Villena viaja a la Edad Media
Durante un fin de semana al año, las calles del casco histórico de Villena dejan de pertenecer al siglo XXI. Las fachadas se cubren de telas y estandartes, el sonido de las dulzainas sustituye al del tráfico y el olor a especias, cuero y comida tradicional se mezcla con el bullicio de miles de visitantes. Las Fiestas del Medievo convierten la ciudad en un gran escenario donde historia, cultura y entretenimiento se entrelazan gracias a la implicación de vecinos, asociaciones y artesanos.
Todo gira alrededor del Castillo de la Atalaya, que se convierte en el telón de fondo de pasacalles, representaciones históricas, mercados artesanales y espectáculos nocturnos. A su alrededor, plazas y calles se llenan de recreaciones históricas, actuaciones y puestos que recrean la vida medieval.

Una ciudad convertida en mercado medieval
Desde primera hora del día, los visitantes se adentran en un entramado de calles decoradas con banderas, madera y telas que recrean el ambiente de la Edad Media. Los puestos de artesanía se alinean a lo largo de las calles con productos que van desde joyería artesanal hasta objetos decorativos, cueros o juguetes tradicionales.
En uno de los puestos, dedicado a la elaboración de joyas, una artesana explica la esencia del mercado medieval: “Lo bonito de esta feria es que la gente no solo compra, sino que también quieren saber cómo se hacen las piezas. Hay mucho interés por lo artesanal”.
El mercado no es solo un espacio comercial, sino también un punto de encuentro cultural donde artesanos trabajan en directo y muestran técnicas tradicionales.
“Es impresionante cómo cambia la ciudad. Ayer paseaba por estas mismas calles y hoy parece que estemos en otro siglo”
Laura, visitante llegada desde Valencia




La historia cobra vida en las calles
Las Fiestas del Medievo no son solo un mercado, sino una gran recreación histórica que se extiende por todo el casco antiguo. Las plazas se convierten en escenarios donde actores y asociaciones culturales representan episodios del pasado de la ciudad.
Uno de los momentos más destacados es la recreación de la visita de los Reyes Católicos a Villena en 1488, un acto que simboliza la inauguración oficial de las fiestas y que reúne a numerosos espectadores en la plaza de Santiago.
Durante el fin de semana también se celebran teatralizaciones históricas, cortejos medievales, representaciones de bodas y combates entre caballeros que transportan al público a la época medieval. Las recreaciones históricas transforman las calles en escenarios dinámicos donde el público no solo observa, sino que forma parte del ambiente.
Uno de los espectáculos que más expectación genera son los combates medievales, donde los participantes, equipados con armaduras y réplicas de armas históricas, muestran técnicas de lucha inspiradas en la época. Estas exhibiciones, realizadas en el entorno del castillo, atraen a una gran cuantía de visitantes que observan con atención cada movimiento.
Actividades para todas las edades
Las Fiestas del Medievo también ponen el foco en el público familiar. A lo largo del fin de semana se organizan varios talleres y actividades infantiles: cuentacuentos, pinta caras, juegos medievales o representaciones teatrales pensadas para los más pequeños.
“A los niños les encanta. Entre los cuentos, los animales y los talleres están todo el día entretenidos”
Elena, visitante de la feria
Los cuentacuentos medievales, que se repiten varias veces durante el fin de semana, reúnen a pequeños y mayores alrededor de narradores que relatan historias de castillos, dragones y caballeros.
Además, los animales presentes en algunas zonas del mercado, también captan la atención del público infantil, que se detiene a observarlos convirtiéndose en uno de los espacios más concurridos para las familias.






Artesanía en directo y tradición viva
Más allá del mercado, uno de los elementos que refuerzan el carácter cultural de la feria son los talleres artesanos y demostraciones en vivo. Durante todo el fin de semana se realizan actividades como cardado de lana, teñido con colorantes naturales, bolillos o recreaciones de oficios tradicionales.
Para muchos visitantes, ver cómo se elaboran los productos es tan interesante como comprarlos

«Aquí la gente puede ver cómo trabajamos de verdad, no solo el producto final. Eso hace que valoren más el trabajo artesanal»
Virginia, artesana de la Feria Medieval
Estas demostraciones convierten la feria en una experiencia educativa que conecta pasado y presente, permitiendo a los visitantes conocer técnicas tradicionales que todavía se mantienen vivas.
Música, fuego y espectáculo al caer la noche
A lo largo del día, la música y la danza medieval forman parte del ambiente festivo. Grupos de música medieval, pasacalles con dulzainas y espectáculos de danza llenan las calles de ritmo y movimiento.
Las actuaciones se reparten por distintos escenarios del casco histórico, donde músicos y bailarines recrean melodías inspiradas en la tradición medieval y celta.
Cuando cae la noche, el ambiente cambia y los espectáculos adquieren un tono más visual. Uno de los momentos más esperados son los espectáculos de fuego y malabares, que iluminan las plazas y crean una atmósfera mágica frente al castillo.
Otro de los actos más simbólicos es la procesión de antorchas, en la que los participantes recorren las calles hasta el castillo con antorchas encendidas para “liberar la ciudad de brujas y malos espíritus”. El recorrido culmina con un espectáculo de fuegos artificiales que ilumina el cielo nocturno.



Una fiesta construida por la ciudad
Uno de los rasgos más característicos de las Fiestas del Medievo es la implicación de la ciudadanía. Asociaciones culturales, centros educativos, músicos, actores y voluntarios participan activamente en la organización de los actos.
Los colegios de la ciudad contribuyen con representaciones teatrales, danzas medievales o actividades educativas, mientras que diferentes colectivos locales organizan talleres, juegos y pasacalles.
“Todo el barrio se implica. Decoramos las calles, participamos en los actos y recibimos a la gente que viene de fuera. Es un orgullo ver cómo la ciudad se llena de vida”
Manoli, vecina del casco antiguo

Esta implicación colectiva hace que el evento no sea solo un atractivo turístico, sino también una celebración identitaria para los habitantes de la ciudad.
Un viaje al pasado que llena las calles de vida
Durante tres días, Villena deja de ser una ciudad moderna para convertirse en un escenario medieval lleno de historia y tradición. Las calles se llenan de artesanos, músicos, actores y visitantes que comparten una experiencia que combina cultura, ocio y patrimonio.
“He estado en otros mercados medievales, pero aquí se nota que hay mucho trabajo detrás. No es solo un mercado, es una experiencia”
Judith, visitante de la feria
Entre puestos de artesanía, espectáculos, talleres y recreaciones históricas, las Fiestas del Medievo demuestran que la historia puede vivirse de forma cercana y participativa. Más que una feria, se trata de un viaje colectivo al pasado que convierte la ciudad en un lugar donde la historia cobra vida.






