto que, cuatro años después, sigue activo.

Para muchos jóvenes europeos, aquel día marcó un antes y un después. La guerra dejó de ser un concepto lejano para convertirse en una realidad cercana, casi doméstica.

“Lo primero que pensamos fue en la familia”, recuerda Adrian Synytskyy Plotenko, un joven con raíces ucranianas que vive en España. “En las personas que están ahí aún, en qué iba a pasar, qué iba a ser. Fueron unos primeros días muy caóticos. Hubo avances muy rápidos hacia la capital desde muchos frentes y realmente nadie sabía lo que iba a pasar”, afirma Synytskyy.

Durante las primeras jornadas se hablaba incluso de una guerra que terminaría en cuestión de días. “Se decía que en tres días se acabaría. Y ahora vamos por más de cuatro años”.

La incertidumbre minuto a minuto

Desde España, la distancia no amortiguó el impacto. Las primeras semanas estuvieron marcadas por la ansiedad constante y la hiperconexión informativa.

“Todos mirando minuto a minuto redes sociales, noticias, llamando a todo el mundo a ver qué estaba pasando y qué iba a pasar” recuerda Synytskyy.

El conflicto no solo avanzaba en el frente militar. También avanzaba en la vida cotidiana de miles de familias repartidas por Europa.

Imagen de Ucrania, Guerra y Soldado. Fuente: Pixabay

Desde el inicio de la invasión, Ucrania activó la ley marcial, bloqueando la salida de hombres en edad militar. A ello se sumaba el miedo constante a los bombardeos sobre zonas civiles. “Rusia lleva desde el principio atacando a civiles indiscriminadamente. Han llegado misiles a prácticamente todas las ciudades relevantes del país”.

Huir en medio del caos

La salida del país no fue inmediata. Con vuelos cancelados y fronteras saturadas, la única vía posible era terrestre. “Solo se podía salir por autobús. Tenías que llegar a Polonia y desde Polonia ya llegar a España con otras líneas”.

La incertidumbre jurídica y logística se mezclaba con la emocional. Dejar atrás casa, pensión, estabilidad económica y entorno social no era una decisión sencilla. “Llegas aquí y lo tienes todo allí: tu hogar, tu pensión, tus recursos”.

Familias ucranianas huyen de la guerra. Fuente: iStock

España, como otros países de la Unión Europea, activó mecanismos de protección temporal para refugiados. “Aquí fue bajo el estado de refugiado de guerra. En ese sentido, si hubo facilidades, fue gracias al Estado español”, señala.

Cuatro años después, el desplazamiento forzado se ha convertido en una realidad permanente para millones de personas.

La normalización del horror

Con el paso del tiempo, el conflicto ha perdido presencia diaria en portadas y titulares. Sin embargo, la violencia no ha cesado.

“Creo que lo hemos normalizado”, reflexiona. “Lo tenemos como si estuviera pasando en otro mundo, pero está muy cerca. Son 3.000 kilómetros, dos horas y media en avión”.

La repetición constante de cifras ha generado una percepción deshumanizada del conflicto. “Al final numerizamos a las personas. Pensamos en 15.000 muertos como un número, pero son 15.000 personas con nombres y apellidos, con familias, con historias”.

Infraestructuras civiles arrasadas en Ucrania. Fuente: iStock

Según estimaciones internacionales, miles de civiles han muerto desde el inicio de la guerra, además de los heridos y desplazados. “Rompe familias, rompe hogares”, resume.

La sensación de desgaste es evidente. “Ucrania está cansada y está desgastada”.

Un futuro incierto

Tras cuatro años de guerra, el horizonte no parece claro. Las líneas del frente apenas se han movido en los últimos meses y el conflicto se ha transformado en una guerra de desgaste tecnológico, donde el uso de drones ha adquirido un papel clave.

“Si no fuera por los drones probablemente no se podría defender ya”, afirma Synytskyy.

Su previsión es realista, incluso pesimista: una Ucrania que seguirá existiendo, pero posiblemente con menos territorio. “Imagino una Ucrania que existirá, que tendrá algo menos de territorio. Rusia mantendrá territorios ocupados. Pero la parte que se mantenga ucraniana estará mucho más integrada con la Unión Europea y los países occidentales, de manera que no pueda volver a pasar una invasión de este estilo”.

Cuatro años después, la guerra continúa. Ya no ocupa cada portada ni genera el mismo impacto inicial. Pero sigue ocurriendo cada día, a pocas horas de vuelo y en el mismo continente.

Y para quienes la siguen minuto a minuto, nunca ha dejado de ser presente.

Autor