La lucha por una plaza casi imposible
Son las 8 de la mañana y suena el despertador en la habitación de Begoña Bonillo. Para un joven cualquiera a su edad, lo normal sería vestirse corriendo, coger algo rápido de desayunar y salir pitando hacia el trabajo o la universidad. Lo cierto es que, entre sus paredes, el estrés y el bullicio típico de la hora punta en Cuenca, se transforma en silencio y soledad. Al frente, tacos de hojas y hojas repletas de letras y apuntes para su oposición. Y entre esos papeles asoma un calendario con un círculo bien grande marcado en rojo, el 20 de junio, la fecha que podría marcar su futuro. A día 6 de febrero solo quedan 134 días, o lo que es mismo, cuatro meses y medio.
Aun así, el objetivo es muy complicado. Este año solo 543 plazas son sacadas a concurso por la JCCM, 129 exclusivamente para Educación Infantil, la especialidad a la que Begoña quiere dedicar su vida profesional como docente. “Sé que es complicado hacerme con una plaza fija para este año», explica la opositora. El reto es mayúsculo. 8.000 son los alumnos que, de media, según estudios del Ministerio de Educación, salen cada año con el título como especialistas docentes en Educación Primaria y/o Secundaria en España. Alrededor de 600-700 lo hacen en Castilla-La Mancha y algo más de 150 en Cuenca. Eso da un volumen de maestros cada vez mayor y que crea un reto para todas aquellas personas, como Begoña, que tienen como objetivo conseguir una plaza fija.

Los sindicatos, pieza angular para los alumnos y las oposiciones
Desde hace varios días, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha abierto el plazo para que los maestros hagan la solicitud de participación en las oposiciones. Será la primera en su vida para Begoña. Ella suma seis meses de duro trabajo, día tras día, para, al menos, optar por cumplir una plaza. Durante estas semanas, numerosas personas se agolpan a las puertas del Sindicato de la Enseñanza Pública en ANPE. La mayoría acude para pedir ayuda o recomendaciones en distintos pasos de las oposiciones. “Estos días son una locura para nosotros, tenemos día tras día muchos docentes que vienen apurados para que les echemos una mano”, afirma José Vicente Villalba, presidente del sindicato ANPE Cuenca. Según va acercándose la fecha, los nervios van floreciendo y eso se nota en los opositores.
Dudas, dudas y más dudas. Las preguntas atormentan la cabeza, sobre todo, aquellos que se embarcan por primera vez en su vida en este reto. Desde los sindicatos se vuelcan con sus afiliados opositores para ofrecerles las mayores facilidades posibles. Entre ellas, destacan por cursos y distintas lecciones en vídeo donde ayudar a los futuros docentes para opositar de la forma más sencilla. “En la última semana, nuestros afiliados recibieron una clase en la que les mostrábamos cómo hacer la solicitud. Al final, les ayudamos a rebajarles los nervios y a que se sientan apoyados en un proceso tan difícil, a la vez de bonito”, señalan desde el sindicato.
La constancia y la responsabilidad individual para ¿depender de la suerte?
“La competencia será alta y el proceso exige una preparación larga y constante”, explica José Vicente Villalba. Casi durante 10 meses, la rutina monótona del opositor se repite durante más de 10 horas al día. “De la silla a la mesa, pausa para comer y hacer algo de deporte y, de nuevo, a estudiar. Se vuelve cansado”, afirma Begoña Bonillo.
Al cansancio mental que supone estar día tras día memorizando todo tipo de temas, también hay que sumar el esfuerzo económico que para muchos supone la preparación. De media, según varios estudios realizados, la preparación para las oposiciones cuesta de media a cada alumno unos 150€ al mes. A ello, hay que sumar el pago por algunos cursos que ayudan a los opositores a tener más puntos en el baremo.
Sin embargo, nada de este esfuerzo puede asegurarte una plaza en el concurso definitivo del profesorado. Como en cualquier prueba, el azar también juega su papel. Muchos temas que estudiar para jugártela a una única baza. Si sale ese que llevas cogido con pinzas, todo el esfuerzo se va, dicho de manera vulgar, por el retrete. Pero, aunque esa primera prueba te haya salido tal y como esperabas, la palabra temida volverá a aparecer: el baremo. El 33% de la nota dependerá de los méritos presentados por el opositor, de lo que la mitad lo hará de la experiencia previa que el docente haya tenido en su vida profesional. “Al final, soy una recién graduada y no tengo casi méritos, en cuanto a trabajo en la docencia, para acreditar”, afirma Begoña.
Por tanto, todos aquellos recién graduados universitarios, por lo general, pierden una parte fundamental, y casi definitiva, de conseguir la plaza fija: “Para todos aquellos docentes que optan por una plaza por primera vez en su vida, lo importante es conseguir una calificación lo más alta posible que les permita, dentro de su especialidad, poder meter la cabeza y aparecer en las listas de sustitución. De esta manera, conseguirán puntos por cada experiencia y eso les ayudará en futuras convocatorias”, asegura José Vicente.
El camino empieza a acabarse. ”El premio merecerá la pena”. La vocación e ilusión por preparar y formar a las futuras generaciones es la gasolina que la mantiene luchando día tras día para conseguir su objetivo. La luz empieza a verse al final del túnel. Aunque, todavía, silencio, queda mucho por estudiar.
