Audrey Pascual conquista con cuatro medallas los Juegos Paralímpicos de Invierno
Los Juegos Paralímpicos de Invierno de 2026, celebrados en Milán-Cortina (Italia), han puesto su broche final tras 10 días de competición, en un año especialmente simbólico al coincidir con el 50 aniversario de la competición. La cita reunió a 611 atletas de 55 países, la cifra más alta hasta la fecha, donde se incorporaron cinco nuevos comités, entre ellos Portugal y El Salvador, ampliando la presencia internacional dentro del deporte adaptado.
La competición también ha estado marcada por el regreso de Rusia y Bielorrusia, que volvieron a competir con sus banderas tras su exclusión por la guerra de Ucrania. Su readmisión provocó un boicot en la ceremonia inaugural, con la ausencia de varias delegaciones europeas, como Ucrania, Polonia o Francia.
Otro de los hitos de estos Juegos fue la participación femenina, un avance que se reflejó en delegaciones como la española, integrada mayoritariamente por mujeres: Audrey Pascual, María Martín-Granizo, Iraide Rodríguez, Alejandra Requesens y Victoria Ibáñez, acompañadas por Javier Marcos, Emilio Redondo e Higinio Rivero.
Además estos juegos han logrado un récord de visualizaciones y cobertura mediática, consolidándose como los Juegos Paralímpicos de Invierno con mayor impacto global hasta la actualidad.
Medallero y grandes protagonistas internacionales
En el medallero de Milán-Cortina China gana con claridad, cerrando la competición con 44 medallas: 15 oros, 13 platas y 16 bronces, situándose como la potencia paralímpica más sólida del ciclo. Le sigue Estados Unidos, con 24 medallas (13 oros, 5 platas, y 6 bronces), y Rusia tercera con 12 (8 oros, 1 plata y 3 bronces). Italia, el país anfitrión finaliza en cuarta posición con 16 medallas.
Medallero español y Audrey Pascual
El comité español termina estos Juegos en la 15ª posición del medallero, con 4 medallas: 2 oros, 1 plata y 1 bronce, todas ellas conseguidas por la atleta madrileña de 21 años Audrey Pascual, que debutaba en unos Juegos Paralímpicos de Invierno. En su estreno, la esquiadora alpina se ha convertido en la gran figura del equipo español y en una de las protagonistas de la edición.
Pascual abrió su participación con una plata histórica en la modalidad de descenso (sentado), quedándose a solo 0,05 segundos del oro y logrando la primera medalla para España desde PyeongChang en 2018.
Dos días después, consiguió su deseado oro tras una actuación memorable en la categoría supergigante con más de 6 segundos de ventaja. Con ello España consiguió su primer oro en estos Juegos desde 2014 y Pascual se convirtió en la primera mujer española en lograrlo desde que lo consiguió la atleta Magda Amo en Nagano 1998. La atleta madrileña volvió a destacar en la combinada, donde consiguió su segundo oro por 46 centésimas gracias a una gran primera parte.
Después de sufrir una caída en la prueba de eslalon gigante que le dejó fuera de la lucha por las medallas, Audrey Pascal cerró su participación con una cuarta medalla (bronce) en la categoría de eslalon femenino.
En estos juegos también debutaba la atleta María Martín-Granizo, que logró un diploma tras quedar en octava posición en el eslalon de pie para esquí alpino.
Una clausura llena de luz, música y simbolismo
La ceremonia de clausura puso el punto final a los Juegos de Milán-Cortina con un espectáculo marcado por la música electrónica, la estética futurista y un fuerte componente emocional. La banda italiana Planet Funk abrió la noche con una actuación vibrante, acompañada de un cuerpo de bailarines que celebraron la colaboración, el trabajo en equipo y el espíritu competitivo que han definido esta 50 edición.
También, la artista Francesca Formisiano, conocida como Formisanoff, protagonizó uno de los momentos más impactantes de la noche con una interpretación al violonchelo. Vestida con un traje cubierto de piedras brillantes y acompañada por un grupo de bailarines ofreció una pieza cargada de sensaciones, marcada por el juego entre la música y las luces.
Durante el paseo de cierre estuvo presente Audrey Pascual, una de las grandes protagonistas de estos Juegos, que desfiló junto al resto de la delegación española.
El momento final llegó con una escena de fantasía protagonizada por una gran esfera luminosa, inspirada en los paisajes invernales de Cortina y Milán. Entre bailarines que portaban bolas de luz, la niña Sofia fue la encargada de apagar la llama paralímpica, un gesto simbólico que marcó el final de la competición y el inicio del camino hacia los próximos Juegos Paralímpicos de Invierno, que se celebrarán en 2030 en los Alpes franceses.
