España lidera con mujeres en los Juegos Paralímpicos de Invierno
La nieve volverá a convertirse en un escenario de superación en los Juegos Paralímpicos de invierno. Desde el 6 hasta el 15 de marzo, la ciudad de Milán y la localidad alpina de Cortina d’Ampezzo acogerán esta nueva edición. En un principio, la delegación la conformaban Audrey Pascual, María Martín-Granizo, Javier Marcos, Emilio Redondo e Higinio Rivero. Sin embargo, este año el equipo ha incorporado a 3 nuevas integrantes, Iraide Rodríguez, Alejandra Requesens y Victoria Ibañez. Es por ello que, en esta ocasión, España acudirá con una imagen inédita. Por primera vez en la historia habrá más mujeres que hombres en la delegación. Más que un simple dato, simboliza una gran evolución que se ha ido gestando con el paso de los años.
Tradicionalmente, el deporte paralímpico de invierno en España ha estado vinculado a nombres masculinos. Sin embargo, figuras como Astrid Fina, medallista paralímpica y referente del snowboard, demostraron que el podio también podía tener acento femenino. Su bronce en PyeongChang en 2018 supuso mucho más que una medalla, pues fue una puerta abierta para futuras generaciones.

Ese camino abierto ahora empieza a consolidarse con nuevas protagonistas que llegan a Milán-Cortina dispuestas a darlo todo. En esquí alpino, la joven Audrey Pascual destaca por su progresión en el circuito internacional. Su ambición en pruebas técnicas la sitúan como una de las bazas más sólidas del equipo español, especialmente en slalom gigante en la categoría LW12-1(sentada), donde se coronó con un oro y una plata.
Por otro lado, la esquiadora María Martín-Granizo, deportista con discapacidad visual, ha logrado posicionarse entre las mejores pruebas de slalom dentro del circuito internacional. Junto a su guía, ha reducido de forma notable el tiempo respecto a las favoritas. De este modo, ha conseguido firmar varios top 10 en competiciones FIS en las dos últimas temporadas.
En este contexto, la delegación española no solo llega a Italia con ilusión, sino con una estructura más sólida que en años anteriores. El aumento de la presencia femenina es la consecuencia visible de un trabajo que se ha desarrollado en centros de tecnificación, concentraciones internacionales y competiciones europeas durante las últimas temporadas. Todo ello ha permitido que las deportistas españolas no lleguen como debutantes circunstanciales, sino como atletas. La diferencia no está solo en participar, sino en competir y en ganar.
La mayor representación femenina envía un mensaje bastante potente a las categorías inferiores. Las niñas y jóvenes con discapacidad que hoy entrenan en estaciones españolas encuentran ahora referentes femeninos cercanos y reconocibles. El espejo en el que mirarse ya no es excepcional, sino que empieza a ser algo habitual.
Ahora, el reto será trasladar el crecimiento estructural a los resultados. Las aspiraciones pasan por consolidar finales, pelear puestos destacados y por qué no, volver a soñar con el podio. Cuando el equipo español desfile en la ceremonia inaugural, la imagen no solo será la de una delegación con más mujeres. Será la fotografía de un cambio que ha dejado de ser promesa para convertirse en presente.
