El Ágora: cuando la universidad se convierte en una redacción de radio real
Los sábados a las siete de la mañana, mientras buena parte de la región aún duerme, un grupo de estudiantes universitarios vive una experiencia que va mucho más allá de una práctica académica. El Ágora, el programa radiofónico que se emite en Radio Castilla-La Mancha, se ha convertido en uno de los proyectos formativos más completos para los alumnos de Periodismo y Comunicación Audiovisual, una iniciativa que transforma las aulas en una auténtica redacción profesional.
Se trata de unas prácticas curriculares en las que los estudiantes participan activamente en la creación de un programa de radio real, emitido y escuchado por oyentes de toda la región. Los grupos están formados por cinco alumnos de la Facultad de Comunicación y cada uno asume la responsabilidad de una sección distinta, reproduciendo fielmente la dinámica de trabajo de una emisora profesional.
La primera sección es la de encuestas, donde el alumno debe salir a la calle para recoger opiniones reales de la ciudadanía. No solo se trata de preguntar, sino de “conocer la realidad”, contrastar puntos de vista y trasladarlos al lenguaje radiofónico. Además, esta sección incluye la grabación de un vídeo destinado a las redes sociales de Radio Castilla-La Mancha, lo que refuerza el carácter multiplataforma del proyecto.
La segunda sección corresponde al reportaje radiofónico, una de las más exigentes. Aquí, el alumno debe documentarse a fondo, manejar datos, combinar testimonios de distintas fuentes y acompañar el contenido con música de fondo que refuerce el mensaje. Todo ello con un ritmo ágil y un enfoque informativo claro.
A continuación, llega la entrevista, donde se tiene que localizar y contactar con una persona relacionada directamente con el tema elegido. Preparar las preguntas, conducir la conversación y adaptarse a las respuestas en tiempo real forma parte del aprendizaje. Esta sección es la más duradera pudiendo llegar a los 15 minutos.
Por último, la sección de redes ofrece mayor libertad creativa, desde reportajes alternativos hasta como se tratan los diferentes temas en el mundo de las redes sociales.
Rubén Ramos, coordinador de las prácticas en la universidad, subraya que el valor de El Ágora reside en su carácter plenamente real. “Se trata de una experiencia en la que el alumnado se enfrenta al desafío de realizar un programa de radio, pasando por todos los procesos necesarios para ello, desde la búsqueda de temas, documentación, producción, locución o control”, explica. Y añade: “No se trata de un simple ensayo o simulación en el aula, ni de un programa que no llega a difundirse; es un programa totalmente real, lo que exige que cada proceso se desarrolle de la forma más profesional posible”.
Las prácticas también integran a los estudiantes de Comunicación Audiovisual, que asumen el papel técnico del programa desde la universidad. Son ellos quienes controlan el sonido, las conexiones y la realización, mientras el espacio se emite en coordinación con Radio Castilla-La Mancha desde Toledo, donde participa el periodista Óscar Castellanos. Esta conexión en directo obliga a una coordinación precisa y refuerza la sensación de estar trabajando en un entorno profesional.
El programa cuenta con una estructura bien definida desde el inicio del cuatrimestre. Los alumnos preparan los distintos espacios que se realizarán en falso directo y proponen los temas que quieren tratar, los cuales deben ser aprobados por Juan Manuel Lorente, coordinador de Radio Castilla-La Mancha. “Ese filtro profesional es fundamental”, señala Ramos, “porque los alumnos entienden que no todo vale y que los contenidos deben responder a criterios periodísticos reales”.
Con varios años de trayectoria, El Ágora es ya un proyecto consolidado. “Han pasado muchos alumnos y profesores por el programa”, afirma el coordinador. “Y en este tiempo hemos visto cómo muchos de los estudiantes que participaron han conseguido hacerse un hueco en la radio profesional, tanto en CMM como en otras emisoras”. Para Ramos, esto demuestra que “El Ágora ha ayudado a formarles profesionalmente, dotándoles de herramientas, destrezas y, por supuesto, de confianza y madurez para ponerse delante o detrás de un micrófono”.
Esa percepción también la comparten los propios estudiantes. Pablo Santiago Martínez, alumno de Periodismo que ha participado recientemente en las prácticas, destaca el impacto que ha tenido la experiencia en su formación. “He aprendido cómo funciona un programa de radio de verdad, con tiempos muy ajustados y con una responsabilidad constante”, explica. “Te das cuenta de la rapidez con la que hay que trabajar y del compromiso que supone formar parte de un equipo en el que todos dependen de todos”.
Para Pablo, El Ágora le permitió enfrentarse a situaciones que no se viven en el aula. “No es lo mismo hacer un ejercicio para clase que saber que lo que produces se va a emitir”, señala.
Cuando las prácticas llegan a su fin, la sensación general es positiva. “Por norma general, los alumnos se muestran satisfechos”, concluye Rubén Ramos. “De hecho, muchos quieren acumular más experiencias y termina sabiéndoles a poco, por eso repiten”.
Así, El Ágora se consolida como un puente entre la universidad y el mundo laboral, un espacio donde los estudiantes no solo aprenden periodismo y comunicación, sino que empiezan a ejercerlos de verdad.
