El comedor universitario como «corazón» del campus
El comedor universitario de la Residencia Juan Giménez Aguilar ha dejado de ser un simple lugar de paso para convertirse en un lugar donde los estudiantes pasan el tiempo libre. Entre el aroma del café y su gran espacio, los estudiantes han encontrado aquí el equilibrio perfecto entre la pausa necesaria y la productividad. La aparición del portátil en las mesas del comedor junto a una taza con café se ha convertido en un habitual en el día a día.
Este espacio se ha convertido como el punto de encuentro donde los universitarios conviven de forma natural con los trabajadores de la zona y los mayores que van a “tomarse algo”. Aquí el objetivo no es estudiar sino gestionar el tiempo muerto entre clases, pudiendo usarse incluso para adelantar trabajos.
Desde la cocina, el personal ve cómo el ritmo de los fogones marca el pulso y los ánimos del estudiante. Uno de los cocineros comenta: “nuestro objetivo es darles ese momento de desconexión que necesitan, ya sea con un café que les ayude a resetear o algunos con un almuerzo”.
El salón de casa fuera de casa
Para muchos, el comedor es el lugar donde se comienzan a diseñar los trabajos universitarios o se responde a los correos pendientes, pero siempre desde una actitud de descanso. Es como el salón de casa para los que se pasan toda la mañana en el campus universitario. Además, la posibilidad de comer por tan solo 7€ con dos platos y mucha variedad aporta al estudiante la tranquilidad de no ir con prisas para prepararse la comida.
Por tanto, el comedor universitario es la pieza clave que permite que la vida en el campus sea sostenible. Es el refugio donde el café sirve de excusa para convivir con el entorno y donde el estrés por las clases queda fuera de manera momentánea.
