El vintage se apodera de Cuenca de la mano de Jaleo Village
La moda vintage ha dejado de ser un mercado de nicho para convertirse en una industria que mueve cifras de escándalo y hace que las nuevas generaciones revisen los armarios de sus padres o abuelos en busca de una perla escondida. Prendas de otras décadas, mercadillos de segunda mano y eventos especializados en la venta de estos productos han impulsado esta estética retro que tanto gusta entre los más jóvenes.
En este contexto Cuenca acogió este fin de semana una feria vintage organizada por Jaleo Village. El hotel NH fue el lugar dónde tuvo lugar el acontecimiento, un evento repleto de ropa, música y buen ambiente. Decenas de conquenses se acercaron en busca de piezas únicas, aunque no todos los asistentes salieron con una buena impresión del evento.
Entre los pasillos del recinto el ambiente era distendido y animado desde primera hora. Grupos de jóvenes revisaban los percheros repletos de camisetas, chaquetas y pantalones vintage. Más allá del componente estético el evento se presenta con una doble vertiente, la primera como una oportunidad de encontrar una prenda de gran calidad por un precio reducido, ya que todas las prendas costaban 10 euros, y por el otro lado como una alternativa al consumo de moda rápida. La venta de prendas de segunda mano es una respuesta de la juventud frente a los problemas derivados de la industria textil. Apostar por ropa ya existente reduce la producción de prendas nuevas y alarga la vida de prendas ya fabricadas. En ese sentido estos eventos funcionan como un punto de convergencia entre la estética y la conciencia ecológica, fomentando un consumo responsable.
Uno de los aspectos más relevantes del evento es la oportunidad de adquirir prendas a muy buen precio. Carlos, manager del evento, comentaba: “Hay de todo, de marca y a muy buen precio” Para lograr esto la organización cuenta con un equipo encargado de seleccionar cada pieza que llega al evento y asegurando un mínimo de calidad a las prendas vintage que llegan al evento. También destacaba la organización de las prendas como un factor clave, al encontrarse dividido por categorías en los distintos burros que se encontraban en el espacio.

El buen ambiente fue una constante a lo largo del fin de semana. Lejos de los previsibles barullos creados por las aglomeraciones decidieron aplicar una técnica de entrada en grupos. Permitiendo entrar a 50 personas cada media hora, renovando las prendas cada vez que entraban nuevos clientes.
Para la organización, la respuesta del público confirma el éxito de un formato que ya ha recorrido gran parte del país. El evento no es una cita aislada sino una parada dentro del calendario de la marca Jaleo Village. En cuanto a la aceptación del evento por la población conquense el manager señalaba «de momento, la acogida super bien”, confiando en que el evento podría llegar a repetirse en el futuro.
Opiniones de los asistentes
Entre los asistentes, las opiniones sobre el evento fueron variadas. Muchos valoraron la propuesta y el ambiente, aunque los más críticos hablaron acerca de los problemas de organización. Manuel Cano, uno de los visitantes destacaba el atractivo de la oferta: “Se ve mucha ropa distinta a la que se puede ver normalmente, ropa que han llevado los padres o los abuelos”. También resaltaba el ambiente dentro del recinto, con música y un público mayoritariamente joven. “Una vez dentro estás en un ambiente acogedor, con gente de este rollo” añadía.
Entre los asistentes, las opiniones fueron variadas. Muchos valoraron la propuesta y el ambiente, aunque también señalaron problemas organizativos. Manuel Cano, uno de los visitantes, destacaba el atractivo de la oferta: prendas diferentes a las habituales, con estética de otras décadas y procedencias diversas. “Se ve mucha ropa distinta a lo que se puede ver normalmente, ropa que han llevado los padres o los abuelos”, explicaba mientras revisaba los montones de prendas. También resaltaba el ambiente dentro del recinto, con música y un público mayoritariamente joven. “Una vez dentro estás en un ambiente acogedor, con gente de este rollo”, añadía.
Sin embargo, su valoración de la organización era menos positiva. Cano señalaba la falta de información mientras se hacía la cola esperando para entrar y cierta desorganización una vez dentro. “No te dicen cuánto va a tardar la cola y luego dentro no ves a gente colocando la ropa”.
Una impresión similar compartía Mario Ortega, quien es más veterano en este tipo de eventos habiendo asistido a eventos similares en ciudades como Ámsterdam. Lo primero que le llamó la atención fue la gran cantidad de personas que asistieron. “Había bastante cola, eso me sorprendió. En otros sitios donde he estado no había tanta gente”. Sobre la organización consideraba que la gestión de la entrada podía haberse mejorado. “Al menos dar un tiempo de espera aproximado, porque mucha gente se ha ido por no saber cuánto iba a tardar en entrar”, señalaba. Ortega también valoraba positivamente el valor sostenible de estas iniciativas considerando la moda vintage: “Una manera curiosa de volver a darles uso y apoyar la causa”.
Las críticas más directas llegaban de otros asistentes, que cuestionaban el modelo del evento. El sistema de acceso VIP, basado en entradas de pago no agradó a los asistentes. Julio Urbán señalaba: “Todo el mundo del vintage va en contra de eso, y aquí quien paga entra antes en un sitio pequeño”. Pese a las críticas reconoce la contradicción: “Estamos quejándonos, pero somos los primeros que llevamos una hora esperando”.
El balance final del evento dejó sensaciones encontradas entre los asistentes. Por un lado, la gran afluencia del público y ambiente jóven confirman el tirón que tiene la moda vintage y este tipo de propuestas novedosas en la ciudad, siendo capaces de movilizar a cientos de personas. Muchos visitantes valoraron la variedad de prendas, el componente sostenible y la novedad. Sin embargo, las largas colas, la falta de información durante la espera y algunas decisiones de la organización como el sistema de acceso VIP generaron críticas por parte del público. Aun así, la respuesta masiva demuestra el interés por este tipo de iniciativas, siempre que consigan una mejor organización y mejorar la experiencia del visitante en futuras ediciones.
