Eva Carpena: “Escribir fue el único momento en el que podía ordenar el caos de mi cabeza”
Hay libros que nacen de la vocación y otros que nacen de la urgencia. Mía, el primer poemario de Eva Carpena Forte pertenece al segundo bloque. No fue un proyecto planificado ni una estrategia editorial, sino una necesidad y una forma de sobrevivir al ruido interior.
Carpena no empezó a escribir por ambición literaria, sino por supervivencia emocional. “La necesidad apareció cuando comencé a entender que no estaba bien y no me sentí segura de mí misma ni sentía pertenecer en ningún lado”, recuerda. La escritura para ella se convirtió en un refugio, en puente, en escape. El primer poema no lo recuerda con exactitud, pero sí la sensación: “una mezcla de miedo, urgencia y alivio”.
Escribir desde la herida
Publicar algo tan íntimo no fue sencillo. “Exponer mis emociones me daba miedo. Miedo al juicio, a la incomprensión”, confiesa. Sin embargo, con el tiempo entendió que compartir su historia podía tener un impacto mayor: “Podría ayudar a otras personas a no sentirse solas”, relata.
Hablar públicamente de su Trastorno de la Conducta Alimentaria fue otro paso importante. La escritura no sustituyó la ayuda profesional, pero sí fue una herramienta clave en su recuperación.
“Fue un puente en el que pude transmitir lo que sentía y escapar de mis pensamientos”
Eva Carpena Forte
Mía nació directamente de ese dolor. “Probablemente sin ese recorrido no habría escrito este libro, ni con tanta profundidad”. No romantiza el sufrimiento, pero reconoce que marcó el tono y la intensidad de cada poema.
A la hora de escribir, Carpena distingue entre dos estados: la herida y la calma. “Durante muchos años, escribir desde el dolor fue casi automático”, explica. La calma llegó después, trayendo revisión y forma. Hoy combina ambas: primero la emoción inmediata y luego el trabajo consciente.
“No reviso para suavizar lo que siento, sino para que cada poema diga exactamente lo que quiero transmitir”
Eva Carpena Forte


El regreso a una misma
El título del libro no fue una decisión individual. Fueron sus amigas, quienes reuniendo sus textos, le regalaron el primer poemario casero por su cumpleaños. Allí apareció el nombre de Mía.
“Alude al regreso, a volver a ser yo después del TCA, a la depresión, a la ansiedad, pero sobre todo, a reclamarme a mí misma”
Eva Carpena Forte
Este gesto marcó un antes y un después. Hasta entonces, sus textos eran íntimos, pero a partir de ahí entendió que podían tener valor para otros. “Comprendí que mi voz podía ser útil”, explica.
Lo que desea provocar en quien lea el libro no es identificación literal, sino compañía: “Que entiendan que el dolor no es un lugar definitivo. Que la vulnerabilidad no es debilidad”. Carpena aspira a que sus poemas sean literatura, sí, pero también un abrazo.
La responsabilidad de publicar
La confirmación de la editorial llegó con una mezcla de euforia e incertidumbre. “Fue sentir que mi voz tenía un espacio real fuera de mí”, analiza. Aunque esto también implicó asumir una responsabilidad: lo que antes era un refugio, ahora sería leído por desconocidos.
Para lograr distribución nacional necesita superar un mínimo de 150 ejemplares vendidos. La cifra, aparentemente modesta, pesa. “No es solo un número. Implica moverse, pedir apoyo y, sobre todo, confiar”. A día de hoy, Carpena vive ese objetivo entre la ilusión y la presión, entre el deseo de llegar más lejos y el miedo a no ser suficiente.
En este proceso, las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental. “No solo sirven para promocionar, sino para crear comunidad”. Para una autora joven y emergente ya no es suficiente con solo escribir, sino que también hay que comunicar, mostrarse e insistir.
Poesía y reivindicación
En Mía también hay espacio para la violencia machista y la denuncia social. No como discurso panfletario, sino como experiencia vivida. “No podía escribir sobre el dolor y la identidad sin tocar las violencias que atraviesan a tantas mujeres”. Nombrarlas fue una forma de romper el tabú y ofrecer un espejo.
Para Carpena, la poesía es una herramienta de denuncia. “Puede señalar sin gritar. Puede abrir conversaciones que de otro modo quedarían enterradas”. Desde la intimidad, reivindica lo colectivo.
El 8M tiene para ella un significado profundo: “Es un recordatorio de que no estamos solas”. Como mujer joven y artista emergente, entiende su camino también como parte de una lucha más amplia por hacerse oír en un entorno donde ciertas voces aún encuentran resistencia.
Sobre su generación, percibe luces y sombras: mayor conciencia feminista, pero también polarización.

“Esa tensión se nota en redes y en cómo se reciben ciertos temas. Por eso escribir sigue siendo necesario”
Eva Carpena Forte
«Que empiecen, aunque tiemblen»
Si tuviera que lanzar un mensaje a otras chicas jóvenes que quieren abrirse camino en el ámbito artístico, Eva lo tiene claro: “Que no esperen a sentirse listas. Que empiecen desde donde están, aunque tiemblen”, sentencia.
Mía no es solo un libro de poemas. Es un acto de regreso. Un testimonio de fragilidad transformada en palabra. Y, sobre todo, una forma de decir que incluso en los momentos más oscuros, puede aparecer un pequeño rayo de luz.
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