DEPORTES

Julio Barbero y una vida apuntando hacia lo más alto de la diana

Salir a tomar algo con amigos, compañeros de trabajo o familia se ha convertido hace ya tiempo en un imprescindible para los españoles. En muchas ocasiones, para enriquecer todavía más la experiencia, esta actividad se complementa con otras: billar, futbolín… o los dardos. Estos últimos, pese a no gozar en el territorio nacional de un estatus profesional como el que poseen en Reino Unido, Alemania, Países Bajos o Estados Unidos, cuentan actualmente en España con un gran nivel en la modalidad de diana electrónica. Aunque esto no siempre ha sido así.

A Julio Barbero González (Cuenca, 1970) podría considerársele un pionero de los dardos en el país. Pero su mérito no se limita únicamente a esa característica o a su longevidad (que también), sino que va más allá. Y es que Barbero es uno de los ‘darderos’ españoles más laureados de la historia. Cerca de un centenar de títulos de Campeón de España y 14 títulos mundiales del más alto nivel cosechados en Estados Unidos (Chicago, Las Vegas), Francia o Asia (Seúl, Hong Kong), entre otros, residen en su palmarés. Por no hablar de que ha llegado a representar a España en el escenario más importante en el mundo de los dardos: el Campeonato del Mundo de la Professional Darts Corporation (PDC).

Autodidactismo por bandera

Es precisamente en el contexto mencionado al principio del artículo, en un bar junto a sus amigos, donde Barbero descubrió dos cosas: el mundo de los dardos y que, quizás, esa práctica no se le daba mal del todo. El jugador conquense comenta, entre risas, que comprendió que podía tener buen nivel “al ver que mi porcentaje de cervezas ganadas era del 100%”. Eso sí, el comienzo no fue nada fácil. La ubicación geográfica tampoco ayudó.

Julio Barbero lleva más de 30 años representando al dardo español al máximo nivel. En 1992, cuando inició su trayectoria deportiva, la diana tenía cierta visibilidad en el país, aunque solo en determinadas zonas. “Cuando empecé, aparte de en Madrid y Barcelona, solo existía tradición en la costa del Mediterráneo, debido a los residentes ingleses que había desde Alicante a Málaga”, explica. Además, no entrenó en clubes, como los que había en las grandes ciudades: “Y si a esto le sumas que en Cuenca fui el único jugador de cierto nivel durante años, el resultado es que me tocó ser completamente autodidacta”.

Poco tiempo después llegó el primer punto de inflexión de su, por aquel entonces, corta carrera. Su debut en una gran competición tuvo lugar en el Campeonato de España de dardos en 1996. Con cariño, Barbero recuerda aquella experiencia: “Yo era un completo novato y me quedé totalmente alucinado con la vestimenta de los jugadores, las mecánicas de tiro y la forma de comportarse y competir de mis rivales”, confiesa. Aun así, y en un alarde de precocidad, todo ello no le impidió alcanzar un más que meritorio segundo puesto.

Julio Barbero, tras coronarse campeón del mundo individual en el Mundial Bullshooter 2010 (Chicago). | Julio Barbero

De Cuenca para el mundo

Exactamente diez años después, en 2006, se produjo el segundo y más importante punto de inflexión en su trayectoria deportiva: su primer título mundial en Las Vegas. Barbero narra lo que supuso aquel torneo y, especialmente, la final: “El torneo fue durísimo y, la final, escalofriante. Aquel día fue muy exigente mentalmente y supuso un claro antes y un después en mi mentalidad a la hora de competir y afrontar los eventos”, recuerda.

El momento más especial de su carrera llegó siete años más tarde, en 2013. En aquel entonces, Julio Barbero logró adjudicarse la plaza europea que daba acceso a disputar el Mundial de la PDC, el evento de dardos más importante de todos. “Poder vivir la experiencia de jugar en el Alexandra Palace de Londres, el más prestigioso escenario del mundo, y contra los mejores jugadores profesionales ha sido el momento más especial de mi carrera”, confiesa. El hecho de quedarse con ese recuerdo sobre el de cualquier título es el mejor indicador de la magnitud de ese logro.

Debut de Julio Barbero en el Campeonato Mundial de Dardos de la PDC (Londres, 2014).

Sin embargo, una carrera como la suya no se ciñe exclusivamente a los éxitos. Como es normal, Barbero ha experimentado altibajos en su rendimiento deportivo durante todos estos años. Lesiones, obligaciones y responsabilidades laborales y familiares se han cruzado en su camino a lo largo de su trayectoria como dardero, pero siempre se ha sobrepuesto gracias a la perseverancia y el esfuerzo. Reconoce, además, que “quizás lo más duro es mantenerte mentalmente activo durante tantos años, incluso después de ser muchas veces campeón de España o del mundo”.

«Cuando te marcas objetivos es fácil levantarte de la cama por las mañanas con ilusión, pero lo más duro es seguir manteniéndote mentalmente activo al 100% una vez cumplidos tus objetivos».

Julio Barbero, jugador de dardos conquense

La paradoja de la diana

Curiosamente, el hecho de que la diana esté fija no reduce la dificultad de los dardos, sino todo lo contrario. “Es el deporte más difícil del mundo”, proclama. La diana, a la que cariñosamente se refiere como “el enemigo”, está inmóvil, siempre en el mismo sitio. “Y, aun estando a la misma distancia y altura, es muy complicado”, comenta. Eso sí, a diferencia de cuando él comenzó a jugar, los dardos con los que se juega actualmente han mejorado mucho. “Hoy en día, los materiales de los accesorios son de muy buena calidad, por lo que obviamente la precisión es mucho mayor que utilizando un material básico”.

Además, Barbero explica por qué las rutinas de entrenamiento son más importantes en un deporte como los dardos: “El entrenamiento es vital en el deporte en general, pero mucho más en un deporte de memoria muscular como este”, señala. En esa línea, declara que ha “entrenado muchas horas” en su vida, pero reconoce que “no las suficientes” y que siempre se puede mejorar.

Julio Barbero posa con el trofeo de MVP del Campeonato de Europa 2023, en Salou. | Julio Barbero

Todavía queda “dardo para rato”

A sus 55 años, Barbero todavía no contempla la retirada. Él mismo cuenta que su principal objetivo es seguir disfrutando de la palabra “competir”: “Quiero competir en el circuito mundial de la World Darts Federation (WDF)”, afirma. No obstante, es consciente de las dificultades que ello conlleva. “Me gustaría seguir viajando y compitiendo si me lo permiten el tiempo y el dinero. Para ello, ahora mismo necesito sponsors, algo más de ayuda”, explica.

(Al Julio Barbero que iniciaba su carrera deportiva) «Le diría exactamente lo que le dije aquel día: inténtalo, ¿por qué no?»

Julio Barbero, jugador de dardos conquense

Pero más allá de los resultados y los títulos, Barbero se considera un privilegiado por todo lo que los dardos le han permitido vivir. “Los dardos han sido una forma de vida para mí durante muchos años. Viajes, amigos, experiencias, alegrías, desilusiones… Me siento un privilegiado por haber podido vivir todo eso”, asegura. Al fin y al cabo, de eso tratan tanto la vida como los dardos: de apuntar hacia la felicidad.

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