CUENCA

La Semana Santa, tradición nazarena que se lleva en la sangre durante todo el año

Una de las semanas más grandes de Cuenca es su Semana Santa, silenciosa y espiritual. Una tradición que desde 1980 fue declarada de Interés Turístico Internacional por su singularidad y belleza. Pero Cuenca, no sólo se vuelca en la Semana Santa durante esta semana, la preparación empieza muchos meses antes desde las sedes de cada hermandad y las casas de cada nazareno.

Detrás de cada pequeño detalle del que quizá no tenemos en cuenta mientras vemos la procesión, hay una decisión tomada por varias personas. Cada una de estas decisiones corresponden a una organización distinta y a un grupo de personas elegido para el cargo.

Órganos que garantizan la organización

En Cuenca existe la Junta de Cofradías, el órgano central que coordina todas las procesiones de la semana. En esta junta encontramos representantes de cada hermandad y se toman decisiones conjuntas para que todo funcione, como la vestimenta, el comportamiento, la música, los horarios de salida y llegada a cada punto, gestiona bandas, actos y eventos oficiales. Cada situación o momento imprevisto que pueda darse sigue un protocolo marcado sobre cómo actuar en cualquiera de los casos. Ya sea suspensión de la procesión, retrasos, problemas de última hora o imprevistos de cualquier tipo.

Mariano López, miembro de la Junta de Cofradías, asegura que a lo largo del año se hacen uno o dos reuniones mensuales. Como miembro de la comisión de organización que también es, hace una reunión a final de año y otra al principio, y a partir de febrero las reuniones son casi semanalmente. A parte, Mariano López también es el encargado de dirigir la procesión del Perdón, y en base a las decisiones de esta se hacen tres o cuatro reuniones anuales.

En todas esas reuniones se hablan y se debaten temas de vital importancia para el transcurso de cada procesión. Por supuesto, se tiene en cuenta la opinión que cada hermandad quiera dar sobre los temas que le competen a su procesión. El resultado se ve reflejado cada año en la coordinación y disciplina de los participantes y encargados que viven la procesión de una manera diferente. Mariano asegura que «vives tu procesión con mucho estrés, asegurando que todo salga bien y según lo estipulado». Aún así, para cada persona responsable, esto supone un gran honor y una gran responsabilidad que llevan a cabo con mucho orgullo.

Además la junta no solo tiene puesto el foco durante todo el año a lo que ocurra en la próxima Semana Santa, si no que también está presente en numerosos actos convocados. Por ejemplo, los conciertos de distintas bandas de todo el país los que acuden al Auditorio José Luis Perales para llenar a los conquenses de ese sentimiento que se puede vivir en cualquier época del año. O la organización de la ya tradicional procesión infantil.

Dentro de la hermandad

En Cuenca, hay un total de 33 hermandades en las que lo conforman un total de 30.000 hermanos asociados. Las hermandades lo conforman un grupo de personas en torno a una o varias imágenes y son las que desfilan. En el caso particular de Cuenca, estas lo hacen de forma cronológica a la pasión de Cristo, cada una en su respectivo día. Y por supuesto, con sus propias distinciones de vestimenta que las hacen únicas.

La tradición y existencia de estas hermandades es longeva, puesto que la primera hermandad más antigua se fundó en el siglo XIX, la Hermandad del Santísimo Ecce-Homo de San Miguel. Por otro lado, la más moderna data del año 2021 y corresponde a la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores y las Tres Marías.

Estas hermandades subsisten principalmente gracias a la cuota anual que pagan los hermanos inscritos en ella, las donaciones o las aportaciones por participar. Esas aportaciones se deben a la cantidad de dinero que se pagan en las juntas, realizadas semanas previas a procesionar, y en las que se subastan los banzos y los enseres propios de cada una. Todo este dinero recogido, es dedicado al cuidado de la imagen, al pago de la sede o mantenimiento necesario.

Angustias Recuenco, camarera de la Hermandad del San Juan Bautista, se encarga de todo esto durante todo el año. Es la encargada de mantener todo preparado para el gran día, cuidar las cosas que necesite la imagen y organizar a los portadores de enseres cuando tienen que acudir a alguna procesión excepcional. Estas procesiones excepcionales son convocadas por algunas hermandades cuando se produce alguna fecha señalada o aniversario.

Hermanos mayores, estandartes y Angustias Recuenco en la puerta de la sede del San Juan Bautista / Sandra Muelas

Por tanto, el trabajo de una hermandad también requiere compromiso todo el año. Angustias asegura que «yo vivo por y para el San Juan, mi marido y yo estamos aquí todos los días. Es mi responsabilidad que todo este correcto cuando llegue el día».

Cómo un nazareno vive las semanas previas

Hemos seguido como son las semanas previas a la semana más importante del año para Juan Muelas, porta enser y hermano de toda la vida del San Juan Bautista. «Para mí, la Semana Santa es tradición, la llevo viviendo desde que soy pequeño con mi familia».

Juan nos cuenta que desde bien pequeño su madre lo ha vestido para salir en las mismas dos hermandades de siempre, en las mismas que ella salía de la mano de su tío. Y cuando tenía un rato de aburrimiento en casa jugaba a que procesionaba en los pasillos de su casa. Solo le hacía falta un palo y una manta para simular un estandarte y una marcha de Semana Santa ambientando. A día de hoy, va a hacer su tercer año siendo uno de los estandartes laterales que abre la Hermandad del San Juan Bautista. Un sueño hecho realidad para él.

Unas semanas antes se organiza la junta en la sede en la que tienen que pujar, en este caso por el estandarte. Ese día, es un día muy importante, los hermanos más participativos se reúnen, algunos incluso se reencuentran después del año anterior. Ese día se decide quienes serán los protagonistas que irán debajo del capuz de esa hermandad. «Es ya como una cuenta atrás, ya sabes que vas a salir, que es tu año», nos cuenta Óscar Martínez, bancero de varias hermandades.

Cuando el día está más cerca llega el momento de sacar esas túnicas y cartones de capuz que llevan un año guardados. Es el momento de tomar medidas, ver si hemos crecido o engordado desde el año pasado para ajustar los fajines o sacar de largo las túnicas. Los hermanos cosen con orgullo los escudos de sus hermandades en el capuz, preparan las tulipas, los guantes parejos. En muchas ocasiones se visten ropas hechas a mano pero que se hicieron para otra persona, otra generación hace años. Juan nos cuenta que su túnica la hizo su abuela para su tío, pero que antes de que llegara a él pasó por más primos, hasta ahora. El capuz que lleva es de su madre y el escudo es el mismo que lleva en su familia desde que tiene uso de razón.

Una de las cosas que también deben medir es la capa, que solo llevan los hermanos mayores y porta enseres, en el caso de esta hermandad. Unos días antes acuden a la sede y entre todas las capas que tienen eligen la que mejor se le ajuste a cada uno. Esa capa es prestada de la hermandad así que aunque este año les pertenezca a ellos, todos saben que después les tocará a otros.

Juan se pasa todo el año esperando a que llegue ese Martes Santo. Por las lluvias de los pasados años, esa procesión no ha podido realizarse en las condiciones normales en los dos últimos años. Todos esperan con ansias este 2026.

Juan Muelas llevando el estandarte del San Juan Bautista el Domingo de Resurrección / Sandra Muelas

En definitiva, Cuenca es una ciudad muy nazarena a lo largo de los 365 días del año. Ya sea de forma oficial o individualmente cada uno, todos llevan consigo dentro esa tradición que les une a un sentimiento común. En muchos casos no solo son meses de trabajo si no de espera, de contar los días hasta ese esperado Domingo de Ramos, que da comienzo a una de las semanas más importantes de todo el año para muchos.

Por todo esto, cuando una procesión se suspende por condiciones meteorológicas ajenas a la organización, es grande el pesar. Para muchos esa semana supone meses de trabajo para volcarlo en la semana quizá más importante en sus calendarios, incluso un único día.

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