CUENCA

Entre maullidos y normas, así regula Cuenca sus colonias felinas

La gestión de las colonias felinas en Cuenca ha pasado en los últimos meses de ser una cuestión marcada por la improvisación y las quejas puntuales a convertirse en una estrategia municipal organizada y estructurada. El Ayuntamiento, a través del área de Medio Ambiente, ha decidido asumir de forma activa el control y seguimiento de los gatos comunitarios que viven en distintos puntos de la capital y sus pedanías, en cumplimiento de la normativa de bienestar animal y con el objetivo de mejorar la convivencia vecinal.

La presencia de colonias felinas es una realidad consolidada en muchas ciudades españolas. En el caso de Cuenca, el crecimiento progresivo de estas poblaciones y la preocupación de parte del vecindario por cuestiones de higiene o ruidos llevó al Consistorio a plantear un plan integral que no se limitara a actuaciones puntuales, sino que abordara el fenómeno desde una perspectiva global: diagnóstico, regulación, control poblacional y sensibilización.

Desde el Ayuntamiento subrayan que contar con datos concretos evita decisiones improvisadas y facilita una gestión más eficaz y transparente. Con esa información sobre la mesa, se ha podido establecer una hoja de ruta que combina la regulación de la alimentación con la aplicación sistemática del método CER, considerado el procedimiento más adecuado para estabilizar colonias felinas.

La regulación de la alimentación ha sido una de las medidas más visibles. Hasta ahora, numerosas personas colaboraban de manera altruista dando comida a los gatos, pero sin una coordinación común ni pautas homogéneas. En algunos casos, la falta de organización podía derivar en acumulación de restos, suciedad o tensiones entre vecinos. Para ordenar esta actividad, el Consistorio ha puesto en marcha sesiones formativas dirigidas a quienes deseen seguir colaborando de manera oficial.

Tras completar la formación, los participantes reciben un carné que les acredita como alimentadores autorizados. En estas sesiones se explican aspectos básicos como los horarios recomendados, el tipo de alimento adecuado, la importancia de retirar los restos y mantener limpio el entorno, así como la obligación de coordinarse con los servicios municipales en caso de detectar animales enfermos o nuevas camadas.

Cartel sobre la protección de colonias. Foto propia.
Cartel sobre la protección de colonias. Imagen de Sofia Caimi Serrano.

El Ayuntamiento insiste en que la intención no es prohibir la alimentación, sino garantizar que se haga de forma responsable. Regular la actividad permite identificar a las personas implicadas, facilitar la comunicación con ellas y establecer un marco claro que reduzca posibles problemas de convivencia.

El plan no se sostiene únicamente desde la administración. La implicación de voluntarios y asociaciones protectoras resulta fundamental. Estas entidades acumulan años de experiencia en el cuidado de colonias felinas y han sido claves tanto en la elaboración del censo como en la organización de las formaciones. Además, colaboran activamente en las capturas necesarias para aplicar el método CER y en la detección de situaciones urgentes.

Así lo explica María Fernandez, estudiante de veterinaria en practicas.

El método CER, eje central de la estrategia, consiste en capturar a los gatos de manera segura, esterilizarlos bajo supervisión veterinaria y devolverlos posteriormente a su territorio. La esterilización reduce de forma progresiva la natalidad, disminuye comportamientos asociados al celo y estabiliza la colonia. Según los expertos, es la única fórmula que ha demostrado eficacia a largo plazo, ya que evita el llamado “efecto vacío”, por el que la retirada de animales sin control reproductivo provoca que otros ocupen su lugar.

María explica los motivos de porque es positivo este sistema:

La aplicación continuada de este sistema permite que, con el tiempo, la población se reduzca de forma natural. A ello se suma el seguimiento veterinario, que contribuye a mejorar el estado sanitario general de los animales y a prevenir posibles problemas de salud pública.

Junto a las medidas técnicas, el plan incorpora un componente de sensibilización. En las zonas donde existen colonias registradas se han instalado carteles informativos que explican el funcionamiento del programa y recuerdan que la alimentación debe realizarse únicamente por personas autorizadas. Con ello se busca evitar actuaciones descoordinadas y transmitir un mensaje claro: la presencia de colonias es una realidad que se gestiona, no una situación descontrolada.

Diego Martínez, vecino de la localidad de Cuenca próximo a el lugar de la plaga destaca:

La convivencia vecinal es uno de los aspectos más delicados. Mientras que una parte de la ciudadanía valora positivamente la protección de los animales, otros vecinos manifiestan preocupación por la suciedad o el ruido. El Ayuntamiento defiende que el equilibrio es posible si existe regulación y seguimiento, y recalca que la colaboración ciudadana resulta imprescindible para que el modelo funcione.

Pero a la hora de proponer medidas nos comenta:

Con este modelo, Cuenca busca consolidar una gestión ordenada y transparente de sus colonias felinas, basada en la coordinación entre administración, voluntariado y ciudadanía. Un enfoque que apuesta por la regulación frente a la improvisación y que sitúa la convivencia y el bienestar animal como ejes centrales de la actuación municipal.

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