El boom de las universidades para mayores
La universidad ya no es solo un espacio para jóvenes que buscan su futuro profesional. En España, cada vez más personas mayores de 50 años vuelven a las aulas atraídas por programas específicos de formación universitaria dirigidos a este colectivo. Estas iniciativas, presentes en decenas de universidades, ofrecen formación cultural, actividades académicas y espacios de convivencia para quienes quieren seguir aprendiendo en la madurez.
Detrás de este fenómeno se encuentran los Programas Universitarios para Mayores (PUPM), impulsados en gran parte por la Asociación Estatal de Programas Universitarios para Mayores (AEPUM). Según los datos de esta organización, miles de estudiantes participan cada año en este tipo de iniciativas en universidades de toda España.
El interés por estos programas no ha dejado de crecer en los últimos años, reflejando una tendencia clara: el aprendizaje a lo largo de la vida gana protagonismo en una sociedad cada vez más longeva.
Un fenómeno en crecimiento en las universidades españolas
Las estadísticas de AEPUM muestran que los programas universitarios para mayores están ampliamente implantados en España. Universidades de todo el país cuentan con programas sénior con centenares o incluso miles de estudiantes.
Algunos ejemplos ilustran la magnitud del fenómeno. En el curso 2023-2024, el programa Universitat a l’Abast de la Universidad Autónoma de Barcelona alcanzó 5.406 alumnos, mientras que otros programas, como la Universidad Permanente de Alicante o la Universidade Sénior de A Coruña, superan también los cientos de estudiantes matriculados cada año.
La tendencia también se aprecia si se comparan cursos anteriores. En la Autónoma de Barcelona, por ejemplo, el programa pasó de 4.521 estudiantes en 2021-2022 a 4.664 en 2022-2023 y superó los 5.400 en 2023-2024, reflejando una demanda creciente por este tipo de formación.
Además, las estadísticas muestran otro rasgo significativo: la mayoría del alumnado es femenino, un patrón que se repite en muchas universidades españolas.

alumnado total matriculado. Fuente: AEPUM (Asociación Estatal de Programas Universitarios para Mayores)
Qué se estudia en una universidad para mayores
A diferencia de los grados universitarios tradicionales, estos programas no buscan preparar a los estudiantes para una profesión concreta. Su objetivo principal es ofrecer formación cultural y desarrollo personal.
Las asignaturas suelen abarcar áreas muy diversas: historia, literatura, filosofía, derecho, psicología, ciencias de la salud, informática o idiomas. En algunos programas se ofertan decenas o incluso cientos de asignaturas distintas cada curso académico.
Además de las clases, las universidades organizan conferencias, talleres, visitas culturales o viajes académicos. En muchos casos, estos programas funcionan también como espacios de socialización y participación cultural.
El caso de Cuenca: el programa José Saramago 50 Plus
En Castilla-La Mancha, la Universidad regional impulsa el Programa Universitario José Saramago “50 Plus”, dirigido a personas mayores de 50 años que desean continuar aprendiendo sin necesidad de contar con estudios universitarios previos.
Según explica María José Pardo Guijarro, de la dirección académica del programa en Cuenca, la iniciativa nace para responder a una demanda creciente: “Nunca es tarde para aprender: todo depende de las personas y de su voluntad de aprendizaje”.
El programa se estructura en distintos ciclos. El primero, llamado ciclo específico, se desarrolla durante tres cursos y ofrece materias como historia del arte, literatura, psicología, sociología o ciencias de la salud. Posteriormente existe un ciclo actualizado, que permite a los alumnos seguir ampliando conocimientos, y un ciclo integrado, donde algunos participantes pueden incluso incorporarse a asignaturas de grados universitarios ordinarios.
La oferta se completa con actividades culturales como el programa “Conoce tu región”, viajes, conferencias o encuentros entre campus universitarios.
Cada vez más estudiantes sénior
Los datos del propio programa muestran un crecimiento constante en los últimos cursos académicos.
- Curso 2023-2024: 1.127 participantes
- Curso 2024-2025: 1.279 participantes
- Curso 2025-2026: 1.357 participantes
Este aumento refleja el interés creciente por este tipo de formación en Castilla-La Mancha. Según la dirección académica del programa, la expansión responde tanto a la demanda social como al compromiso de la universidad por adaptar la oferta educativa a las necesidades de las personas mayores.

“La universidad llena tu vida de cosas bonitas”
Para muchos alumnos, volver a la universidad supone cumplir una aspiración que quedó pendiente durante su juventud. Es el caso de José Bodoque, estudiante del programa en Cuenca, que decidió matricularse tras jubilarse.
“Siempre he sido un gran lector y estudiar en la universidad era una meta que quería lograr en el futuro”
Para él, la experiencia universitaria en esta etapa de la vida tiene un significado especial. “El universo de la enseñanza es infinito, siempre hay cosas que aprender”, afirma.
Además del aprendizaje, destaca el valor social de estas iniciativas. La convivencia con otros estudiantes, las excursiones culturales o las actividades organizadas por la asociación de alumnos permiten crear nuevas amistades y mantener una vida activa.
“Si te implicas, la universidad llena tu vida de cosas bonitas”, resume.
Aprender sin presión
Una de las diferencias más señaladas por los estudiantes sénior es el ambiente en las aulas. A diferencia de los universitarios jóvenes, que buscan una titulación para su futuro laboral, los mayores estudian principalmente por interés personal.
“Los jóvenes buscan una formación para su futuro profesional. Nosotros buscamos llenar nuestra vida de experiencias”, explica Bodoque.
En estos programas no suele haber exámenes obligatorios, lo que genera un ambiente más relajado y participativo en las clases.
Aprender durante toda la vida
El auge de los programas universitarios para mayores refleja un cambio social profundo. Con una esperanza de vida cada vez mayor y una población más envejecida, el aprendizaje ya no se limita a la juventud.
Para las universidades, estos programas representan una forma de abrir sus puertas a toda la sociedad. Y para miles de estudiantes, son una oportunidad para seguir descubriendo el mundo, incluso después de los 50.
Porque, como resume uno de sus alumnos, la curiosidad por aprender no tiene edad.
